LOS SACRIFICIOS QUE AGRADAN A DIOS
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros. Salmo 51:19
¿Qué es lo que realmente agrada a Dios? Pueden ser variadas las respuestas que se pueden dar a esta pregunta, sin embargo, existe una excelente respuesta dada en 1 Samuel 15:22: “Y Samuel dijo: ¿Tiene Jehová tanto contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en obedecer a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atención que el sebo de los carneros”.
Un corazón obediente y dócil es lo que agrada a Dios. Podemos hacer muchas cosas, podemos hacer grandes sacrificios, podemos ofrecer los mejores cantos de adoración y alabanza; pero si no hay obediencia a La Palabra de Dios, todo eso es vano y desagradable para Dios. Puede ser de agrado para nosotros mismos, pero difícilmente le agradará a Dios.
Cuando participamos de un culto de adoración no es para agradarnos a nosotros, es para agradar a Dios y honrar a Su Nombre. “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto. Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2).
“Entonces te agradarán los sacrificios de justicia”, ¿Cuándo Le agradarán esos sacrificios de justicia? Cuando el pecador se allega a Dios con un corazón contrito y humillado, cuando entiende su verdadera condición delante de Dios, cuando se arrepiente de su pecado y cuando es restaurado por La Palabra de Dios; entonces presentará sacrificios de justicia que agraden a Dios. Al instituir los sacrificios y holocaustos, el israelita piadoso, entendía perfectamente que el animal que se sacrificaba era un sustituto, él entendía que la muerte del cordero era su propia muerte, él comprendía que era su pecado lo que producía la muerte de ese inocente cordero.
Eran pocos los israelitas que ofrecían sacrificios, conscientes de su verdadera situación, muy pocos ofrecían sacrificios con un corazón sincero y valorando el verdadero significado y beneficio de estos sacrificios. Se volvieron ritualistas vacíos, indolentes e hipócritas. Dios no recibirá un sacrificio de personas así.
En la Palabra de Dios encontramos todo lo que Dios pide de nosotros, de modo que podamos ofrecer lo que a Él le agrada. Si quieres agradar realmente a Dios esto es lo que Él pide de cada uno de nosotros: “Ahora pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que hayas bien? (Deuteronomio 10:12-13). “Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo: aprended a hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oíd en derecho al huérfano, amparad a la viuda” (Isaías 1:16-17). Estas son las exigencias del Dios Soberano y Eterno, toda criatura debe responder en obediencia y sus hijos con mayor razón, de modo de ofrecer una adoración que sea agradable a Él.
¡A Dios la Gloria!
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