NO ME ALEJES DE TU PRESENCIA

NO ME ALEJES DE TU PRESENCIA

No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu Salmo 51:11

David continúa suplicando, insistiendo en la restauración de su corazón. Probablemente, producto de todo su pecado, él sentía que Dios se había apartado y que no quería tenerlo en frente.

Sentir que Dios lo había abandonado lo hacía experimentar la muerte en vida “Mientras callé, envejeciéronse mis huesos En mi gemir todo el día.

Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)” Salmo 32:3-4. Pero Dios no se aleja de sus hijos, Sus hijos se alejan de Él producto del orgullo, la soberbia y el deseo tomar decisiones apartadas de Su plan perfecto que diseñó personalmente para cada uno.

Cuando nos apartamos de Dios y Su Palabra, no tenemos un destino diferente a tropezar y caer en la más profunda miseria del dolor y la aflicción. Jesús lo dijo “Sin mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). Un cristiano que se aparta es alguien que retrocede en vez de avanzar, es una persona que, conociendo la verdad, se aleja de ella y vuelve a sus viejas costumbres. Con esto no deseamos poner en duda la salvación, pues una persona salva está segura en Cristo (Juan 10:28, 29). Pero sin duda que, una persona que se aparta y no vuelve arrepentido a los pies de Cristo probablemente nunca fue salvo, pues el verdadero hijo de Dios podrá “enfriarse”, pero su mayor distinción es que permanece. “Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él. El que dice que está en él, debe andar como él anduvo” 1 Juan 2:5 y 6.

El teólogo británico Thomas Horne dijo respecto de la súplica de David “El alma que en verdad es penitente, no teme nada sino el pensamiento de ser rechazado de la ‘presencia,’ y desertado por el ‘Espíritu’ de Dios.

Este es el efecto del pecado más deplorable e irremediable; pero es uno que en general, quizás, es el menos considerado y estimado de los demás.” Para el salmista, todo el punto de purificación y restauración era para renovar su relación con Dios.

David quería volver a tener una comunión estrecha, intima con Dios. Él deseaba volver a sentir la presencia de Dios en su vida, por eso rogaba humildemente “Entonces me invocaréis, é iréis y oraréis á mí, y yo os oiré: Y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” Jeremías 29:12 y 13

Estar en la presencia de Dios debe ser nuestro mayor gozo y anhelo. Presentarnos puros y limpios en la mesa de nuestro Padre debe ser nuestra búsqueda permanente y constante. Estar en la presencia de Dios nos asegura un gozo eterno, estar en comunión con el Señor en sometimiento y obediencia a Su Palabra nos asegura un dulce caminar que nos sostendrá en las pruebas y aflicciones de la vida.

Solo quienes permanecen en Cristo disfrutarán de sus deleites para siempre. “Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre. Salmo 16:11

¡Porque Él vive!

(Feed generated with FetchRSS)

Desplazamiento al inicio