DAVID, UN EJEMPLO DE ESPERA
”Y como llegó á una majada de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella á cubrir sus pies: y David y los suyos estaban á los lados de la cueva. Entonces los de David le dijeron: He aquí el día que te ha dicho Jehová: He aquí que entregó tu enemigo en tus manos, y harás con él como te pareciere. Y levantóse David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. Después de lo cual el corazón de David le golpeaba, porque había cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo á los suyos: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.” 1° Samuel 24: 3-6
La historia relatada arriba nos muestra a David en una condición muy especial, teniendo en sus propias manos la oportunidad de hacer realidad lo que Dios le había prometido tiempo atrás, SER REY… Las circunstancias que se presentaban frente a él eran lo que cualquiera de nosotros tal vez hubiera interpretado como: “La respuesta de Dios a su espera”. Sin embargo, David sabía esperar y aún espero más, él no se apresuró a tomar en sus manos la vida del rey Saúl, tomar posesión del reino, sus bienes y sentarse en el trono tan rápido como fuese posible.
Que lección más grande nos muestra David aquí. Cualquiera de nosotros estaría deseando a cada segundo que ese día llegara, imagínese, ser rey, el sueño de cualquier persona podría llegar a cumplirse, el anhelado fin a la espera. Ser rey para David era dejar la vida de dolores, huidas y pobrezas que estaba experimentando en esos días bajo las mismas persecuciones del rey Saúl al cual ahora tenía en sus propias manos, pero Aquí David SABE PENSAR y NUEVAMENTE ESPERAR. Más allá de los propios deseos y consejos de quienes estaban a su lado y que le decían “He aquí el día que te ha dicho Jehová”, esa parte del versículo nos muestra una sola palabra “”HAZLO YA”, pero David se tomó el tiempo para meditar lo que iba a hacer, no se trataba solamente de cumplir sus propios propósitos o deseos, sino que entendió en su corazón que no podía pasar por sobre un principio Divino para lograr sus propios objetivos “Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él“
La pregunta hoy es: 1.- ¿Te das tú el tiempo para poder pensar dos veces lo que vas a hacer o simplemente cuando vemos la oportunidad actuamos? 2.- ¿Sabemos esperar aun cuando todos a nuestro alrededor nos presionen para hacer lo que Dios no quiere?
Para concluir, solo déjeme decirle que a pesar de todo David igual llegó a ser rey, un gran rey. El secreto de David estuvo en que supo esperar que Dios cumpliera su promesa en el tiempo adecuado.
¡A Dios la Gloria!
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