VIVIFICADO POR LA VERDAD ETERNA DE DIOS

VIVIFICADO POR LA VERDAD ETERNA DE DIOS

Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme a tu misericordia. El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia. Salmo 119:159 – 160.

Cuando estamos frente a otras personas podemos decir muchas cosas que la otra persona no tiene como comprobar. No podemos conocer a totalidad, los pensamientos e intenciones del corazón humano. No tenemos la capacidad de escudriñar los corazones, frente a lo cual, podemos ser fácilmente engañados. Sin embargo, no es lo mismo cuando nos enfrentamos a Dios, Él NO puede ser engañado por ningún ser humano, conoce las intenciones del corazón y escudriña hasta lo más profundo de nuestros pensamientos. “Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquél a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13). Cuando estamos en oración ante Su presencia, sólo Dios y nosotros; ¿Podemos esbozar una oración como la del salmista? “Mírame oh Dios, que amo Tu Palabra”. ¿Podemos mirar al cielo y repetir estas palabras sin ningún temor? Un autoexamen sincero, nos hará caer en tierra y rogar a Dios por Su misericordia porque estamos faltos en este punto.

La sección de este salmo, que corresponde a la letra hebrea Resh, comienza diciendo: “Mira mi aflicción” y ahora finaliza diciendo: “Mira mi amor por Tu Palabra”. Sin duda, el salmista amaba los mandamientos de Dios; sólo quien conoce a Dios, puede repetir una y otra vez que “ama Sus mandamientos”. Todos los mandamientos de Dios son para nuestro beneficio y ninguno de Sus mandamientos son penosos o gravosos: “Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos”. (1 Juan 5:3). Cuando amamos realmente a Dios, nos esforzamos por obedecer Su Palabra, porque queremos serle agradables. Si queremos que Dios se deleite en nosotros, obedezcamos, en amor, Las Escrituras: “Complácese Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia” (Salmo 147:11).

“Vivifícame conforme a tu misericordia” aunque a veces nos sintamos agobiados, cansados o debilitados por las presiones de la vida, podemos levantar nuestra voz rogando a Dios que nos vivifique por Su misericordia. Por la gracia de Dios, seremos vivificados y habrá un avivamiento en nuestros corazones; pero este avivamiento se produce por la obediencia y amor a Su Palabra. No puede haber un avivamiento genuino, si No obedecemos La Palabra de Dios.

“El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia”; lo único verdadero y absoluto en lo que podemos estar confiados y seguros es en la Eterna Palabra de Dios. “Las Escrituras son tan verdaderas en Génesis como en Apocalipsis, y los cinco libros de Moisés son tan inspirados como los cuatro Evangelios… No hay un solo error ni en la palabra de Dios ni en los tratos providenciales de Dios. Ni en el libro de la revelación ni en la providencia habrá necesidad de poner una sola nota de errata. El Señor no tiene nada de qué arrepentirse o retractarse, nada que enmendar o revertir”. (Spurgeon).

¡A Dios la Gloria!

(Feed generated with FetchRSS)

Desplazamiento al inicio