LOS PENSAMIENTOS VANOS ABORREZCO
Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley. Salmo 119:113
Comenzamos esta nueva sección identificada con la decimoquinta letra del alfabeto hebreo, Samek. En varias versiones este verso se traduce como “Aborrezco a los hombres hipócritas; Mas amo tu ley” (RVA 1960; NVI). Al respecto el teólogo James Boice escribe “Las personas hipócritas son personas que conocen a Dios, pero no están completamente decididas a adorarlo y servirle solo a él. Son las que quieren tanto a Dios como al mundo. Quieren los beneficios de la religión verdadera, pero también quieren su propio pecado… El salmista odia esta doble mentalidad; también la odia en sí mismo”. Por tanto, En cualquiera de sus traducciones comprendemos que el salmista aborrecía el doble estándar, despreciaba sus propios pensamientos que le hacían pecar contra Dios.
Muchos cristianos luchamos con pensamientos vanos, superficiales, inútiles e impuros, sobre todo en este mundo tan tecnologizado que nos atrapa con imágenes provocativas por todos lados; sin embargo, es esencial tomar el control de nuestros pensamientos. Proverbios 4:23 dice, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. El “corazón” incluye la mente y todo lo que procede de ella. Alguien dijo que cada pecado que cometemos, lo cometemos dos veces, una vez en nuestros pensamientos y otra vez cuando actuamos sobre esos pensamientos. Es más fácil librar nuestras vidas de pecado si lo atacamos en este nivel fundamental de pensamiento en vez de esperar que sea arraigado en nuestras vidas por nuestras acciones, y luego intentar sacarlo. También hay una diferencia entre ser tentado (un pensamiento que entra en la mente) y pecar (meditar sobre un mal pensamiento y revolcarse en ello). Es importante entender que cuando un pensamiento entra en nuestra mente, debemos examinarlo basado en La Palabra de Dios y determinar si debemos continuar por ese camino, o rechazar el pensamiento y enmendar el rumbo.
El salmista buscaba su delicia en La Palabra de Dios, ESTA ES LA CLAVE para limpiar nuestra mente. Debemos Estar en la Palabra de Dios para que cuando un pensamiento pecaminoso entre en nuestra mente (la tentación), podamos reconocerlo por lo que es y saber qué rumbo tomar. Jesús en el desierto (Mateo 4) respondió a cada una de las tentaciones de Satanás con una Escritura que tuvo aplicación a la dirección que Él supo que Su mente debería tomar en vez de empezar por el camino del pensamiento pecaminoso; también debemos vivir en dependencia absoluta del Espíritu Santo rogando día a día su ayuda y fortaleza, pues solo así NO fracasaremos (Proverbios 28:26; Mateo 26:33). Finalmente debemos ser sabios para alimentar nuestra mente con aquello que realmente es de edificación espiritual para nuestra vida. Romanos 13:14 dice, “…vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Por lo tanto, debemos evitar diarios, videos, páginas web, conversaciones y situaciones que nos llevarán a una caída. Dios bendecirá a aquellos que se esfuerzan y buscan honrarlo con lo que más le importa, es decir con lo que somos por dentro y NO solo con lo que aparentamos ser.
¡Porque Él Vive!
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