TEMOR A TU PALABRA
Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: Por tanto yo he amado tus testimonios. Mi carne se ha extremecido por temor de ti; Y de tus juicios tengo miedo.
Salmo 119: 119, 120.
La Palabra de Dios tiene un efecto purificador en la vida de quienes se allegan a Ella con un corazón contrito y humillado. El pecado es la escoria del mundo y quienes NO se someten y obedecen a los mandamientos de Dios son engañados sagazmente, por imitaciones baratas de satisfacción y deleites superficiales. La Sangre de Cristo es LA única manera de limpiar completamente el pecado, la Sangre de Cristo es la única que puede purificar nuestro mundo “En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia” Efesios 1:7
Mientras el salmista consideraba los justos juicios de Dios, miraba a su propia vida y comprendía que no era del todo justa. Esta sensación de estremecerse de temor lo haría correr a Dios en busca de Su sacrificio expiatorio. El temor del Señor es el temor puro, no es el miedo que tiene un esclavo a su amo, es el temor reverente que nos libra de peligros, nos guarda del mal y nos limpia, pues nos hace huir del pecado. El temor del Señor nos hace amar Sus reprehensiones cuando Su Palabra nos confronta, nos hace aceptar el castigo y nunca apartarnos de nuestro Señor. Entonces este temor puro, no tiene nada que ver con el temor que nos habla 1 Juan 4:18 que dice “En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor”, este temor se relaciona con el miedo al castigo eterno, del cual los hijos de Dios somos libres por el amor de Cristo, este temor con total certeza podemos decir que es expulsado por el amor perfecto y eterno de nuestro Creador.
Cuando reverenciamos, respetamos y obedecemos La Palabra de Dios somos limpios de todo pecado, pues ella santifica nuestros corazones, Juan. 17:17 dice “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad”. Cuando nos enfrentamos a La Biblia no hay forma de que ella no penetre hasta lo más íntimo de nuestra alma, llegando a cada rincón de nuestra mente y corazón para quitar completamente el pecado de nuestra vida. El autor de la carta a los Hebreos lo aclara de esta forma “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (4:12), el profeta Isaías (55:12) nos dice “Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá á mí vacía”.
“Solo cuando temblemos ante el Dios santo y exaltado, veremos que el mundo y sus valores distorsionados son las cosas vacías que son. Si no temblamos ante Dios, el sistema del mundo nos parecerá maravilloso y nos consumirá gratamente” (Boice, citado en enduringword)
¡Porque Él vive!
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