LA DULZURA DE LA PALABRA DE DIOS
¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca. Salmo 119:103
El salmista sentía que La Palabra de Dios era tan agradable para él como el más rico pastel, pero no queda ahí y resalta ¡aún más que la miel! Es decir, Las Escritura le producen más satisfacción y deleite que cualquier deseo mundanal. Para el Salmista siempre el tiempo dedicado a La Palabra de Dios NO era un deber desagradable; era una dulce experiencia de la cual estaba profundamente agradecido.
Cabe destacar que es muy probable que el salmista tenía en sus manos muy poco de La Palabra de Dios, tal vez solo los cinco libros de Moisés y algunos libros más. Por tanto, nosotros tenemos mucha más riqueza y dulzura en La Palabra de Dios que él; sin embargo, la mayoría de nosotros parece valorarlo menos. En nuestras manos tenemos completa la revelación divina, con sus 66 libros ordenados y delicadamente empastados y traducidos a nuestro idioma para que podamos deleitarnos en las maravillas de La Palabra de Dios.
Cuando no encontramos dulzura en Las Escrituras y por el contrario la encontramos amarga, el gran predicador Spurgeon nos ayuda a comprender “Si la palabra de Dios no me es muy dulce, ¿tengo apetito? Salomón dice: ‘El alma llena aborrece el panal de miel; pero para el hambriento, todo lo amargo es dulce’ [Proverbios 27:7]. ¡Ah, cuando un alma está llena de sí misma y del mundo y de los placeres del pecado, no me sorprende que no vea dulzura en Cristo, porque no tiene apetito!” La Biblia está llena de versos y capítulos que cualquier persona con un mínimo de sensibilidad espiritual encontraría dulce. Por ejemplo “JEHOVA es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará yacer: Junto á aguas de reposo me pastoreará” Salmo 23:1 y 2; “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16; “…Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia” Jeremías 31:3; “No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Isaías 41:10 solo una muestra. Querido hermano(a) Si no puedes encontrar nada hermoso o dulce en estos versículos, es que tu paladar está terriblemente apagado y tus ojos horriblemente segados por los placeres de este mundo.
Cuando leemos La Biblia no podemos mirarla solo como un libro de la historia o filosofía de la humanidad. Estamos frente a La Palabra de Dios, por eso Ella puede proporcionarnos el mayor gozo, placer y deleite para nuestra alma. Cuando amamos La Palabra de Dios y entendemos que cada letra fue revelada por Él para nuestro bienestar, NO podemos más que alabar y glorificar Su nombre, porque NO mereciendo nada, Dios dispuso darse a conocer y mostrarnos Su perfecto plan de salvación. Disfrutemos y gocémonos en la dulzura de La Palabra de Dios.
¡Porque Él Vive!
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