ESFÚERZATE POR CONOCERLE
“Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí ”
Lucas 19:4
En el evangelio de Lucas encontramos la historia de Zaqueo, un hombre de baja estatura, pero rico en bienes materiales y jefe de los recaudadores de impuesto de Jericó; en su hogar solo se escuchaba el sonido de las monedas de oro, plata y bronce que había cobrado a los judíos, con esa labor, seguramente era el más odiado y burlado (por su estatura) del pueblo; a cambio, el preparaba con astucia su venganza para cobrar más impuestos; Zaqueo escuchó hablar de Jesús y sus milagros, lo que despertó su curiosidad, quizás inicialmente lo vio como una oportunidad de lograr recaudar más impuestos, una oportunidad de continuar su venganza contra las burlas, no conocemos sus intenciones iniciales, pero si sabemos que Zaqueo corrió a encontrar a Jesús y se esforzó por verle, incluso llegando a trepar un árbol, él nunca se imaginó que su curiosidad y esfuerzo, terminaría con el mismo Jesús sentado en su hogar tratando personalmente su necesidad espiritual (Lc. 19:5).
“Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.” Lc. 19:7 el pueblo no comprendió que Jesús quisiera reunirse con este “ladrón”, había tanta gente de “mejor” reputación siguiendo a Jesús en ese momento y él decide escoger al más odiado y despreciado por toda la multitud para hablarle y luego acompañarle a su hogar. En Romanos 2:11 nos dice “Porque no hay acepción de personas para con Dios” y esto debe hacernos sentir felices, dichosos, porque podemos allegarnos a Dios confiadamente (He. 4:16) tal como estamos, aquí no importa si eres chileno o extranjero, no importa tu condición económica, no importa que tan graves puedan ser tus pecados, tus vicios, tus ofensas contra Dios. Ven, así como estás, Cristo dijo: “al que a mí viene, no le echo fuera”. Si vienes a Él con un corazón contrito y humillado, Cristo te recibirá.
Zaqueo no solo conoció al Señor, sino que experimentó su poder transformador y ofreció entregar la mitad de sus bienes a los pobres y devolver cuadruplicando lo que hubiere tomado de alguno (Lc. 19:8), su esfuerzo por encontrar a Jesús, sumado por su deseo de seguirle y obedecerle, hizo que experimentara una vida nueva y recibiera todo lo que el Señor tenía preparado para él, esto no sucedió casualmente, con frecuencia demanda que nos preparemos y estemos dispuestos al sacrificio, a buscar a Cristo entre la multitud, a olvidarnos de lo que estarán diciendo mis familiares y mis amigos, debemos estar dispuestos a trepar ese árbol que nos permitirá ver su gracia y disfrutar de ese encuentro personal con el maestro.
Querido amigo, las intenciones de Zaqueo pueden no haber sido tan puras y honradas desde el principio, pero sus intenciones no fueron tan importantes como sus acciones para buscar y encontrar a Jesús, queremos invitarte a que busques a Cristo con sinceridad, no importa tu condición, Él no se alejará de ti, ven a los pies de Cristo y experimentarás el mismo encuentro que transformó la vida de Zaqueo.
¡Porque Él vive!
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