EL ALIMENTO PARA EL ALMA
“Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios” Mateo 4:4
Jesús se identifica con los pecadores, aunque Él era sin pecado. Primero se identifica en su bautismo y luego en la tentación en el desierto. El Espíritu lo condujo al desierto para ponerlo a prueba. “Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:12)
Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches tuvo hambre y Satanás se acercó a tentarle, “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan”. El Todopoderoso Cristo tenía muchas opciones para combatir este ataque satánico, Él tenía muchas armas a su disposición para pelear y vencer. Podría haber rogado al Padre y tener a su disposición millares de ángeles. Pudo haberlo vencido descubriendo su propia gloria, esa luz refulgente y cegadora habría puesto a Satanás de rodillas. Sin embargo, Él tomo la espada del Espíritu: “Escrito está”. Podemos estar muy seguros que el uso de Las Escrituras, es un arma infalible para derrotar las tentaciones del enemigo. El valor de Las Escrituras no es visto únicamente en la enseñanza pública o cuando se hace defensa de ella en presentaciones apologéticas en busca de la verdad. También puede ser usada eficazmente cuando el hijo de Dios, está pasando por aflicciones personales; su silbo apacible y delicado es igual de poderoso en el desierto solitario de nuestras vidas.
Normalmente, las luchas del cristiano son libradas en su propia mente, y es allí donde debe aplicar todo el Poder de La Palabra de Dios para vencer las dudas, cuestionamientos y congojas. Las contiendas de un verdadero creyente son usualmente desconocidas para las demás personas. Es por esto que debemos saturar nuestra mente de La Palabra de Dios, para que cuando vengan a nosotros las tentaciones podamos responder como nuestro Señor: “Escrito está”.
Lo segundo que debemos aprender de la tentación de Jesús, es que Él usó Las Escrituras para defenderse de la duda que Satanás quería poner a su calidad de Hijo de Dios: “Si en verdad eres Hijo de Dios”. Jesús no razonó con el tentador, sólo le dijo “Escrito está”; no presentó sus credenciales como Hijo de Dios, no trajo a su memoria evidencias para demostrar su calidad de hijo de Dios. Sólo usó Las Escrituras. Hermano, cuando estés en esta tentación, si el mundo se burla de ti, si tus amigos y familiares quieren hacerte dudar de tu condición de cristiano, nunca salgas del sólido fundamento de La Palabra de Dios. No bases tu seguridad en tus emociones, sino en la poderosa declaración de la Biblia: “Escrito está”: “Mas a todos los que le recibieron dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre” (Juan 1:12).
Lo tercero que aprendemos es que Las Escrituras es el mejor alimento para nuestras almas. “No con sólo pan vivirá el hombre”; esto implica que no sólo somos materia. Con esta declaración Jesús está ratificando que el ser humano tiene un alma y que esa alma sólo
puede ser saciada por La Palabra de Dios. Es en La Palabra de Dios que encontramos a Cristo y es Él quien sacia toda hambre del alma. “Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nuca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35).
¡A Dios la Gloria!
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