VOLVAMOS A LA ESCRITURAS
“Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” Romanos 15:4.
El Espíritu Santo, a través del apóstol Pablo, nos transmite en este versículo la importancia que tiene La Palabra de Dios. Sólo aquellos que tienen al Espíritu Santo morando en ellos, pueden reconocer la importancia vital que tiene Las Santas Escrituras de Dios. Debiera ser nuestra costumbre resolver nuestros problemas por el examen de La Palabra de Dios. Allí siempre encontraremos un principio divino que nos ayude en tiempos de dificultad. Es por Su Palabra que tenemos esperanza y fe: “Luego la fe es por el oír; y el oír por la Palabra de Dios” (Rom. 10:17).
Dios nos ha dado dones y talentos, y Él quiere que usted y yo usemos esos talentos para ponerlos al servicio de Él. Dios nos ha llamado a ser “luz del mundo y sal de la tierra” y NO debemos ser menos que eso. Nuestra luz debe alumbrar a los hombres y nuestra palabra debe ser sazonada con sal, ambas cosas se resumen en Cristo: Cristo es La Luz de los hombres y es Él quién le da sentido a la vida. Es cierto, pudiera ser que no seamos grandes genios intelectuales, grandes deportistas, grandes personajes públicos o bien grandes predicadores, pero se nos ha encomendado una gran misión y el peligro es que nosotros NO cumplamos lo que se nos ha encomendado. Es por esto que, debemos volver a Las Escrituras, TODO en La Biblia está escrito para nuestra enseñanza y bienestar y, sin duda que, solo en Las Escrituras sabremos como conducirnos para agradar a Dios.
Hoy, que el mundo se siente tocado por una pandemia, es más sensible a ser receptivo al mensaje del Evangelio, pidamos a Dios para que nos ayude a ser verdaderos portadores de Su Palabra, que podamos amar y leer Las Escrituras; para que cuando tengamos la oportunidad la compartamos con quienes no la conocen.
A veces sentimos que podemos importunar a las personas hablándoles de Cristo y de Su Palabra, y nos cuidamos para evitar que otros nos tachen de “fanáticos” o “mente cerrada”, tratamos de cuidar nuestra imagen frente a los demás. Cuantos han perdidos oportunidades preciosas porque estaban más preocupados por lo que la gente pensaba que por lo que Dios nos ordena en Su Palabra.
Las Escrituras nos enseñan que “cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con Él mediante la muerte de Su Hijo” (Rom. 5:10). Quien ama a Cristo, amará Las Escrituras y acatará el consejo de ellas y no la dejará de lado, para no ser olvidadizos de la Palabra de Dios. “Más manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, declarado á todas las gentes para que obedezcan á la fe”
Romanos 16:26
¡A Dios la Gloria!
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