ATRIBULADOS, PERO NO ANGUSTIADOS

ATRIBULADOS, PERO NO ANGUSTIADOS

​“Viendo pues el peligro, levantóse y fuése por salvar su vida, y vino á Beer-seba, que es en Judá, y dejó allí su criado. Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres”

1° Reyes 19:4

Ayer reflexionamos acerca del ánimo pesimista y el devocional de hoy tiene mucha relación con el mismo tema, ya que el ánimo depresivo muchas veces también es producto del pesimismo con el cual miramos la vida.

El texto bíblico citado, nos cuenta la historia de un momento difícil en la vida del profeta Elías, aquí él deseaba morir, es más, le pide a Dios “quítame mi alma” (quítame la vida) sin embargo, este incidente ocurre después que el profeta Elías, obtiene una gran victoria contra los profetas de Baal; Elías eleva una oración a Dios “Respóndeme Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres Dios”. Entonces, Dios responde portentosamente, haciendo caer fuego del cielo (1R. 18:37-38). Por esta gran victoria, Elías fue amenazado de muerte por la reina Jezabel. Al verse en peligro, huye para salvar su vida; así pasa de la victoria al temor de la muerte. En ocasiones, las circunstancias de la vida giran abruptamente y así también cambia nuestro estado de ánimo.

La página gotquestions.org, indica que la depresión es un padecimiento que se ha propagado grandemente afectando a millones de personas, tanto a cristianos como a no cristianos. Quienes sufren de depresión pueden experimentar intensos sentimientos de tristeza, ira, desesperanza, fatiga y una variedad de otros síntomas. Pueden empezar a sentirse inútiles y aún pensar en el suicidio, perdiendo interés en cosas y personas con las que antes disfrutaba. Con frecuencia la depresión es provocada por las circunstancias de la vida, tales como la pérdida del trabajo, la muerte de un ser querido, el divorcio o problemas psicológicos como el abuso o la baja autoestima, existe también la depresión clínica, que es una condición física que debe ser diagnosticada por un médico especialista. Puede que no sea causada por circunstancias desafortunadas de la vida, ni los síntomas pueden ser aliviados por voluntad propia. Contrariamente a lo que algunos creen en la comunidad cristiana, la depresión clínica no siempre es causada por el pecado. En ocasiones la depresión puede ser un desorden que necesita ser tratado con medicamentos y/o consejería. Desde luego, Dios es capaz de curar cualquier enfermedad o desorden; sin embargo, en algunos casos, el consultar a un médico por una depresión, no es distinto a ir a un médico por una herida.

Así, la vida de cualquiera que pone mucha atención a los sucesos o problemas que se presentan y se olvida de Dios, puede caer en un profundo estado de desánimo o abatimiento, por ello la mejor herramienta que disponemos para mantenernos animosos y no angustiados, es conocer, recordar y mantenernos firmes en las promesas de La Palabra de Dios, aun en las circunstancias más duras de nuestra vida. Los momentos difíciles que vivimos en la vida pueden causar profunda tristeza, pero si se transforman en angustia o desánimo, se podría tornar peligroso.

2° Corintios 4:8y 9 dice “Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos; Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos”. Querido lector, que ningún problema sea más fuerte que la fe en nuestro Dios ¿Usted conoce Sus promesas? le invitamos a poner toda su confianza en Dios, porque Él es fiel y Verdadero y nunca abandonará a Sus hijos.

¡A Dios la Gloria!

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