LOS QUE ME PERSIGUEN, SE ALEJAN DE TU PALABRA
Acercáronse á la maldad los que me persiguen; Alejáronse de tu ley. Salmo 119:150
El salmista podía sentir que los malvados que se le oponían se acercaban y se volvían más una amenaza para él. “Antes de que estos hombres pudieran convertirse en perseguidores [del salmista], se vieron obligados a alejarse de las restricciones de la ley de Dios. No podían odiar a un santo y, sin embargo, amar la ley”. (Spurgeon). Sin duda una vida llena de maldad no puede ser una vida obediente, es como el agua y el aceite, como la luz y la oscuridad, NO pueden convivir en un mismo lugar.
Jesús dijo “El que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida” (Juan 8:12) Aquellos que transitan por un camino iluminado podrán caminar con seguridad y confianza. Quien sigue a Cristo, no andará por la vida buscando de algún “iluminado” que le diga qué hacer. Los que aman a Dios, aman Su Palabra y saben que Ella es la única regla de fe y práctica para la vida terrenal y el único camino seguro a la vida eterna. Seguir a Cristo, es seguir la luz, es confiar en Él y obedecerle. Es la Luz que ilumina el camino, por lo tanto, allí NO hay lugar para la oscuridad, NO podemos seguir por donde nosotros decidamos, y sin duda que esto implicará también comprender que aquellos que se alejan y burlan de la Palabra de Dios, son enemigos de la Cruz de Cristo, como dijo Pablo a los corintios “las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33 NVI).
Hemos sido separados del mundo para seguir la justicia y la paz, y debemos caminar por este camino. Esta separación natural con el mundo nos hace diferentes a ellos y como no podemos ser amigos del mundo nos constituimos en enemigo de él. Sabemos muy bien que el mundo no practica la justicia, ni nada que tenga que ver con los valores bíblicos. Hoy, vemos con mucha tristeza como avanza la maldad y, cada vez más, estamos siendo oprimidos por practicar los valores bíblicos.
Los hijos de Dios siempre tendremos algún tipo de persecución. Los malvados están al acecho, es probable, que nos toque soportar algún tipo de persecución. El mundo está siendo cada vez más hostil contra los escogidos de Dios. El mundo y todo su sistema pecaminoso, siempre ha apuntado sus saetas contra los hijos de Dios. Persecución tras persecución, muerte tras muerte, han provocado dolor y angustia a los cristianos. Pero, la iglesia de Cristo ha permanecido por dos mil años, porque la promesa del Señor ha sido que “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).
Nuestro Dios puede derribar y hacer caer a cualquier enemigo que nos enfrente. Él peleará por nosotros y vencerá. Nunca seremos derrotados, porque estamos seguros en las manos de nuestro Poderoso Dios. Todo lo que nos toque vivir en este mundo es temporal y pasajero, y puede suceder que algún enemigo nos cause angustia y dolor, pero mantengamos firme la profesión de nuestra fe, porque la victoria está en perseverar confiados en Cristo.
¡Porque Él Vive!
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