LA SEMANA SANTA
Limpiad pues la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois sin levadura: porque nuestra pascua, que es Cristo, fué sacrificada por nosotros. Así que hagamos fiesta, no en la vieja levadura, ni en la levadura de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y de verdad. 1 Corintios 5:7-8
Pablo establece una relación entre la Pascua y la Santa Cena. El Señor Jesús instituyó esta nueva ordenanza mientras se festejaba la Pascua. Estas dos fiestas tienen diferencias notorias, sin embargo, el objetivo de la epístola no era considerar estas diferencias, sino estimular a una profunda reflexión de la obra de la salvación concebida desde antes de que fueran creadas todas las cosas, y que se fue revelando a través de la historia del hombre, con una gradualidad y continuidad, hasta que finalmente se concreta en la cruz del calvario.
Éxodo 12:11 “…es la pascua de Jehová”. La Pascua nos habla de un “pasar por alto” cuando el ángel pasa durante la noche, quitando la vida de los primogénitos, de aquellas casas de los que no estaban marcadas en sus dinteles con sangre. Sobre este hecho, se produce la liberación de la esclavitud. El comienzo de una vida de libertad, y comienzo de un pueblo.
Un memorial. “haced esto en memoria de mí” debemos hacerlo, pero no como algo formal, debe ser vital, de un corazón agradecido que desea recordad al Señor Jesús. Nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros, y hay dos símbolos que son el pan y el vino.
Identificándose con la muerte del primogénito Hijo de Dios, y que, mediante su sangre derramada, sepultado y resucitado, nos proporciona nueva vida como hijos de Dios.
El pan nos recuerda a Jesús diciendo que Él es el pan de vida, y que Su sacrificio fue planificado por el Padre, para ser el Salvador.
El vino simboliza la sangre de Jesús, que finalmente muere como ofrenda perfecta y única, para expiación y redención de nuestros pecados ante la justicia santa de Dios.
Los discípulos el sábado estaban abrumados por los acontecimientos que rápidamente habían sucedido durante la semana, el maestro había muerto el día anterior ¿Qué sería de ellos ahora? ¿Todo se había acabado? Llega el domingo y a pesar de que empiezan a escuchar de la resurrección, aún estaban con un sentimiento de tristeza y abandono. Hasta que finalmente se convencen sólo cuando ven al Jesús resucitado ante sus ojos.
¿Cuál es nuestro sentimiento en el día de hoy? ¿hay pesar o incertidumbre frente a lo que estamos viviendo hoy en día? Estamos cuidándonos en nuestros hogares por la amenaza de Inseguridad, estamos escuchando de los problemas económicos que estamos empezando a ver. Debemos recordar las enseñanzas de Jesús, el viene otra vez. En Su primera venida él se ofreció como un Cordero manso y humilde, pero en Su segunda venida llegará como el León, con Su gloria y poder para establecer la vida perdurable por la eternidad junto a Dios.
Que nuestra fe cada día aumente, amando y rogando para que suceda pronto el regreso de nuestro Señor. Amén
¡A Dios la Gloria!
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