NO ME DEJES EN MANO DE MIS ENEMIGOS
“Juicio y justicia he hecho; no me dejes a mis opresores. Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios. “
Salmo 119: 121-122
Esta es una hermosa oración, muy atingente a estos tiempos. Estamos viviendo tiempos difíciles, donde vemos a muchas personas contrarias al evangelio de Cristo, los cuales oprimen a los hijos de Dios y los persiguen. El mundo, con todo su sistema de pensamiento e ideologías, está oprimiendo a los verdaderos creyentes. La búsqueda constante de un verdadero creyente es hacer lo correcto delante de Dios, se esfuerza por agradar a Dios, por lo que, toda su vida da testimonio de agradar siempre al Señor. Sin embargo, es odiado porque rige su vida según los valores bíblicos y en obediencia a Las Escrituras.
“Juicio y justicia he hecho; no me dejes a mis opresores”, el salmista no está diciendo que tiene una vida sin pecado o que nunca ha cometido un error, lo que está expresando es que él conoce su vida y sabe que ha caminado por el camino de la rectitud y de la obediencia a La Palabra de Dios. Su vida da evidencia que practica lo que dice la Palabra de Dios; no como un esfuerzo farisaico y sin sentido, sino como un acto de adoración y amor a Cristo. Jesús dijo: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.” (Juan 14:23).
Hemos sido separados del mundo para seguir la justicia y la paz, y debemos caminar por este camino. Esta separación natural con el mundo nos hace diferentes a ellos y como no podemos ser amigos del mundo nos constituimos en enemigo de él. Sabemos muy bien que el mundo no practica la justicia, ni nada que tenga que ver con los valores bíblicos. Hoy, vemos con mucha tristeza como avanza la maldad y, cada vez más, estamos siendo oprimidos por practicar los valores bíblicos. Nos unimos al ruego del salmista, “no me dejes a mis opresores” o “no me abandones a mis opresores”. No permitas que aquellos que niegan tu Palabra, aquellos que odian los valores bíblicos, sigan avanzando y tomando más notoriedad en el mundo.
“Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios”, este es uno de los versos en que no se nombra la Palabra de Dios, en este salmo que está dedicado completamente a Su Palabra. Dice el teólogo James Boice: “El hecho de que la Biblia no se mencione aquí, en el versículo 122, puede ser una indicación de la profundidad de la angustia mental en la que cayó el salmista como resultado de la opresión que había soportado por parte de hombres inicuos. Por un momento, sus ojos parecen estar fuera de la Biblia y estar en sus feroces opresores”. En ocasiones, nos sentimos de la misma forma, cuando vemos el avance de la iniquidad, y como los impíos y soberbios logran sus cometidos, sin embargo, debemos mantenernos firmes y valientes, confiando en Las Escrituras, porque sabemos que muy pronto viene la recompensa.
¡A Dios la Gloria!
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