HACEDLO DE ÁNIMO
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no a los hombres.”
Colosenses 3:23
Podemos definir el ánimo como: “La actitud o disposición para hacer, resolver o emprender algo.”, es decir, la manera en que uno decide enfrentar cualquier situación. Si es así, se torna un tema relevante, porque según sea nuestro ánimo, será la disposición con que nos enfrentemos a la cotidianidad de la vida. Así, en el capítulo 3 de la epístola a los Colosenses, vemos al apóstol Pablo escribiendo a la iglesia en Colosas varios consejos acerca de las relaciones humanas de los creyentes, donde habla acerca de la vida familiar de los maridos con sus esposas, hijos con padres, siervos con amos, en resumen, nos recomienda el buen trato y cuidado con que se deben manejar las relaciones entre las personas. Luego de estos asuntos finaliza con el versículo citado, “lo que hagáis, hacedlo de ánimo” esto, no solamente quiere decir hazlo, sino hazlo bien, pareciera que el apóstol además quisiera hacer hincapié diciendo hazlo con deseos, con energía, colócale una pizca de entusiasmo y buena voluntad además, destaca el “todo”, esto significa que debemos hacer todo lo que glorifica el nombre de Cristo, además, que todo lo que hagamos debe callar la boca de los hombres, de modo que no blasfemen contra Dios. Luego el versículo prosigue, “como al Señor, y no a los hombres” es decir, piensa que lo que estás realizando es como si fuese para Dios, por lo tanto, debe ir acompañado de dedicación y cariño.
¿Cuántas veces a diario regañamos con las cosas que nos piden que hagamos? Y si las hacemos, las hacemos de mala gana, desanimados o alegando porque no es nuestra responsabilidad, o simplemente, porque nuestro ánimo no está en armonía con los que nos pide la Palabra de Dios. En el libro de los Hechos capítulo 27 versículo 22 nuevamente Pablo dice a algunas personas que lo acompañaban en su viaje a Roma: “Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo”, instando nuevamente a no desanimarse, os amonesto dice, llamando la atención a aquellos que se desalientan fácilmente o que sucumben ante las dificultades de la vida.
Que su ánimo no sea cambiante ni pesimista, tampoco culposo ni abatido sino un ánimo dispuesto, optimista y contagioso, cosa difícil dirá usted, pero recuerde, todo buen ánimo no se basa en que todo le sale bien o es de su agrado, sino que se basa principalmente en cuanto usted le cree a lo que Dios promete en Su Palabra. También aportan al buen ánimo la disposición que usted asuma para enfrentar cada asunto. Si usted quiere cambiar su ánimo, siga el consejo, hágalo como para Dios, esto le dará otra visión de las cosas.
”Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho” Hechos 27:25
¡A Dios la Gloria!
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