RECONSTRUYENDO SOBRE LAS ESCRITURAS
Abrió pues Esdras el libro á ojos de todo el pueblo, (porque estaba más alto que todo el pueblo); y como lo abrió, todo el pueblo estuvo atento. Bendijo entonces Esdras á Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió, ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y humilláronse, y adoraron á Jehová inclinados á tierra. Nehemías 8:5 y 6.
Esdras y Nehemías fueron contemporáneos, y ambos escribieron acerca de la reconstrucción de Jerusalén, que ocurrió unos 70 años después que fue destruida por los babilonios bajo el mandato de Nabucodonosor. Esdras escribió acerca de la reconstrucción del templo bajo Zorobabel, mientras que Nehemías escribió acerca de la reconstrucción de los muros de Jerusalén. (gotquestion)
Los israelitas se encontraban en ese momento de su historia de regreso en su tierra. Bajo la dirección de Nehemías se había realizado una gigantesca obra. Dios había provisto todo lo necesario para la reconstrucción de los muros de la ciudad, para que Su pueblo estuviese tranquilo y seguro. Mas Nehemías, que era un hombre fiel y de oración consideró estrictamente necesario asegurarse que el pueblo había entendido la ley de Moisés. Por eso Esdras, un sacerdote escriba dedicó muchas horas a la lectura de la ley delante de la congregación, asegurándose de que entendieran lo que Dios deseaba. No solo eso, Nehemías 8:18 registra qué la lectura diaria de la Palabra de Dios, debería ser parte de la vida de cada creyente: “Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el postrero; é hicieron la solemnidad por siete días, y al octavo día congregación, según el rito”. La reconstrucción de Jerusalén no serviría de NADA, si no se realizaba sobre bases espirituales sólidas, es decir sobre La Palabra de Dios. El salmista lo afirma con claridad “SI Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda” Salmo 127:1.
No existe un fundamento más confiable que La Palabra de Dios para reedificar nuestra vida, nuestra familia y nuestros anhelos. El estudio profundo y sistemático de la Ley de Dios trajo un avivamiento al pueblo de Israel, a tal punto que los lideres de cada familia comprendieron su responsabilidad y deseaban continuar el estudio bíblico “Y el día siguiente se juntaron los príncipes de las familias de todo el pueblo, sacerdotes, y Levitas, á Esdras escriba, para entender las palabras de la ley” Nehemías 8:13.
El pueblo recibió La Palabra con gozo y celebraron la fiesta de los tabernáculos. Ellos pudieron ver la bendición y la provisión de Dios para ellos en ese momento. Frente a la imagen pasada de la destrucción de Jerusalén, vemos los efectos de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios tiene poder para destruir el pecado para que éstos no destruyan al ser humano y después, tiene el poder de reconstruir, edificar y restaurar lo que se ha destruido, pues limpia, purifica y trae alegría. No se trata de una alegría superficial, frívola, sino de una satisfacción auténtica, que va en aumento en la medida que somos dóciles y obedientes a la obra del Espíritu Santo.
¡Porque Él Vive!
(Feed generated with FetchRSS)
