PERMANEZCAN EN MI
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros…Juan 15:7ª
Conocemos a Jesucristo cuando genuinamente nos unimos a Él, pero realmente en la medida que permanecemos unidos a Él, es que recibimos fe, pureza, gozo y todas esas bendiciones guardadas en Cristo para quienes somos Sus hijos; sin ir más lejos, así se lo manifestó a los judíos que creían en Él “…si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” Juan 8:31-32; es preciso que los creyentes permanezcamos en Cristo y vivamos para Cristo, pues, cuanto más vivimos unidos a Él, tanto más podremos admirarlo y adorarlo, disfrutando y recibiendo gracia sobre gracia; mientras más incrementamos el conocimiento sobre Él por medio de Su Palabra, podremos realmente apreciar Su incomparable excelencia.
El resultado de permanecer unidos a Cristo, es que oraremos sin cesar. La oración es la expresión natural de un alma en comunión con Su Salvador, aquellos que permanecen en Jesús, inician el día con oración, la oración les rodea a lo largo del día, y de noche se duermen orando y con gozo pueden decir “¡Despierto, y aun estoy contigo!” Salmo 139:18. Cuando permanecemos en Cristo, sentimos más que nunca que necesitamos pedir más y más gracia. El que conoce más a Cristo, conoce mejor sus propias necesidades y debilidades, cuanto más conoce lo que es vivir en Cristo, tendrá tanto más claro que separado de Él está muerto. El que conoce más y más el carácter perfecto de Cristo, debe sentirse impulsado a orar pidiendo gracia para crecer día tras día en semejanza a Él.
¿Le ha ocurrido alguna vez que estando de rodillas, se ha sentido incapaz de orar? ¿Ha sentido que no ha podido suplicar como lo deseaba?, usted quería orar, pero nada fluía, era como si el agua estuviese congelada; su deseo estaba allí, pero no había libertad para presentarse en oración; ¿anhela usted tener libertad para hablar con Dios como quien habla con un amigo? Aquí está la clave, permanezca en Cristo y que Su palabra habite en usted, esto no quiere decir que tendrá fluidez de palabras, porque eso es superficial si no se acompaña con reflexión y profundidad de sentimiento. Algunos cristianos oran largamente, pero la verdadera oración no se mide por tiempo sino por peso. Una sola palabra en la presencia de Dios, puede ser una plegaria de más peso que una larga oración de un “adornado” vocabulario.
Concluyamos, permanecer en el Señor Jesús no solo significa confiar en Él, sino que incluye entregarle nuestro ser para recibir vida y dejar que esa vida produzca Su obra en nosotros. Permanecemos en Él cuando confiamos continuamente en Él, con la misma fe sencilla que nos llevó por primera vez a Sus plantas, cuando permanecemos en Él, vivimos en Él, por Él y para Él, ya no tenemos vida independiente “Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” Colosenses 3:3, si nos alejamos de Cristo nos transformamos en ramas secas, aptas solo para ser arrojadas al fuego. No tenemos otra razón para existir que Cristo; nuestra bendita responsabilidad y obligación es producir fruto para que Cristo sea glorificado en nuestras vidas. Neguémonos a ser esclavos de este mundo y permanezcamos sujetos a Cristo, dejemos que Él sea la fuente de nuestra existencia y con certeza descubriremos el gozo, la dicha y el deleite de permanecer aferrados a nuestro bendito y buen Señor en oración.
¡Porque Él vive!
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