EL GOZO DE MI CORAZÓN ES TU PALABRA
Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón. Mi corazón incliné a poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.
Salmo 119:111-112.
Cuando muere algún familiar que tiene muchas riquezas, quien ha dejado estipulado en algún testamento la distribución de esas riquezas, los herederos están ansiosos por conocer la lectura del testamento y dilucidar cuánto le ha dejado a cada uno el familiar que ha fallecido. Los más cercanos sueñan con heredar la mayor parte de las riquezas. En este tipo de situación se revela lo que realmente hay en el corazón de algunos. Se dice que el dinero puede cambiar a las personas para mal, pero en realidad, lo que sucede es que cuando una persona tiene dinero aflora en él lo que siempre ha sido. El orgullo y la autosuficiencia es la característica típica de aquellos que, no teniendo mucho, ahora se ven con mucho dinero. Pero no es así con el verdadero creyente. El orgullo y la autosuficiencia son pecados que deben ser erradicados de la vida de un hijo de Dios, pues él depende solo de Dios en todos sus caminos.
En los tiempos bíblicos una heredad era una propiedad especialmente asignada a las diversas tribus y familias israelitas cuando se establecieron en Canaán. Esta heredad debía quedar en posesión permanente de la familia original, como un depósito de Jehová. Así como esta heredad era intransferible, valiosa y muy importante para un padre de familia, del mismo modo debe ser considerada La Palabra de Dios. Los testimonios de Jehová, son considerados de inestimable valor para el salmista, él los tomó para sí como una herencia dada directamente de Dios. Los testimonios de Jehová, tienen que ver con la fidelidad de Dios en cumplir Sus pactos. Nos debe llenar de gozo, saber que Dios siempre cumplirá a sus promesas. Entonces, así como el salmista, ha tomado los testimonios de Jehová como una herencia que llena de gozo su corazón, del mismo modo para nosotros: La Biblia debe ser esa herencia que Dios nos ha dejado para gozarnos de todo corazón en Ella.
“Por heredad he tomado tus testimonios. De esto era heredero el salmista; los había heredado de sus padres y estaba decidido a dejarlos a su familia para siempre. Si un hombre no puede dejarle nada a su hijo más que una Biblia, en eso le lega el mayor tesoro del universo” (Clarke, citado en enduringword.com).
Cuando entendemos el verdadero valor de La Palabra de Dios, inclinaremos nuestro corazón a obedecerla. Los estatutos de Dios tienen que ver con la Autoridad de Su Palabra escrita, es por esto que el salmista inclina su corazón ante los estatutos de Jehová, porque nada hay que tenga más autoridad que Su Palabra. Inclinar nuestro corazón, es obedecer en humildad La Palabra de Dios. Nos inclinamos para demostrar humildad y, además, para indicar que estamos frente a alguien de mayor autoridad que nosotros. Nos inclinamos cuando adoramos a Dios, entonces, inclinar nuestro corazón significa humillarnos en obediencia y adoración a lo que nos ordena las Escrituras; esto no es por un momento o solo por un tiempo, es para toda la vida.
¡A Dios la Gloria!
(Feed generated with FetchRSS)
