¿HASTA DÓNDE ESTÁS DISPUESTO A LLEGAR?
“A Jehová de los ejércitos, á él santificad: sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.” Isaías 8:13
Una frase muy utilizada y que ha sido el simple reflejo de muchas acciones a lo largo de la historia es “el fin justifica los medios”, desatando así muchas veces terribles actos de violencia y de crueldad para lograr objetivos de “paz” o de una falsa estabilidad y bienestar para “una mayoría”. En otro caso tendemos a decir “la ocasión hace al ladrón”, indicando que las circunstancias llevan a la persona a cometer un delito. Si lo vemos desde un punto de vista optimista, ambas frases antes mencionadas indican que no importa si rompemos algunas reglas para lograr un objetivo, o que el culpable no es la persona que viola una ley, sino los eventos que la “fuerzan” a hacerlo. Esto es lo que se ha implantado en la sociedad poco a poco con una discusión que ha pasado de lo filosófico a lo emocional.
El versículo de Isaías 8:13 nos expone claramente cómo debe ser nuestra visión de Dios: El Dios que es Dueño y Señor, con poder ilimitado (“Jehová de los ejércitos”), quién es sin pecado y apartado de todo mal (“a Él santificad”), a Él debemos temer con todo el sentido de miedo por Su poder y juicio contra el pecado (“sea Él vuestro temor”), merece toda nuestra admiración y quebranto de orgullo (” y Él sea vuestro miedo”).
En estos tiempos donde cada día nuestro país se ha visto cada vez más sumido en desestabilización y escasez de todo tipo (salud, alimento, seguridad), es más común cada vez pensar ¿hasta dónde llegará la situación? y que la mayoría se pregunte ¿hasta dónde llegar, para suplir alguna necesidad básica a su familia?, entonces vemos acciones extremas donde robar, saquear, hacer negocios con usura y hacer todo por castigar a un delincuente son más frecuentes cada día.
Y entonces, debemos hacernos la misma pregunta que hizo Dios a Su pueblo un día a través del profeta Malaquías “… ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros”… (Malaquías 1:6). Debemos reflexionar si realmente tememos a Dios como Él lo pide, o si permitimos que las dificultades y circunstancias dobleguen los principios que se nos han dado a través de la Biblia.
Lo hermoso de este versículo de Isaías 8:13, no es sólo que debemos temer a Dios y Su justicia, sino que nuestro Dios, es Dios de los ejércitos, que tiene todo poder y toda provisión para luchar, sabemos que Él ganará ante cualquier batalla y Él promete pelear por nosotros (Deuteronomio 3:22), que si nos hacen mal, Él será terrible contra quienes transgreden sus mandamientos.
Por lo tanto, temamos a Dios, oremos para no dejarnos vencer y sucumbir ante las presiones. Dejemos que Dios pelee nuestras batallas y Él sea quien supla todas nuestras necesidades.
¡A Dios la Gloria!
(Feed generated with FetchRSS)
