SOSTENME Y SERÉ SALVO
SOSTENME Y SERÉ SALVO
“Sosténme, y seré salvo; Y deleitaréme siempre en tus estatutos. Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: Porque mentira es su engaño.”
Salmo 119: 117, 118
La versión Internacional (NVI) de la Biblia traduce el verso 117 “Defiéndeme, y estaré a salvo; siempre optaré por tus decretos”. Esta es la segunda petición pidiendo apoyo de Dios en esta sección, si la anterior petición decía “SUSTENTAME” ahora dice “SOSTENME” y aunque ambas palabras son sinónimos, lo significativo es la constante dependencia de Dios demostrada en las oraciones del Salmista, quien el recibir este apoyo y seguridad afirma que los usaría para una mayor obediencia a Dios.
Depender de Dios es fundamental en la vida cristiana. Dependemos de Dios para nuestra salvación (Efesios 2:8-9). Dependemos de Dios para la sabiduría (Santiago 1:5). De hecho, dependemos de Dios para todo (Salmo 104:27) y en todo (Proverbios 3:5-6). El salmista nos enseña su triple confianza en Dios “El Señor, roca mía y castillo mío, y mi libertador” (Salmo 18:2). “David tenía miedo de tres cosas: Primera, una gran tentación fuera; porque la tentación sopla sobre el creyente de los cuatro vientos. Segunda, una gran corrupción dentro. Tercera, ejemplos de otros hombres dignos que habían caído antes, que han sido escritos para nosotros; no que hayamos de aprender a caer, sino a temer para no caer. Estos tres deben tenernos siempre humildes, conforme a la advertencia: «quien piense estar firme, mire no caiga.»” (Wm. Cowper)
Depender sólo de Dios no significa que actuemos con insensatez. Jesús no necesitó saltar del pináculo del templo para “demostrar” que dependía de Dios (Mateo 4:5-7). Pero debemos tener claridad que, NO hay dependencia de Dios si no hay humildad y obediencia. Quien desee la guía del Espíritu Santo debe someterse a Dios y Su Palabra sin cuestionamiento alguno. Por lo anterior, en muchas ocasiones Dios utiliza la disciplina severa para someter nuestro corazón, pues cuando estamos afligidos es cuando comenzamos a alejarnos de aquellas superficialidades terrenales y nos acercamos con un corazón contrito y humillado a los pies de Cristo, quien nos toma con Su mano para sostenernos y evitar nuestra caída. “Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé” Isaías 41:13
Finalmente, el salmista habla del autoengaño de los impíos, muchos creen en sus propias mentiras, buscando la satisfacción y el deleite de la vida en el pecado, lo cual el pecado les promete engañosamente. Lamentablemente aquellos que NO consideran a Dios y Su Palabra les espera juicio, el que tarde o temprano llegará a ellos y ya será demasiado tarde. “Buscad á Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” Isaías 55:6,7
¡Porque Él vive!
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