EL ÁNIMO PESIMISTA

EL ÁNIMO PESIMISTA

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía á Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y sacrificios pacíficos. Y ofreció el holocausto. Y como él acababa de hacer el holocausto, he aquí Samuel que venía”

1° Samuel 13: 8-11

La historia Bíblica leída nos muestra al rey Saúl bajo circunstancias especiales, se enfrentaba a una situación desesperada, ya casi perdiendo el control por la presión que estaba ejerciendo su propio pueblo sobre él, esto ante el temor reinante por el posible ataque Filisteo. Saúl temiendo que Samuel no llegara para ayudarle como profeta de Dios, decide realizar el holocausto por sí mismo, oficio no autorizado para él.

Tal vez, le parezca conocida esta historia, pues tiempo atrás, hablamos del temor que sufrió Saúl en estas circunstancias, sin embargo, además de temor, hoy queremos dejar ver otro enfoque de esta historia; Consideremos el ánimo pesimista que mostró Saúl en esta situación “NO, no vendrá Samuel”, debió pensar poniendo en duda la palabra del profeta y en vez de confiar en Dios y ser un poco más optimista frente a la situación, decide actuar por sí mismo.

El diccionario define como PESIMISTA, a aquella persona que tiende a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más negativo o desfavorable, de acuerdo con esta definición ¿Cree usted que un cristiano verdadero debe tener actitudes pesimistas frente a la vida?, DE NINGUNA MANERA, ya que el pesimismo refleja esperar una respuesta desfavorable, negativa y sin esperanza. El pesimista pensará en todo lo malo, y que siempre le sucederá a él, tenderá a dar lástima y a vivir victimizado. En consecuencia, podemos decir que, si usted es un cristiano pesimista, está totalmente errado y fuera de la voluntad de Dios, pues aquel que presenta una actitud pesimista, simplemente demuestra que no confía en Dios, ni en Su Palabra, ni en Sus promesas. De ese modo, vive sin esperanza, la vida le parece absurda, vive lleno de temores y sin fe y “Sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).

Cuando presentamos La Palabra de Dios a una persona, le entregamos esperanza, ánimo y fortaleza en Dios para enfrentar la vida terrenal, pues más allá de ésta, tenemos otra, llena de esperanza, una vida que es eterna y buena al lado de Dios, ¿Cómo podríamos entonces presentarnos con pesimismo frente a los problemas de la vida? Ayer hablamos de José, un hombre optimista, que a pesar de las dificultades siempre siguió adelante confiando en Quien lo guiaba, al contrario, el pesimista solo se lamenta e induce a que otros también vean las cosas tan negras como él mismo las ve. No demos lugar al pesimismo, y apliquemos las palabras de aliento contenidas en La Biblia: “¿Por qué te abates, oh alma mía y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle. Salvación mía y Dios mío” (Salmo 42:5).

¿Es usted una persona pesimista? Cambie de actitud, solamente créale más a Dios.

A Dios sea la Gloria

(Feed generated with FetchRSS)

Desplazamiento al inicio