TUS ESTATUTOS GUARDARÉ
Tus estatutos guardaré: No me dejes enteramente. Salmo 119:8
Con esta hermosa afirmación y ruego del salmista finaliza la primera sección de ocho versos del salmo 119 denominada con la primera letra del alfabeto hebreo ALEF.
En nuestra vida procuramos y en muchos casos nos esforzamos por guardar muchas cosas: fotografías, joyas, regalos o recuerdos que hemos considerado de tan alto valor que protegemos y conservamos como un valioso tesoro. Sin ir más lejos, hoy por hoy, muchos sufrirían si se les pierde su teléfono celular o su computador personal, no solamente por su valor económico, sino por los recuerdos alojados en cada uno de ellos. Sin duda que la Biblia debe tener un valor superior a todo lo anterior, por esto debemos ocuparnos de atesorar los estatutos de Dios en nuestro corazón y obedecerlos, pues solo ellos nos pueden asegurar vida eterna y llevarnos a la verdadera bienaventuranza y sabiduría.
Jesús nos dice “Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Juan 5:39. Escudriñar, es sinónimo de investigar, inquirir, observar y profundizar. Una lectura disciplinada, sistemática de las Escrituras nos permitirá conocer a nuestro Creador, Su personalidad, Su amor y Su plan redentor para la humanidad.
El salmista dice que guardar La Palabra de Dios es una verdadera coraza contra las tentaciones de la vida (Salmo 119:11). Con la Biblia podemos vencer a Satanás como Jesús lo hizo en el desierto, la realidad es que, todos luchamos contra el pecado día a día y nuestra victoria se encuentra en guardar las Escrituras. ¿Cómo se realiza esto?
1. Lee tu Biblia a diario, dedica un tiempo todos los días para un estudio sistemático y ordenado, idealmente un tiempo tranquilo (quizás por la mañana) donde puedas estar a solas con Dios (Salmo 63:1 al 5). No te dejes vencer por el sueño o la pereza, persiste en ello, tal como Pablo aconsejaba al Joven Timoteo (2 Timoteo 3:14)
2. Memoriza las Escrituras, es una práctica muy provechosa guardar en nuestra mente esas promesas y mandamientos. Aprende salmos, proverbios o versículos de misericordia, fortaleza, aliento, advertencia y gozo.
3. Medita en lo que has leído, piensa e investiga respecto de lo que lees, revisa el contexto histórico. ¿Es una promesa? ¿Un mandamiento? ¿un ejemplo a seguir? ¿una advertencia? ¿Cómo podrías aplicarlo a tu vida?
4. Ora pidiendo dirección a Dios, recuerda que el corazón contrito y humillado nunca será despreciado por Dios (Salmo 51:17), pide humildemente sabiduría para comprender las Escrituras.
Recuerda que la Palabra de Dios nunca vuelve vacía (Isaías 55:11).
¡Porque Él vive!
(Feed generated with FetchRSS)
