CANTARÉ DE TU JUSTICIA
“Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantará mi lengua tu justicia.” Salmo 51:14
Nuestra naturaleza pecaminosa constantemente nos incita a pecar, estamos propensos a caer una y otra vez, incluso, podemos caer en el mismo pecado vez tras vez. Esta es una lucha constante. Nuestros deseos pecaminosos desean controlarnos y debemos luchar contra ellos para someterlos a la voluntad del SEÑOR. Satanás, nuestro enemigo, nos tentará en el punto que somos más débiles y potenciará nuestros propios deseos carnales para hacernos caer. Sea cual fuere nuestra debilidad, seremos atacados por allí y si no estamos alertas seremos vencidos. Todo inicia en nuestra mente, es por esto que la debemos mantener saturada con la Palabra de Dios, estudiando la Biblia, oyendo predicaciones, leyendo literatura cristiana, buscando al SEÑOR en oración.
Tenemos una lucha constante contra Satanás y nuestros propios deseos carnales: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas; destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento a la obediencia de Cristo” (2 Corintios 10: 3-5). Otra versión dice en el versículo 5: “Destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo”. Cuando el Espíritu Santo controla la vida, todo razonamiento y pensamiento pecaminoso es llevado cautivo en obediencia a Cristo. Es por esto, que la Biblia nos ordena que “seamos llenos del Espíritu”, es decir, que nos dejemos controlar por el Espíritu Santo, para vencer y hacernos fuertes espiritualmente, frente nuestra debilidad carnal.
“Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud”, David ruega a Dios que lo libre de cometer delitos de sangre. En su mente estaba aún la muerte de Urías y ruega para no volver a caer en tan grande maldad. El Dios de mi salvación, puede perdonar hasta el más vil asesino. Esto es lo increíble de las misericordias de Dios, no importa la profundidad y vileza de tu pecado, si vienes a Él con verdadero arrepentimiento; ¡Dios te perdona! Es por esto que los creyentes alabamos a Dios con gozo y nuestra boca expresa la magnífica obra de Dios en favor del pecador. ¡Ningún pecador perdonado cerrará su boca para exaltar a Cristo por su obra redentora en la cruz del Calvario!
“Cantará mi lengua tu justicia” mi lengua cantará con gozo tu justicia, la justicia de Dios se revela al condenar el pecado, pero esta misma justicia vence al pecado y a la condenación por medio de la gracia y misericordia de Dios. En Cristo, se nos revela la justicia divina. Es Cristo quien recibe el castigo por nuestros pecados y por medio de Él podemos ser libres de la condenación del pecado. Quienes confían en Cristo como Señor y Salvador, son libres de la condenación y pueden disfrutar de las infinitas misericordias de Dios. Cristo es el motivo de nuestras gozosas alabanzas que magnifican la justicia y la gracia de Dios.
¡A Dios la Gloria!
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