SABIDURÍA PARA LAS DIFICULTADES

SABIDURÍA PARA LAS DIFICULTADES

“…Pide lo que quisieres que yo te dé” 1º Reyes 3:5

Cuando Salomón asumió como rey, una de sus primeras decisiones, fue unirse en matrimonio con una de las hijas del faraón de Egipto, sin embargo, esta alianza con pueblos idólatras más temprano que tarde le traería consecuencias nefastas.

En Gabaón, El Señor se le aparece en sueños a Salomón, él iba con la intención de hacer sacrificios, pero Dios le sorprende dándole la oportunidad de pedir lo que él quisiera; ese era un momento especial y de tomar decisiones sabias, sin duda, cualquiera de nosotros hubiese asegurado materialmente su futuro, el de su familia o hubiese escogido no pasar enfermedades, tristezas o cualquier tipo de necesidad. ¿Qué pidió Salomón?, como seguramente ya conocen la respuesta, debemos considerar que Salomón, antes de solicitar a Dios una petición tan humilde y prudente como la que hizo, se autoexaminó profundamente, reconociendo su debilidad y deficiencia, dándose cuenta que era un hombre totalmente inadecuado para gobernar la nación, él debía ocupar dignamente el trono de su padre y por esto concluye, que lo único que necesitaba era Sabiduría del único que puede proveerla, El Creador del cielo y de la tierra, Nuestro Dios.

Pedir sabiduría a Dios, es primordial para el cristiano, ya que en nuestro caminar con Cristo, debemos tomar muchas decisiones sensatas, evaluar nuestras acciones, personas, amistades y las circunstancias diversas, buenas o difíciles que nos toquen enfrentar. Una de las funciones principales de la sabiduría, es la de ayudarnos a comprender el fondo de nuestras pruebas; descubrir la fuente de ellas, es de mucha ayuda para entender el propósito de Dios en cada una de las dificultades; en este sentido y hablando acerca de las pruebas, la epístola de Santiago Cap. 1 nos dice que debemos “tener por sumo Gozo”(V2) cuando pasamos dificultades, y luego, hace un contrapunto “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios…”(5), Santiago en realidad no hace un cambio de tema, sino que nos presenta un argumento sólido y nos exhorta con claridad, a que entendamos que para enfrentar las pruebas y dificultades de la vida y “tenerlas por sumo gozo” necesitamos que Dios nos provea de Su sabiduría y solo así lograremos contemplar como Él está obrando en nosotros, en medio de esa tempestad.

La fuente de toda la sabiduría está en Dios y Su Palabra (2 Tim. 3:16-17), debemos desearla y buscarla con todo nuestro corazón (1P. 2:2) dedicando un tiempo especial para encontrarnos con Él (Jn. 15: 1 al 8 )El valor real de la sabiduría viene cuando la ejercemos, cuando comenzamos a entender correctamente los propósitos de Dios a través de las pruebas que enfrentamos, estaremos seguros que Dios está en control de todo (Dn. 2:21), del tiempo y la intensidad de la prueba que tendremos que pasar; que Él tiene un propósito específico y que desea equiparnos para Su obra y fortalecer nuestra fe (1P 1:6-7); Él quiere formar un carácter semejante al de Cristo en nosotros y que podemos estar seguros que Él nunca nos dejará solos en medio de la prueba “…contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” He. 13:5.

¡Porque Él vive!

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