UN DIOS INMUTABLE

UN DIOS INMUTABLE

“Mas tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.” Salmo 102:27

Los versos 25-27 de este Salmo, se citan en Hebreos 1:10-12 como las Palabras de Dios el Padre a Dios el Hijo, el Mesías. En el texto hebreo el salmista le dice esto a Yahveh, pero la idea de que Dios mismo habla estas palabras es más clara en la traducción griega del hebreo (la Septuaginta), la cual citó el autor de Hebreos. Sin embargo, el autor de Hebreos tiene razón cuando considera que estas palabras fueron dichas por el Padre a Jesucristo.

Aclarado lo anterior, podemos indicar que la inmutabilidad de Dios, es decir, su cualidad de no cambiar es claramente enseñada en las Escrituras. Por ejemplo, en Malaquías 3:6 Dios afirma: “Porque yo Jehová no cambio”. (Véase también Números 23:19; 1 Samuel 15:29; Isaías 46:9-11; Ezequiel 24:14).

El contraste era claro para el salmista. El Dios poderoso es eterno (Por generación de generaciones) y puede hacer todas las cosas (tú fundaste la tierra). Las cosas que Dios crea pueden perecer, pero Él mismo permanecerá. El Dios que adoramos no cambia, Es el mimo ayer, hoy y siempre. La inmutabilidad de Dios es la perfecta inalterabilidad en su esencia, carácter, propósito y promesas.

Santiago 1:17 también enseña la inmutabilidad de Dios: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. La “sombra de variación” se refiere a nuestra perspectiva sobre el sol: es eclipsada, se desplaza y proyecta su sombra. El sol sale y se oculta, aparece y desaparece cada día; sale de un trópico y entra en otro en ciertas épocas del año. Pero con Dios, quien espiritualmente hablando, es la luz misma, no hay tinieblas en absoluto; no hay ningún cambio ni nada parecido con Él. Dios es inmutable en Su naturaleza, Sus perfecciones, Sus propósitos, Sus promesas y Sus dones. Él, siendo santo, no puede desviarse a lo que es malo; ni Él quien es la fuente de luz puede ser la causa de la oscuridad. Dado que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de Él, el mal no puede proceder de Él, ni Él puede tentar a nadie (Santiago 1:13). La Biblia es clara en que Dios NO cambia Su forma de pensar, Su voluntad, o Su naturaleza. (gotquestions)

En medio de los cambios y oportunidades de esta vida terrenal, un tema de consuelo permanecerá para siempre, esto es, la eternidad y la inmutabilidad de Dios nuestro Salvador, de Aquel que fue, es y ha de venir (Horne)

¡Porque Él Vive!

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