HAZ BIEN CON TU BENEVOLENCIA A TU PUEBLO
Haz bien con tu benevolencia a Sión: Edifica los muros de Jerusalem. Salmo 51:18
Todo creyente, siempre tendrá un área de influencia, ya sea en su familia, con sus amigos, con algún hermano menor, etc., nuestra vida, en algún momento, se relacionará con otros y, por ende, habrá algún tipo de comunicación que nos identifique como cristianos. Nuestra identificación con Cristo, nos debe mover a actuar como Él y a obedecer Su Voluntad; esta forma de conducirnos nos hace ser “sal de la tierra y luz del mundo”. En el antiguo oriente, eran bien conocidos los efectos de la sal, un preservante natural. También era bien conocido la importancia de la luz en las oscuras noches orientales. La luz era valiosa para una cultura donde la oscuridad tenía un significado amedrentador. Entonces, la vida de un verdadero creyente, siempre tendrá un área de influencia.
Este Salmo es la oración de un hombre arrepentido, que ha pecado contra Dios. Como lo expresa en el verso 4: “A ti, a ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio”. David está consciente que su pecado es personal contra Dios, pero también lo afecta como esposo, padre y rey de Israel. Esto es un poderoso llamado de atención para quienes ejercen algún tipo de liderazgo en su familia, iglesia o amigos. Nos debe llenar de temor y temblor, pensar que no sólo seremos afectados nosotros por el pecado de adulterio u otro de connotación social; también afectaremos a nuestro entorno. La iglesia será afectada, la familia será tocada, nuestras relaciones se verán dañadas, etc. Debemos estar muy conscientes de la consecuencia natural del pecado, siempre afectaremos a otros; sobre todo si somos miembros de una iglesia local.
“Haz bien con tu benevolencia a Sión” esta es la frase de un hombre que ha sido restaurado por Dios y que refleja el cambio en su corazón. Él pecó siendo rey de Israel y ahora está pidiendo humildemente que Dios muestre su bondad y compasión por su reino. “No sabemos si hubo una obvia demostración del desagrado de Dios en contra del Reino de Israel en el período del pecado sin confesar de David. Si así fuera o no, David entendió que había un aspecto de restauración en términos de que el reino necesitaba ser tratado” (es.endurignword.com).
“Edifica los muros de Jerusalem”, el pecado siempre daña algo, rompe algo o destruye algo. Esta es la petición a Dios que restaure aquello que el pecado dañó. Un corazón arrepentido sinceramente, rogará para que Dios reconstruya lo dañado y él se pondrá en las Manos del SEÑOR, para que sea usado como instrumento de edificación. Un corazón contrito y humillado, al cual Dios perdona y restaura, puede ser usado para enseñar a otros. Aún aquello que es abominable, como el pecado, Dios lo usa para beneficio de Su pueblo. Es absolutamente admirable la maravillosa obra del SEÑOR, para aquellos que le aman. “Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados” (Romanos 8:28).
¡A Dios la Gloria!
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