UN SIERVO QUE DESEA LA PALABRA DE DIOS

UN SIERVO QUE DESEA LA PALABRA DE DIOS

“Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos. Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios.”
Salmo 119: 124-125.

Existen varias ramas del saber que se centran en obtener el máximo de conocimiento en el área de estudio. Es así que, en la teología, las ciencias, la literatura, filosofía, etc., existen personas que han dedicado su vida entera para dilucidar los misterios de la disciplina que estudian. Producto del estudio y la investigación, llegan a tal grado de erudición, que se vuelven expertos en esos temas y son requeridos para expresar sus opiniones o simplemente, para ampliar el conocimiento. En la actualidad, gracias al uso de internet, podemos acceder a mucho conocimiento; nos hacemos “seguidores” de algunos eruditos, consultamos sus páginas y nos vamos enriqueciendo del conocimiento de ellos.

Sin embargo, el salmista nos enseña que el mejor conocimiento viene directamente de Dios. Si bien es cierto que, podemos ver a Dios en todo lo creado, no es lo mismo conocerle más íntimamente, así como Él se ha revelado en Su Palabra. El conocimiento más profundo e íntimo que podamos obtener de Dios lo encontramos en Las Escrituras. “Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos”, es una demostración de la misericordia de Dios, cuando aprendemos de Él a través de La Biblia; podemos agregar, además, que La Biblia es demostración de la gran misericordia de Dios para con Su pueblo y para toda la humanidad.

La petición del salmista denota gran humildad y un conocimiento adecuado de sí mismo. “Yo sólo soy un siervo, o un esclavo”, alguien que depende totalmente de su amo o su señor. Él ruega para que Dios tenga misericordia y le enseñe sus estatutos. ¡Qué maravillosa forma de expresar lo valioso del conocimiento de La Palabra de Dios! Es como decir: “Yo sólo soy un simple esclavo tuyo, por favor ten misericordia de mí, y enséñame Tu Palabra, este es el mejor pago para mi servicio”.

“Dame entendimiento; para que sepa tus testimonios” algunos han dedicado su vida entera para entender algunas cosas, años de conocimiento acumulado para saber cómo funciona el universo, el cuerpo humano, etc. Pero, aquí tenemos la petición más importante para todo ser humano. No quiero tanto entendimiento para conocer el futuro o para resolver los grandes misterios de las ciencias o para conocer al alma humana, lo que está pidiendo es: “entendimiento para conocer mejor los testimonios de Dios”. El entendimiento de La Palabra de Dios es el conocimiento más sublime, pues nos puede llevar a una sabiduría más elevada y a una mejor comprensión de la vida. “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero dice Jehová” (Jeremías 9:23-24).

¡A Dios la Gloria!

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