LEJOS ESTÁ LA SALVACIÓN PARA LOS IMPÍOS
Lejos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos. Muchas son tus misericordias, oh Jehová: vivifícame conforme a tus juicios. Salmo 119:155-156
Esta es la más terrible declaración que podemos escuchar: “No hay esperanza para aquél que no quiere recibir la salvación”. Existen personas que no quieren nada con el evangelio, sus vidas son una demostración de rebeldía continua contra Dios. Se burlan de Su Palabra y no buscan a Dios. Viven sus vidas como si Dios no existiera, satisfaciendo sus propios deseos pecaminosos, totalmente alejados de Dios. Producto de su mal camino, “a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia; Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene” (Romanos 1:28). Ellos decidieron no buscar a Dios y alejarse voluntariamente de Él.
“Lejos está de los impíos la salud”; “La salvación está lejos de los impíos”, cada vez que alguien rechaza el llamado del evangelio, se está alejando cada vez más de la salvación. La Biblia señala que los impíos son aquellos que están separados de Dios, producto de la contaminación del pecado. La consecuencia natural de la impiedad es actuar de manera contraria a la naturaleza de Dios, oponerse activamente a La Palabra de Dios y despreciar la autoridad divina. Sin embargo, esta era la realidad de cada uno de nosotros, en su tiempo éramos impíos, desobedientes a la voz de Dios, despreciábamos Su Palabra; pero Dios que es rico en misericordia nos salvó por medio de Jesucristo. “Porque Cristo, cuando aún éramos flacos, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno. Más Dios encarece su amor para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8).
Es cierto que hay una condena para los impíos, hay un castigo para aquellos que no buscan obedecer los estatutos y mandamientos de Dios. A ellos les espera un castigo eterno. Pero pueden escapar de esta sentencia, viniendo a Cristo y pidiendo perdón por sus pecados y Dios les perdona y les da vida eterna. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
Porque “muchas son tus misericordias, oh Jehová”, es gracias a la misericordia de Dios que podemos ser salvos. Aunque los impíos se alejan de Dios, sin embargo, Dios no está lejos producto de Sus misericordias. Cuando un impío se acerca a Dios y le busca, de seguro que le hallará y alcanzará los beneficios de la misericordia del SEÑOR: será perdonado y podrá gozar de la vida eterna.
A Dios la Gloria
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