APRENDER A MIRAR
Pasadas estas cosas, fuese Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.
Y seguíale grande multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos.
Y subió Jesús á un monte, y se sentó allí con sus discípulos.
Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos.
Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?
Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.
Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.
Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:
Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿más qué es esto entre tantos? Juan 6 : 1 al 9
La multitud buscaba satisfacción inmediata a sus necesidades concretas: salud, apoyo, guía, contención. Los miles de seguidores habían caminado muchos kilómetros; los padres trajeron con ellos a sus hijos, abandonando temporalmente sus hogares y sus trabajos, y no previendo demasiado cuánto tiempo estarían fuera.
La actitud de Jesús es reconfortante: “Alzó la vista”, Este detalle está cargado de significado, Jesús siempre alzó la vista para alabar a Su Padre, y para buscar Su orientación en la oración, pero aquí levanta la vista para ver más allá de lo inmediato, Jesús levanta la vista para ver a miles que están buscando algo, aunque ese algo no fuese exactamente lo que Él vino a darles. Los miles no vinieron a pedirle el perdón de sus pecados, sino porque “veían las señales que hacía con los enfermos”.
Jesús se hace responsable: “¿Dónde compraremos pan, para que éstos coman?” Lo curioso de la pregunta es que Jesús ya sabe la respuesta. Los discípulos son como la multitud: sólo ven lo inmediato. Uno de ellos dijo: “Ni doscientos denarios de pan bastarían…” Otro, encontró un niño con cinco panes y dos pescados, y comentó: “¿Qué es esto para tanta gente? Ni la multitud ni los discípulos alzaron la vista. Ninguno de los dos consideró a Jesús, y lo que Él realmente es y puede hacer. Muchas veces nosotros actuamos de esta forma, mirando solo lo inmediato, por ello hasta nos desilusionamos y pensamos que Dios no escucha nuestras oraciones, pero debemos tener muy claro lo que el profeta nos indica en Isaías 55:8 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová”
¿Dónde ponemos nosotros nuestros ojos? ¿En lo inmediato? La actitud de Jesús nos anima a que no perdamos la perspectiva. Dios ya sabe lo que va a hacer con nosotros, por eso nos mueve para que con los ojos de la fe veamos a Jesús que puede y quiere darnos mucho más de lo que nuestros mezquinos y miedosos pensamientos pueden sugerir. ¡Dios nos da el cielo entero! Dios nos ha dado a Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo…Amén
¡A Dios la Gloria!
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