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SOSTENME Y SERÉ SALVO

SOSTENME Y SERÉ SALVO

“Sosténme, y seré salvo; Y deleitaréme siempre en tus estatutos. Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: Porque mentira es su engaño.”
Salmo 119: 117, 118

La versión Internacional (NVI) de la Biblia traduce el verso 117 “Defiéndeme, y estaré a salvo; siempre optaré por tus decretos”. Esta es la segunda petición pidiendo apoyo de Dios en esta sección, si la anterior petición decía “SUSTENTAME” ahora dice “SOSTENME” y aunque ambas palabras son sinónimos, lo significativo es la constante dependencia de Dios demostrada en las oraciones del Salmista, quien el recibir este apoyo y seguridad afirma que los usaría para una mayor obediencia a Dios.

Depender de Dios es fundamental en la vida cristiana. Dependemos de Dios para nuestra salvación (Efesios 2:8-9). Dependemos de Dios para la sabiduría (Santiago 1:5). De hecho, dependemos de Dios para todo (Salmo 104:27) y en todo (Proverbios 3:5-6). El salmista nos enseña su triple confianza en Dios “El Señor, roca mía y castillo mío, y mi libertador” (Salmo 18:2). “David tenía miedo de tres cosas: Primera, una gran tentación fuera; porque la tentación sopla sobre el creyente de los cuatro vientos. Segunda, una gran corrupción dentro. Tercera, ejemplos de otros hombres dignos que habían caído antes, que han sido escritos para nosotros; no que hayamos de aprender a caer, sino a temer para no caer. Estos tres deben tenernos siempre humildes, conforme a la advertencia: «quien piense estar firme, mire no caiga.»” (Wm. Cowper)

Depender sólo de Dios no significa que actuemos con insensatez. Jesús no necesitó saltar del pináculo del templo para “demostrar” que dependía de Dios (Mateo 4:5-7). Pero debemos tener claridad que, NO hay dependencia de Dios si no hay humildad y obediencia. Quien desee la guía del Espíritu Santo debe someterse a Dios y Su Palabra sin cuestionamiento alguno. Por lo anterior, en muchas ocasiones Dios utiliza la disciplina severa para someter nuestro corazón, pues cuando estamos afligidos es cuando comenzamos a alejarnos de aquellas superficialidades terrenales y nos acercamos con un corazón contrito y humillado a los pies de Cristo, quien nos toma con Su mano para sostenernos y evitar nuestra caída. “Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé” Isaías 41:13

Finalmente, el salmista habla del autoengaño de los impíos, muchos creen en sus propias mentiras, buscando la satisfacción y el deleite de la vida en el pecado, lo cual el pecado les promete engañosamente. Lamentablemente aquellos que NO consideran a Dios y Su Palabra les espera juicio, el que tarde o temprano llegará a ellos y ya será demasiado tarde. “Buscad á Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” Isaías 55:6,7

¡Porque Él vive!

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YO GUARDARÉ LOS MANDAMIENTOS DE MI DIOS

YO GUARDARÉ LOS MANDAMIENTOS DE MI DIOS

“Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. Susténtame conforme á tu palabra, y viviré: Y no me avergüences de mi esperanza.”Salmo 119:115, 116

Con gran fuerza y valentía leemos que el Salmista da un giro en su poesía para dirigirse a los malignos, es decir a aquellos que le habían amedrentado, perseguido o mal influenciado. En este sentido es importante que comprendamos que en muchas ocasiones por amor a Dios y Su Palabra tendremos que alejarnos de personas que podrían ser de tropiezo para nuestro crecimiento espiritual. Debemos ser muy sabios en la elección de nuestros amigos, pues Satanás utiliza a aquellas personas para atacar soslayadamente a los escogidos que NO caminan apercibidos. “Todo hombre contraerá insensiblemente las buenas o malas cualidades de la compañía que mantiene; y debe, por tanto, tener cuidado de conservar a aquellos que lo hagan más sabio y mejor, y que lo capaciten para la buena comunión con santos y ángeles” (Horne).

La segunda frase de este verso “Pues yo guardaré los mandamientos de Dios” me hace recordar las palabras de Josué cuando el pueblo de Israel se trasladaba a la Tierra Prometida, ellos se estaban preparando para establecer sus hogares, cuando Josué lanzó un reto fuerte y con convicción para todas las familias. ¿Que Dios o dioses van a servir? ¿Servirán a los dioses de Egipto, donde fueron esclavizados? ¿Servirán a los dioses adorados por los diversos pueblos que han encontrado en la Tierra Prometida? ¿O servirán al Dios que los sacó de la esclavitud en Egipto, los guió a través de los años de vagar en el desierto y los trajo a la Tierra Prometida? Ellos tenían que decidir, y su decisión haría toda la diferencia en el mundo, no sólo para sus vidas sino a toda su historia.

El salmista tenía claro que escoger, el decide guardar los mandamientos de Dios, pues era el lugar mas seguro y confortable para disfrutar de gozo eternal. El salmista sabía que no podía estar delante de sus enemigos sin que Dios lo sostuviera. Sin este apoyo continuo de Dios, no podría vivir ni física ni espiritualmente. Sin Dios NADA podemos hacer y Jesús lo dijo con claridad a Sus discípulos (Juan 15:5). Sin la dirección y guía de la Palabra de Dios somos como ovejas sin pastor y tenemos asegurada la caída al mas profundo abismo del mal. El profeta Oseas (4:6) escribe “Mi pueblo fue talado, porque le faltó sabiduría. Porque tú desechaste la sabiduría, yo te echaré del sacerdocio: y pues que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”. Cuando escogemos guiar nuestra vida por el orgullo, la soberbia, dejando de lado el consejo de Palabra de Dios es cuando somos mas vulnerables a ser TALADOS, engañados por cualquier doctrina falsa que sea agradable a nuestros ojos o a nuestros sentimientos.

Finalmente, la esperanza del Salmista estaba bien cimentada, su confianza, fortaleza y escudo era Dios y Su Palabra y no se cansa de repetirlo en este salmo (Versos 43, 49, 74, 81, 114). Cuando toda nuestra esperanza está puesta en las Manos de Dios podemos disfrutar de esa paz que sobrepasa todo entendimiento, pues el Creador y Sustentador de todas las cosas está de nuestro lado.

¡Porque Él Vive!

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MI ESCONDEDERO Y MI ESCUDO

MI ESCONDEDERO Y MI ESCUDO

Mi escondedero y mi escudo eres tú: En tu palabra he esperado. Salmo 119:114

Cuando el salmista cita la palabra “escondedero” se refiere a un lugar o sitio apropiado para esconder o guarda algo de manera segura. Por su parte, un escudo es un arma defensiva que se llevaba en el brazo para cubrirse y resguardarse de las agresiones y ataques del enemigo. En la Biblia encontramos diferentes menciones para la palabra escudo, Ezequiel 23:24; 1 Crónicas 5:18; Nehemías 4:16, Salmo 35:2, etc. más entre todas ellas, las más significativas son aquellas donde Dios dice de Si mismo que es el único escondite confiable y seguro para darnos tranquilidad y resguardo. “Dios, perfecto su camino: La palabra de Jehová purificada, Escudo es de todos los que en él esperan” 2 Samuel 22:31.

Spurgeon dice de este verso “Este es un versículo de experiencia, y testifica de lo que el escritor sabía de su propio conocimiento personal: no podía luchar con sus propios pensamientos, o escapar de ellos, hasta que volara hacia su Dios, y entonces encontraría liberación. Observen que él no habla de la palabra de Dios como su doble defensa, sino que lo atribuye a Dios mismo”.

El Dios que el salmista conocía tan bien a través de Su palabra se convertía en un refugio en tiempos difíciles. La esperanza que tenía en La Palabra de Dios no fue iniciada por un mero conocimiento académico o intelectual; se basaba en una relación y seguridad en Dios mismo, fruto de una intensa intimidad con su Creador. El salmista sabía de sufrimientos y angustias en lo secreto, por esto le llama MI ESCONDEDERO, porque cuando estamos tristes y sin esperanza, angustiados y sin saber dónde ir, entonces el Señor nos esconde. Por otro lado, cuando vienen momentos en que somos atacados sagazmente por el enemigo, entonces el Señor es nuestro ESCUDO Y PROTECCION. ¿Podrá existir algo más tranquilizador que tener eternamente y en cada momento de nuestra vida un seguro lugar de resguardo y un escudo que nos defiende de las brutales agresiones malignas?

En el salmo 91:4 encontramos una mención similar de protección y resguardo cuando Salmista dice “Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad” Debemos notar que, si deseamos estar seguros, cubiertos por Sus plumas, resguardados bajos Sus alas y protegidos de los ataques del cazador, nuestra única esperanza es apropiarnos de “LA VERDAD”. La verdad nos protege, nos hace libres (Juan 8:32), es decir elimina el temor y la vergüenza; La verdad nos santifica (Juan 17:17), es decir nos libra del pecado; La verdad nos libra del engaño y de la mentira (Efesios 6:14). Por esto Jesús nos dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6), la única fuente confiable de seguridad y protección es Cristo, quien se ha revelado a nosotros por Su Palabra, Él es el único camino a la verdadera seguridad y protección.

¡Porque Él vive!

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LOS PENSAMIENTOS VANOS ABORREZCO

LOS PENSAMIENTOS VANOS ABORREZCO

Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley. Salmo 119:113

Comenzamos esta nueva sección identificada con la decimoquinta letra del alfabeto hebreo, Samek. En varias versiones este verso se traduce como “Aborrezco a los hombres hipócritas; Mas amo tu ley” (RVA 1960; NVI). Al respecto el teólogo James Boice escribe “Las personas hipócritas son personas que conocen a Dios, pero no están completamente decididas a adorarlo y servirle solo a él. Son las que quieren tanto a Dios como al mundo. Quieren los beneficios de la religión verdadera, pero también quieren su propio pecado… El salmista odia esta doble mentalidad; también la odia en sí mismo”. Por tanto, En cualquiera de sus traducciones comprendemos que el salmista aborrecía el doble estándar, despreciaba sus propios pensamientos que le hacían pecar contra Dios.

Muchos cristianos luchamos con pensamientos vanos, superficiales, inútiles e impuros, sobre todo en este mundo tan tecnologizado que nos atrapa con imágenes provocativas por todos lados; sin embargo, es esencial tomar el control de nuestros pensamientos. Proverbios 4:23 dice, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. El “corazón” incluye la mente y todo lo que procede de ella. Alguien dijo que cada pecado que cometemos, lo cometemos dos veces, una vez en nuestros pensamientos y otra vez cuando actuamos sobre esos pensamientos. Es más fácil librar nuestras vidas de pecado si lo atacamos en este nivel fundamental de pensamiento en vez de esperar que sea arraigado en nuestras vidas por nuestras acciones, y luego intentar sacarlo. También hay una diferencia entre ser tentado (un pensamiento que entra en la mente) y pecar (meditar sobre un mal pensamiento y revolcarse en ello). Es importante entender que cuando un pensamiento entra en nuestra mente, debemos examinarlo basado en La Palabra de Dios y determinar si debemos continuar por ese camino, o rechazar el pensamiento y enmendar el rumbo.

El salmista buscaba su delicia en La Palabra de Dios, ESTA ES LA CLAVE para limpiar nuestra mente. Debemos Estar en la Palabra de Dios para que cuando un pensamiento pecaminoso entre en nuestra mente (la tentación), podamos reconocerlo por lo que es y saber qué rumbo tomar. Jesús en el desierto (Mateo 4) respondió a cada una de las tentaciones de Satanás con una Escritura que tuvo aplicación a la dirección que Él supo que Su mente debería tomar en vez de empezar por el camino del pensamiento pecaminoso; también debemos vivir en dependencia absoluta del Espíritu Santo rogando día a día su ayuda y fortaleza, pues solo así NO fracasaremos (Proverbios 28:26; Mateo 26:33). Finalmente debemos ser sabios para alimentar nuestra mente con aquello que realmente es de edificación espiritual para nuestra vida. Romanos 13:14 dice, “…vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Por lo tanto, debemos evitar diarios, videos, páginas web, conversaciones y situaciones que nos llevarán a una caída. Dios bendecirá a aquellos que se esfuerzan y buscan honrarlo con lo que más le importa, es decir con lo que somos por dentro y NO solo con lo que aparentamos ser.

¡Porque Él Vive!

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ESTE ES EL TIEMPO PROPICIO PARA NUESTRAS VIDAS

ESTE ES EL TIEMPO PROPICIO PARA NUESTRAS VIDAS

PARA todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo: Eclesiastés 3:1

Aquí Salomón nos entrega una hermosa poesía que describe los distintos tiempos y facetas de la vida dentro del cual también nos recuerda lo inevitable de los problemas y el mal. El predicador (Salomón) repite una y otra vez la palabra “TIEMPO” demostrando con esto la monotonía de todas las cosas y la opresión que nos genera “el tiempo”; Incluso pareciera que en muchas ocasiones e independiente la habilidad de cada uno de nosotros para organizarnos, el tiempo siempre terminará siendo nuestro “gran jefe”.
Hay tiempo para TODO dice Salomón, tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de edificar y tiempo de destruir, tiempo de reír y tiempo de llorar, tiempo de amar y tiempo de aborrecer (Eclesiastés 3) así, de esta manera, el predicador muestra en su poesía que siempre nos enfrentaremos a cosas buenas y a otras no tan buenas, ya que lamentablemente estamos en el mundo y nuestra condición pecaminosa nos lleva de continuo solamente al mal. Sin embargo, podemos tener la certeza que Dios está en control absoluto de cada cosa que ocurre en nuestra vida y que Su voluntad es que todo nos ayude a bien. (Romanos 8:28)

El apóstol Pablo aconseja en varias ocasiones a los hermanos de sus iglesias a ser sabios y aprovechar el tiempo que Dios nos entrega Efesios 5:16 dice: “Redimiendo el tiempo, porque los días son malos” es decir, es necesario que reconozcamos lo pasajera que es la vida y por eso debemos aprovechar o “redimir” al máximo la mayor parte de nuestro tiempo en este mundo (que nada bueno nos ofrece) para cumplir a plenitud los propósito de Dios y reconocer las oportunidades que Él nos entrega para adorarle y servirle para Su propósito. Dios dijo a Moisés “Y á la verdad yo te he puesto para declarar en ti mi potencia, y que mi Nombre sea contado en toda la tierra” Éxodo 9:16.

En la vida todas las cosas tienen su momento, y es así porque Dios lo ha determinado. La mejor decisión siempre es esperar el momento oportuno para recibir lo que el Señor ha determinado para nuestro bien, pero muchas veces nos adelantamos en obtener o experimentar cosas en nuestra vida y por eso fracasamos. Lo mejor es buscar la voluntad del Señor y permitir que todo ocurra en el momento oportuno. Y también hay un momento oportuno para conocer a Dios y recibir a su Hijo como Salvador, ese tiempo es hoy mismo, ya que de eso depende el resto de nuestra vida y nuestra eternidad.

¡Porque Él vive!

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EL GOZO DE MI CORAZÓN ES TU PALABRA

EL GOZO DE MI CORAZÓN ES TU PALABRA

Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón. Mi corazón incliné a poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.
Salmo 119:111-112.

Cuando muere algún familiar que tiene muchas riquezas, quien ha dejado estipulado en algún testamento la distribución de esas riquezas, los herederos están ansiosos por conocer la lectura del testamento y dilucidar cuánto le ha dejado a cada uno el familiar que ha fallecido. Los más cercanos sueñan con heredar la mayor parte de las riquezas. En este tipo de situación se revela lo que realmente hay en el corazón de algunos. Se dice que el dinero puede cambiar a las personas para mal, pero en realidad, lo que sucede es que cuando una persona tiene dinero aflora en él lo que siempre ha sido. El orgullo y la autosuficiencia es la característica típica de aquellos que, no teniendo mucho, ahora se ven con mucho dinero. Pero no es así con el verdadero creyente. El orgullo y la autosuficiencia son pecados que deben ser erradicados de la vida de un hijo de Dios, pues él depende solo de Dios en todos sus caminos.

En los tiempos bíblicos una heredad era una propiedad especialmente asignada a las diversas tribus y familias israelitas cuando se establecieron en Canaán. Esta heredad debía quedar en posesión permanente de la familia original, como un depósito de Jehová. Así como esta heredad era intransferible, valiosa y muy importante para un padre de familia, del mismo modo debe ser considerada La Palabra de Dios. Los testimonios de Jehová, son considerados de inestimable valor para el salmista, él los tomó para sí como una herencia dada directamente de Dios. Los testimonios de Jehová, tienen que ver con la fidelidad de Dios en cumplir Sus pactos. Nos debe llenar de gozo, saber que Dios siempre cumplirá a sus promesas. Entonces, así como el salmista, ha tomado los testimonios de Jehová como una herencia que llena de gozo su corazón, del mismo modo para nosotros: La Biblia debe ser esa herencia que Dios nos ha dejado para gozarnos de todo corazón en Ella.

“Por heredad he tomado tus testimonios. De esto era heredero el salmista; los había heredado de sus padres y estaba decidido a dejarlos a su familia para siempre. Si un hombre no puede dejarle nada a su hijo más que una Biblia, en eso le lega el mayor tesoro del universo” (Clarke, citado en enduringword.com).

Cuando entendemos el verdadero valor de La Palabra de Dios, inclinaremos nuestro corazón a obedecerla. Los estatutos de Dios tienen que ver con la Autoridad de Su Palabra escrita, es por esto que el salmista inclina su corazón ante los estatutos de Jehová, porque nada hay que tenga más autoridad que Su Palabra. Inclinar nuestro corazón, es obedecer en humildad La Palabra de Dios. Nos inclinamos para demostrar humildad y, además, para indicar que estamos frente a alguien de mayor autoridad que nosotros. Nos inclinamos cuando adoramos a Dios, entonces, inclinar nuestro corazón significa humillarnos en obediencia y adoración a lo que nos ordena las Escrituras; esto no es por un momento o solo por un tiempo, es para toda la vida.

¡A Dios la Gloria!

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LA DULZURA DE LA PALABRA DE DIOS

LA DULZURA DE LA PALABRA DE DIOS
¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca. Salmo 119:103

El salmista sentía que La Palabra de Dios era tan agradable para él como el más rico pastel, pero no queda ahí y resalta ¡aún más que la miel! Es decir, Las Escritura le producen más satisfacción y deleite que cualquier deseo mundanal. Para el Salmista siempre el tiempo dedicado a La Palabra de Dios NO era un deber desagradable; era una dulce experiencia de la cual estaba profundamente agradecido.

Cabe destacar que es muy probable que el salmista tenía en sus manos muy poco de La Palabra de Dios, tal vez solo los cinco libros de Moisés y algunos libros más. Por tanto, nosotros tenemos mucha más riqueza y dulzura en La Palabra de Dios que él; sin embargo, la mayoría de nosotros parece valorarlo menos. En nuestras manos tenemos completa la revelación divina, con sus 66 libros ordenados y delicadamente empastados y traducidos a nuestro idioma para que podamos deleitarnos en las maravillas de La Palabra de Dios.

Cuando no encontramos dulzura en Las Escrituras y por el contrario la encontramos amarga, el gran predicador Spurgeon nos ayuda a comprender “Si la palabra de Dios no me es muy dulce, ¿tengo apetito? Salomón dice: ‘El alma llena aborrece el panal de miel; pero para el hambriento, todo lo amargo es dulce’ [Proverbios 27:7]. ¡Ah, cuando un alma está llena de sí misma y del mundo y de los placeres del pecado, no me sorprende que no vea dulzura en Cristo, porque no tiene apetito!” La Biblia está llena de versos y capítulos que cualquier persona con un mínimo de sensibilidad espiritual encontraría dulce. Por ejemplo “JEHOVA es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará yacer: Junto á aguas de reposo me pastoreará” Salmo 23:1 y 2; “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16; “…Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia” Jeremías 31:3; “No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Isaías 41:10 solo una muestra. Querido hermano(a) Si no puedes encontrar nada hermoso o dulce en estos versículos, es que tu paladar está terriblemente apagado y tus ojos horriblemente segados por los placeres de este mundo.

Cuando leemos La Biblia no podemos mirarla solo como un libro de la historia o filosofía de la humanidad. Estamos frente a La Palabra de Dios, por eso Ella puede proporcionarnos el mayor gozo, placer y deleite para nuestra alma. Cuando amamos La Palabra de Dios y entendemos que cada letra fue revelada por Él para nuestro bienestar, NO podemos más que alabar y glorificar Su nombre, porque NO mereciendo nada, Dios dispuso darse a conocer y mostrarnos Su perfecto plan de salvación. Disfrutemos y gocémonos en la dulzura de La Palabra de Dios.

¡Porque Él Vive!

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BUENAS NOTICIAS PARA NAVIDAD

BUENAS NOTICIAS PARA NAVIDAD
“Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:10 y 11

Estamos en Navidad, esta expresión viene del latín Nativítas o Nativátis que significan “nacimiento” Porque el centro, motivo y razón de esta conmemoración tiene que ver única y exclusivamente con el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios.

Lucas 2:10-11 nos relata un hecho impresionante y a la vez hermoso. Y me refiero a los ángeles que irrumpen la tranquilidad de la noche con estas palabras a los pastores que estaban allí en los campos de belén: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.”

El hecho que Jesús haya nacido en este mundo, es decir, su encarnación, son de verdad, muy buenas nuevas. Son buenas noticias no solo de gozo sino, yo diría de gran gozo. Pero al mirar a nuestro mundo, al mirar nuestro alrededor, estas nuevas de gran gozo contrastan con la oscuridad en la cual el ser humano se encuentra. El hombre y la mujer viven en tinieblas, caminan en oscuridad. Y no es extraño oír a algunas personas que de pronto manifiestan que hay mucha oscuridad en sus vidas. En esta vida, hay decisiones que tomar y a veces, muchos no saben qué decidir. Hay momentos en los cuales no se tiene la fuerza física, espiritual y emocional para reaccionar ante los problemas de la vida. Quizás, hay momentos en los cuales nos sentimos solos o abandonados. ¡Pero hay noticias de grande gozo! Dios nos ha dado a Su Hijo, El Salvador del mundo. Él es el Mesías prometido. Y Él vino a hacer una obra que ninguno de nosotros puede realizar: TRAER SALVACION VERDADERA.

Si sientes que esta navidad no tiene ningún brillo o no tiene ningún atractivo porque no será como las anteriores o piensas que nada tiene sentido y que se ha destruido eso que llaman la “magia” del tiempo de navidad. Honestamente, navidad puede llegar a ser el tiempo más feliz, dichoso y glorioso para tu vida. Si tan solo buscas al Señor de corazón te podemos asegurar que Él te dará toda la luz que necesitas. Porque Jesucristo es esa luz que puede disipar todas tus tinieblas, tus sombras, tus angustias, tus temores. Esa luz resplandecerá en tu vida y Navidad tendrá un verdadero sentido en tu ser.

¡A Dios la Gloria!

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LA VERDADERA LUZ DE LA NAVIDAD

LA VERDADERA LUZ DE LA NAVIDAD
“El pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” Isaías 9:2

Si miramos el contexto del capítulo 9 de Isaías ¿Por qué se dice que el pueblo andaba en tinieblas? Andaban en tinieblas porque ellos habían sido invadidos por los Asirios en el año 732 a.C. Las tribus del norte habían sufrido una invasión, su territorio había sido devastado.

Tristeza y dolor llenaba sus corazones. Y ¿Por qué sufrieron tal invasión? Lo sufrieron por una sola razón: infidelidad a Dios, olvidarse de su Dios. Y Dios trajo castigo sobre ellos. Pero, aunque Dios castiga, El también restaura, Él sana. El pueblo anhelaba ser sanado, ser restaurado. Pero la sanidad que ellos buscaban era solo sanidad física: tener casas, tener trabajo, tener dinero, estar sanos. Pero Dios les dice: “una luz resplandeció sobre ellos”. La luz resplandeció porque Dios les enviaría la sanidad que ellos realmente necesitaban. Esa sanidad se encontraría únicamente en la Persona y obra del Mesías.

Isaías estaba hablando del Mesías, es decir, estaba refiriéndose a Jesús, ¿y por qué decimos esto?, porque es Mateo quien cita los pasajes del profeta Isaías haciendo alusión a Jesucristo mismo: Leo allí en Mateo 4:14-16 “Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephtalim, Camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles; El pueblo asentado en tinieblas, Vió gran luz; Y á los sentados en región y sombra de muerte, Luz les esclareció.”

Cuando Mateo hace referencia a Isaías, menciona algunos lugares geográficos, específicamente la zona de la Galilea. Una zona despreciada por los judíos de aquella época.
Galilea, se encontraba en la oscuridad del paganismo y la tradición religiosa. Este fue un lugar donde las leyes del Antiguo Testamento y el paganismo de los pueblos adyacentes se confundieron y mezclaron. Cuando el Señor Jesucristo comenzó Su ministerio en esa zona, ellos pudieron apreciar una gran luz. Ellos vieron al Señor Jesucristo, la luz del mundo. Y en el evangelio de Juan, capítulo 8, versículo 12, tenemos estas palabras de Jesús: “Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.” Esto tuvo su cumplimiento en la primera venida de Cristo. Y, por tanto, se puede afirmar con seguridad que los primeros 2 versículos de este capítulo 9 de Isaías, se refieren a la primera venida del Señor. Al tiempo de su nacimiento y venida a este mundo.

Rápidamente entonces, podríamos deducir que La luz que el mundo necesita, es la luz que solo se halla en Jesús. Solo Él disipa todo tipo de tinieblas. Y esta luz se centra en la hermosura de la Persona y obra del Mesías.

Si te encuentras cruzando por un bosque oscuro y necesitas luz o si sientes que todo en tu vida son tinieblas o quizás no encuentras claridad en tus propósitos y sientes que el futuro se ve nublado e incierto. Jesucristo es esa luz que puede disipar todas tus tinieblas, tus sombras, tus temores. Esa luz resplandecerá en tu vida y tendrás una vida nueva juntamente con Cristo.

¡A Dios la Gloria!

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NO ME APARTÉ DE TUS JUICIOS

NO ME APARTÉ DE TUS JUICIOS
No me aparté de tus juicios; Porque tú me enseñaste. Salmo 119:102

El salmista muestra una relación muy personal con Su Creador, sin duda que le vemos íntimamente conectado con su Señor. Es muy significativa esa palabra “TU” en el verso, pues el escritor es enfático en señalar que la única fuente confiable y verdadera para mantenerse en el camino de la justicia es La Palabra de Dios, no existe otra fuente de salvación y vida eterna.

Proverbios 15:9 dice: “Abominación es al Señor el camino del impío; mas él ama al que sigue justicia”. Dios quiere que sigamos la justicia. La palabra que más se traduce como “justicia” también puede referirse a “rectitud, equidad o santidad divina”. En el sentido más amplio, la rectitud puede definirse como “la condición de ser aceptable ante Dios, según Dios”. La norma de Dios es lo que define la verdadera justicia; Su poder es lo que la hace posible. A menos que Dios sea su autor, nunca tendremos justicia. Ningún esfuerzo hecho por el hombre resultará en justicia. Ser justo es estar bien con Dios. Un corazón que está bien con Dios resulta en una vida que da “fruto” (Juan 15:1-2; Marcos 4:20). Gálatas 5:22-23 enumera algunos de esos frutos. (Gotquestion)

Spurgeon dijo “El que es cuidadoso de no apartarse una pulgada del camino no lo abandonará…El que nunca pronuncia una palabra ociosa no será un profano. El que empieza a apartarse un poco, no sabe nunca dónde terminará”. Pablo aconsejando a los Gálatas “Vosotros corríais bien: ¿quién os embarazó para no obedecer á la verdad? Esta persuasión no es de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa” Gálatas 5: 7 al 9. Cuando navegamos por nuestra vida sin considerar Las Escrituras como nuestra regla de fe y práctica es cuando comenzamos a concesionar prácticas que se alejan del comportamiento que espera Dios de un ciudadano del Reino de los cielos. Es fácil ser cristiano en el templo y demostrar una falsa santidad o “amor” a Las Escritura frente a la congregación. En la carrera cristiana no basta con tener un buen comienzo, es necesario mantener una vida en obediencia a La Palabra de Dios para ser santificados y así luchar contra nuestras tentaciones y afanes.

El salmista no se apartaba de los Juicios de Dios, pues reconocía que ese es el único lugar seguro para permanecer. Cuando seguimos la justicia es cuando buscamos el carácter de Cristo y deseamos la santidad más que el placer de nuestra propia carne. Evitamos la tentación de auto justificarnos cuando entendemos que la verdadera justicia comienza con la humildad según Dios (Salmo 25:90). Cuando pasamos tiempo en la presencia de Dios, nos hacemos más conscientes de nuestros propios pecados y defectos. Una camisa sucia parece blanca al lado de una pared oscura. Pero, cuando se compara con la nieve, la misma camisa parece sucia. La Biblia permite realizarnos un escáner completo día a día y comprender con claridad que alejados de Dios nuestra vida no tiene sentido, pues estamos muertos en nuestro delitos y pecados (Efesios 2:1). La búsqueda de la justicia comienza cuando un corazón humilde busca la presencia continua de Dios por medio de Su Palabra (Santiago 4:10; 1 Pedro 5:6).

¡Porque Él vive!

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