DIOS ES JUSTO EN TODO LO QUE HACE
“Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Génesis 18:25
En este capítulo encontramos un hermoso ejemplo de los resultados de una vida de santificación y obediencia. Vemos a Abraham que recibe a tres varones, entre ellos, a Cristo pre-encarnado. “Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma: y Abraham iba con ellos acompañándolos” (Génesis 18:16). Notemos que Abraham iba con ellos acompañándolos, una hermosa declaración que muestra el deseo de este hombre de estar en comunión con el Señor. Dios le hace partícipe de Sus pensamientos y propósitos acerca de Sodoma. Cuánto más cerca de Dios nos mantengamos, tanto más sumisos seremos a Su Palabra, y producto de esto, conoceremos los pensamientos de Dios, que están expresados en ella.
Este hombre comienza a hacer un buen uso de los privilegios otorgados por Dios. Abraham se acerca al SEÑOR, para comenzar a interceder. Esta escena está llena de interés e instrucción, pues demuestra de una manera inequívoca la eficacia de la oración e intercesión. “¿Destruirás también al justo con el impío?” (Gén. 18:23); sin duda Abraham conocía a Dios y él sabía perfectamente la respuesta a esta pregunta: Dios jamás hará algo injusto, Dios no puede comprometer su Santidad y Justicia por hacer algo incorrecto. “Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío” Abraham razonó correctamente acerca de Dios. Dios es Justo y a cada cual dará su justa paga. Romanos 3:10 dice: “No hay justo, ni aun uno”; por lo tanto, lo justo sería que todos fuéramos tratados como los impíos. Pero por la misericordia y gracia de Dios, todos aquellos que creen en Cristo, reciben el perdón de sus pecados; Dios los declara justos por la obra de Cristo en la cruz. “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). Por la obra de Cristo, recibimos su justicia y nuestros pecados son perdonados:
“Bienaventurado aquel cuyas iniquidades son perdonadas y borrados sus pecados” (Salmo 31:1). Es intensamente dichoso y feliz, aquel que tiene a Cristo en su corazón.
Algunos falsos maestros enseñan que los justos no pueden ser encontrados entre los enfermos, no pueden ser hallados en la fila de los desempleados, no pueden vivir con sufrimientos, etc. ¡Eso es falso! El gozo del justo es Cristo, y con Él lo tenemos todo. Existe intenso gozo y felicidad para aquellos que andan con Cristo. Reciben consuelo y aliento en tiempos de pruebas; porque la senda del justo puede tener pruebas, dificultades y aflicción, sin embargo, todo esto es temporal. El justo se deleita en las promesas del SEÑOR que encuentra en La Biblia. Los hijos de Dios saben perfectamente que no somos ni seremos tratados como los impíos, porque “Limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas” (Apoc. 21:4). Obviamente, el fin de aquellos que creen en Cristo será la vida eterna y el fin de los impíos será la eterna separación de Dios en eterno sufrimiento. “Dios no tratará al justo como al impío”.
¡Ven a Cristo; arrepiéntete de tus pecados y recibirás perdón y vida eterna!
¡A Dios la Gloria!
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