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¿SOBRE QUÉ FUNDAMENTO ESTÁ CONSTRUIDA TU VIDA?

¿SOBRE QUÉ FUNDAMENTO ESTÁ CONSTRUIDA TU VIDA?

Salmos 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda.”

Para los que han tenido la oportunidad de construir una casa o al menos ver cómo se realiza, sabrán que dentro de las primeras cosas que se construyen son los cimientos. En éstos, se fundamenta la construcción de cualquier vivienda, son el sostén y el soporte de la misma, y sobre todo en el país donde vivimos, es muy necesario que los cimientos estén bien hechos, para que la casa resista los temblores y terremotos que puedan venir. Supongo, que si alguno de ustedes tuviera la oportunidad de construir su propia casa, dedicarían gran parte de su presupuesto en contratar un buen constructor para que los cimientos se edifiquen bien, y evitarse problemas en el futuro.

En el versículo mencionado, el Salmista declara, que, si nuestra casa no es edificada por Jehová, cualquier trabajo finalmente será en vano. Es más, señala también. que es Dios mismo el encargado de cuidar y velar por la ciudad, porque si lo hacemos nosotros, por nuestras propias fuerzas, y sin Dios, en vano lo hacemos. Esta casa y la ciudad que se mencionan en este Salmo, pueden representar nuestra propia vida o nuestra propia familia, por lo tanto, debemos preguntarnos: Nuestra vida, nuestro hogar, nuestra familia… ¿Están siendo edificados por Dios, y sobre el cimiento que es Cristo?

Si Cristo no es la base de nuestra vida, si Él no es el centro de nuestra familia, si no nos disponemos en las manos de Dios para que Él nos dirija y nos moldee conforme a su voluntad, entonces todo nuestro esfuerzo simplemente no servirá de nada.

En Mateo 7:24-27, Jesús señala que un hombre prudente edifica su casa sobre la roca, mientras que el hombre necio, la edifica sobre la arena, siendo esta última la que se derrumbó al venir el viento y la lluvia. En estos versículos, Jesús habla de sí mismo como la Roca (1ra Corintios 10:4), por lo tanto, un hombre que edifica su casa, es decir, su propia vida o su familia, en Cristo, no se moverá, no se apartará al venir la lluvia, los ríos y el viento fuerte que son reflejo de los problemas y dificultades que tendremos que pasar en la vida Cristiana, porque Dios es el que sostiene nuestra casa(Nuestra vida) y Él es quien cuida nuestra ciudad.

Sin duda, esto nos hace vivir tranquilos, cosa que necesitamos, sobre todo en estos momentos de tanta incertidumbre producto de la pandemia que afecta a todo el mundo. Si nuestra vida está edificada por Nuestro Creador, y sobre Cristo, entonces debemos tener fe que Dios cuidará nuestra alma por la eternidad, “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 8:38-39)

En 1 Pedro 2:6 dice: “…He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en Él, no será avergonzado.”

Si quieres que Dios comience a edificar tu vida, solo debes creer en Cristo, Él es nuestra Roca Fiel, quien dio su vida para que todo aquel que crea de corazón en Él, tenga vida eterna.

¡A Dios la Gloria!

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HACEDLO DE ÁNIMO

HACEDLO DE ÁNIMO

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no a los hombres.”

Colosenses 3:23

Podemos definir el ánimo como: “La actitud o disposición para hacer, resolver o emprender algo.”, es decir, la manera en que uno decide enfrentar cualquier situación. Si es así, se torna un tema relevante, porque según sea nuestro ánimo, será la disposición con que nos enfrentemos a la cotidianidad de la vida. Así, en el capítulo 3 de la epístola a los Colosenses, vemos al apóstol Pablo escribiendo a la iglesia en Colosas varios consejos acerca de las relaciones humanas de los creyentes, donde habla acerca de la vida familiar de los maridos con sus esposas, hijos con padres, siervos con amos, en resumen, nos recomienda el buen trato y cuidado con que se deben manejar las relaciones entre las personas. Luego de estos asuntos finaliza con el versículo citado, “lo que hagáis, hacedlo de ánimo” esto, no solamente quiere decir hazlo, sino hazlo bien, pareciera que el apóstol además quisiera hacer hincapié diciendo hazlo con deseos, con energía, colócale una pizca de entusiasmo y buena voluntad además, destaca el “todo”, esto significa que debemos hacer todo lo que glorifica el nombre de Cristo, además, que todo lo que hagamos debe callar la boca de los hombres, de modo que no blasfemen contra Dios. Luego el versículo prosigue, “como al Señor, y no a los hombres” es decir, piensa que lo que estás realizando es como si fuese para Dios, por lo tanto, debe ir acompañado de dedicación y cariño.

¿Cuántas veces a diario regañamos con las cosas que nos piden que hagamos? Y si las hacemos, las hacemos de mala gana, desanimados o alegando porque no es nuestra responsabilidad, o simplemente, porque nuestro ánimo no está en armonía con los que nos pide la Palabra de Dios. En el libro de los Hechos capítulo 27 versículo 22 nuevamente Pablo dice a algunas personas que lo acompañaban en su viaje a Roma: “Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo”, instando nuevamente a no desanimarse, os amonesto dice, llamando la atención a aquellos que se desalientan fácilmente o que sucumben ante las dificultades de la vida.

Que su ánimo no sea cambiante ni pesimista, tampoco culposo ni abatido sino un ánimo dispuesto, optimista y contagioso, cosa difícil dirá usted, pero recuerde, todo buen ánimo no se basa en que todo le sale bien o es de su agrado, sino que se basa principalmente en cuanto usted le cree a lo que Dios promete en Su Palabra. También aportan al buen ánimo la disposición que usted asuma para enfrentar cada asunto. Si usted quiere cambiar su ánimo, siga el consejo, hágalo como para Dios, esto le dará otra visión de las cosas.

”Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho” Hechos 27:25

¡A Dios la Gloria!

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LA OBRA DEL ESPIRITU SANTO PARA SALVACIÓN DEL CREYENTE

LA OBRA DEL ESPIRITU SANTO PARA SALVACIÓN DEL CREYENTE

Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí. Juan 15:26

La Biblia es bastante clara en cuanto a que el Espíritu Santo está activo en nuestro mundo. El libro de los Hechos, conocido con el título más largo de “Los Hechos de los Apóstoles”, podría llamarse acertadamente “Los Hechos del Espíritu Santo a través de los Apóstoles”. Después de la era apostólica, ha habido algunos cambios — por ejemplo, el Espíritu no inspira más Escrituras — pero continúa haciendo Su obra en el mundo.

El Espíritu Santo hace muchas cosas en la vida de los creyentes. Él es el Consolador de los creyentes (Juan 14:26). Él habita en los creyentes y los sella hasta el día de la redención — esto indica que la presencia del Espíritu Santo en el creyente es irreversible. Él guarda y garantiza la salvación de los que Él habita (Efesios 1:13; 4:30). El Espíritu Santo ayuda a los creyentes en la oración (Judas 1:20) “porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27). El Espíritu Santo regenera y renueva al creyente (Tito 3:5). En el momento de la salvación, el Espíritu bautiza al creyente en el Cuerpo de Cristo (Romanos 6:3). Los creyentes reciben el nuevo nacimiento por el poder del Espíritu (Juan 3:5-8). El Espíritu conforta a los creyentes con la comunión y el gozo en su paso por un mundo hostil (1 Tesalonicenses 1:6; 2 Corintios 13:14). El Espíritu, en Su extraordinario poder, llena a los creyentes con “todo gozo y paz” mientras confían en el Señor, haciendo que los creyentes “abunden en esperanza” (Romanos 15:13). (gotquestions)

El Espíritu Santo también obra entre los incrédulos. Jesús prometió que enviaría el Espíritu Santo para “convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). El Espíritu testifica de Cristo (Juan 15:26), llevando a la gente al Señor. Actualmente, el Espíritu Santo también está refrenando el pecado y combatiendo “el poder secreto de la iniquidad” en el mundo. Esta acción mantiene a raya el surgimiento del Anticristo (2 Tesalonicenses 2:6-10).

Mientras que nuestra relación con Dios es segura en Cristo, los pecados no confesados en nuestras vidas pueden obstruir nuestra comunión con Dios y efectivamente apagar la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. Por eso es tan importante confesar nuestros pecados, ya que Dios es “fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Así que, mientras que el Espíritu Santo jamás nos dejará, los beneficios y el gozo de Su presencia, sí, pueden apartarse de nosotros.

¡Porque Él vive!

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EL ÁNIMO CULPOSO

EL ÁNIMO CULPOSO

“Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo;”

1° juan 2:1

Hoy hablaremos de una condición muy particular en algunas personas; La culpa. ¿Ha conocido usted a personas que a pesar de haber conocido a Cristo y haber sido perdonados de TODOS sus pecados mediante el sacrificio de Cristo en la cruz, aún tienen en su vida un sentimiento de culpa que no les deja avanzar?

Toda persona que conoce al Señor y ha recibido a Cristo en su vida, sin duda, debe buscar la santidad, esa es una de las metas de la vida cristiana que todos debemos anhelar, sin embargo, debido a nuestra naturaleza pecaminosa, volvemos a caer en pecado, una y otra vez; pero gracias a la Misericordia de Dios y al sacrificio de Cristo, si nos arrepentimos de todo corazón y pedimos perdón a Dios, sabemos que Él nos perdona y nos limpia de toda maldad (1Juan 1:9), evidentemente el pecado tiene consecuencias, ya sea, externas como internas, y una buena aplicación para esto encontramos en el Libro 2° de Samuel cap. 12, donde se relata la historia de David, quien cometió adulterio con Betzabé, la cual concibió y dio a luz un hijo. David fue confrontado por el profeta Nathán, quien le dijo: “el hijo que te ha nacido morirá ciertamente”. David pasó la noche acostado en tierra, sin levantarse, ni comer rogando a Dios por el niño. La Biblia no nos relata lo que pasó por la mente de David, es probable, que se haya sentido culpable por lo que estaba pasando, porque producto de su pecado, un inocente debía morir; Imaginemos a David en ese instante, era para caer en una angustia profunda. Él fácilmente podría haber dicho “fue mi culpa, no merezco perdón, no me lo perdonaré nunca” ¿Le suenan familiares estas palabras? Muchas veces el cristiano se siente así frente a una situación de pecado, pero déjeme decirle que, si bien el Espíritu Santo nos constriñe y aflige, pero esto sucede para confesión, para que nos derramemos frente a Dios, no para destrucción, como muchas veces lo mal entienden algunos, El Espíritu Santo desea nuestro perdón y nuestra restauración.

En la cita Bíblica expuesta al principio, Jesucristo se presenta como nuestro abogado, ayudador y defensor frente a Dios en nuestra condición de pecadores. Usted no dude ningún segundo que Cristo está a su lado, aun en las condiciones más duras, Él pagó la culpa por nuestro pecado, “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25); cuando Dios perdona olvida, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas (2 Co. 5:17) ¿Por qué he de traer a la memoria lo que Él me perdonó? Cristo murió por sus pecados no en vano, no solo por los pecados cometidos antes de ser cristiano, sino también por los que aún puede haber cometido siendo hijo de Dios, no dude de su salvación, pues ésta no depende de Ud. sino de Dios.

¿Sabia Ud. que Martín Lutero sufría de un ánimo depresivo y por largo tiempo fue perturbado por dudas y preocupaciones?, su pecado le causaba CULPA y él vivía en angustia constante. Esta culpa se debía a las enseñanzas antibíblicas que aprendió a lo largo de su vida como sacerdote. ¿Cómo sanó? Cuando fue iluminado por la verdad del evangelio.

¿Y qué fue de David??? 2° de Samuel 12:20 dice: “Entonces David se levantó de tierra, y lavóse y ungióse, y mudó sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Y después vino a su casa, y demandó, y pusiéronle pan, y comió.”

Entonces para finalizar:

1°- Póngase en pie y restablézcase.

2°- Busque a Dios y adórele.

3°- Retome su vida.

¡A Dios la Gloria!

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ATRIBULADOS, PERO NO ANGUSTIADOS

ATRIBULADOS, PERO NO ANGUSTIADOS

​“Viendo pues el peligro, levantóse y fuése por salvar su vida, y vino á Beer-seba, que es en Judá, y dejó allí su criado. Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres”

1° Reyes 19:4

Ayer reflexionamos acerca del ánimo pesimista y el devocional de hoy tiene mucha relación con el mismo tema, ya que el ánimo depresivo muchas veces también es producto del pesimismo con el cual miramos la vida.

El texto bíblico citado, nos cuenta la historia de un momento difícil en la vida del profeta Elías, aquí él deseaba morir, es más, le pide a Dios “quítame mi alma” (quítame la vida) sin embargo, este incidente ocurre después que el profeta Elías, obtiene una gran victoria contra los profetas de Baal; Elías eleva una oración a Dios “Respóndeme Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres Dios”. Entonces, Dios responde portentosamente, haciendo caer fuego del cielo (1R. 18:37-38). Por esta gran victoria, Elías fue amenazado de muerte por la reina Jezabel. Al verse en peligro, huye para salvar su vida; así pasa de la victoria al temor de la muerte. En ocasiones, las circunstancias de la vida giran abruptamente y así también cambia nuestro estado de ánimo.

La página gotquestions.org, indica que la depresión es un padecimiento que se ha propagado grandemente afectando a millones de personas, tanto a cristianos como a no cristianos. Quienes sufren de depresión pueden experimentar intensos sentimientos de tristeza, ira, desesperanza, fatiga y una variedad de otros síntomas. Pueden empezar a sentirse inútiles y aún pensar en el suicidio, perdiendo interés en cosas y personas con las que antes disfrutaba. Con frecuencia la depresión es provocada por las circunstancias de la vida, tales como la pérdida del trabajo, la muerte de un ser querido, el divorcio o problemas psicológicos como el abuso o la baja autoestima, existe también la depresión clínica, que es una condición física que debe ser diagnosticada por un médico especialista. Puede que no sea causada por circunstancias desafortunadas de la vida, ni los síntomas pueden ser aliviados por voluntad propia. Contrariamente a lo que algunos creen en la comunidad cristiana, la depresión clínica no siempre es causada por el pecado. En ocasiones la depresión puede ser un desorden que necesita ser tratado con medicamentos y/o consejería. Desde luego, Dios es capaz de curar cualquier enfermedad o desorden; sin embargo, en algunos casos, el consultar a un médico por una depresión, no es distinto a ir a un médico por una herida.

Así, la vida de cualquiera que pone mucha atención a los sucesos o problemas que se presentan y se olvida de Dios, puede caer en un profundo estado de desánimo o abatimiento, por ello la mejor herramienta que disponemos para mantenernos animosos y no angustiados, es conocer, recordar y mantenernos firmes en las promesas de La Palabra de Dios, aun en las circunstancias más duras de nuestra vida. Los momentos difíciles que vivimos en la vida pueden causar profunda tristeza, pero si se transforman en angustia o desánimo, se podría tornar peligroso.

2° Corintios 4:8y 9 dice “Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos; Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos”. Querido lector, que ningún problema sea más fuerte que la fe en nuestro Dios ¿Usted conoce Sus promesas? le invitamos a poner toda su confianza en Dios, porque Él es fiel y Verdadero y nunca abandonará a Sus hijos.

¡A Dios la Gloria!

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EL ÁNIMO PESIMISTA

EL ÁNIMO PESIMISTA

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía á Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y sacrificios pacíficos. Y ofreció el holocausto. Y como él acababa de hacer el holocausto, he aquí Samuel que venía”

1° Samuel 13: 8-11

La historia Bíblica leída nos muestra al rey Saúl bajo circunstancias especiales, se enfrentaba a una situación desesperada, ya casi perdiendo el control por la presión que estaba ejerciendo su propio pueblo sobre él, esto ante el temor reinante por el posible ataque Filisteo. Saúl temiendo que Samuel no llegara para ayudarle como profeta de Dios, decide realizar el holocausto por sí mismo, oficio no autorizado para él.

Tal vez, le parezca conocida esta historia, pues tiempo atrás, hablamos del temor que sufrió Saúl en estas circunstancias, sin embargo, además de temor, hoy queremos dejar ver otro enfoque de esta historia; Consideremos el ánimo pesimista que mostró Saúl en esta situación “NO, no vendrá Samuel”, debió pensar poniendo en duda la palabra del profeta y en vez de confiar en Dios y ser un poco más optimista frente a la situación, decide actuar por sí mismo.

El diccionario define como PESIMISTA, a aquella persona que tiende a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más negativo o desfavorable, de acuerdo con esta definición ¿Cree usted que un cristiano verdadero debe tener actitudes pesimistas frente a la vida?, DE NINGUNA MANERA, ya que el pesimismo refleja esperar una respuesta desfavorable, negativa y sin esperanza. El pesimista pensará en todo lo malo, y que siempre le sucederá a él, tenderá a dar lástima y a vivir victimizado. En consecuencia, podemos decir que, si usted es un cristiano pesimista, está totalmente errado y fuera de la voluntad de Dios, pues aquel que presenta una actitud pesimista, simplemente demuestra que no confía en Dios, ni en Su Palabra, ni en Sus promesas. De ese modo, vive sin esperanza, la vida le parece absurda, vive lleno de temores y sin fe y “Sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).

Cuando presentamos La Palabra de Dios a una persona, le entregamos esperanza, ánimo y fortaleza en Dios para enfrentar la vida terrenal, pues más allá de ésta, tenemos otra, llena de esperanza, una vida que es eterna y buena al lado de Dios, ¿Cómo podríamos entonces presentarnos con pesimismo frente a los problemas de la vida? Ayer hablamos de José, un hombre optimista, que a pesar de las dificultades siempre siguió adelante confiando en Quien lo guiaba, al contrario, el pesimista solo se lamenta e induce a que otros también vean las cosas tan negras como él mismo las ve. No demos lugar al pesimismo, y apliquemos las palabras de aliento contenidas en La Biblia: “¿Por qué te abates, oh alma mía y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle. Salvación mía y Dios mío” (Salmo 42:5).

¿Es usted una persona pesimista? Cambie de actitud, solamente créale más a Dios.

A Dios sea la Gloria

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EL ÁNIMO OPTIMISTA

EL ÁNIMO OPTIMISTA

“ Mas Jehová fué con José, y fué varón prosperado: y estaba en la casa de su señor el Egipcio. Y vió su señor que Jehová era con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. Así halló José gracia en sus ojos, y servíale; y él le hizo mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía.”

Génesis 39:2-4

Hay una frase que muchas personas usan irónicamente frente a una circunstancia difícil en su vida, diciendo “no importa…es para mejor”. Sin duda, es difícil presentarse frente a las dificultades de la vida con una cara feliz y un ánimo optimista, pero a pesar de lo difícil que se ve, esto es lo que Dios quiere que sus hijos hagan a pesar de vivir algunos momentos duros.

En el texto citado arriba vemos como Dios se muestra bueno con José y habla de prosperidad, confianza y gracia para su vida, sin embargo, esto no fue siempre así. La historia nos comienza hablando de un joven recto a los ojos de Dios llamado José y que había recibido sueños en que se auguraba un liderazgo y bonanza para su vida, obviamente con esa declaración, cualquiera quedaría expectante de que esto ocurriera prontamente. Sin embargo, al poco tiempo de tener estos sueños, vemos a ese mismo José que comienza a sufrir un sin número de eventos que no coincidían con lo prometido por Dios anteriormente. Así, vive el rigor de sus hermanos intentando matarlo y luego vendiéndolo a unos mercaderes, es llevado de sirviente, acusado injustamente y luego es encarcelado; cualquiera pensaría, que mal todo, ¿dónde estaba Dios? ¿qué pasó con todas esas promesas que se habían dado a su vida?

José, destaca en La palabra de Dios no solo por su fidelidad, sino también por su OPTIMISMO, jamás se le vio reclamar o pedir explicaciones a Dios. A pesar de las circunstancias difíciles que comenzó a pasar, él tenía clara la promesa de Dios y más claro aún que DIOS CUMPLE Su palabra. José no empezó a reclamarle a Dios, sino solo pensaba que tras cada cosa que Él vivía, siempre era para mejor; confiaba en que Su creador tenía un plan perfecto para él y que a pesar de las circunstancias temporales que pasaban por su vida, el fin de todo sería el que había sido prometido.

¿Cuánto de aquella actitud de José tenemos en nuestra propia vida? ¿o simplemente regañamos cada vez que se nos presenta un problema frente a nosotros, teniendo una mirada poco Optimista acerca de lo que sucede? Todo cristiano debe ser una persona optimista, ya que eso refleja realmente que confiamos en Dios más allá de las circunstancias temporales que estemos viviendo. Ser optimista significa creerle a Dios que a pesar del momento actual, Él logrará hacer LO MEJOR para nuestra vida.

La carta a los Gálatas capítulo 6 versículo 9 dice “No nos cansemos, pues, de hacer bien; que a su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado” … no nos cansemos antes de tiempo…sea OPTIMISTA, créale a Dios.

¡A Dios la Gloria!

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EL DOBLADO ÁNIMO

EL DOBLADO ÁNIMO

“El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos.”

Santiago 1:8

Sin duda, en la vida hay todo tipo de personas y una de ellas son aquellas que siempre tienen energía, que animan a todos y contagian con su entusiasmo. Al otro lado, vemos a aquellas que pareciera que siempre están desanimadas, pesimistas y sin deseos de concretar nada. Pero existe un tercer caso que es la combinación de ambos y aun desde los tiempos Bíblicos vemos a aquellos que se encuentran tambaleando entre ambos extremos.

El ánimo en una persona es un factor vital que determina el empeño y constancia que pondrá a los proyectos que emprenda en la vida. Así, cuando hay falta de ánimo,

es muy difícil concretar los planes que se proponen, esto debido a que el ánimo es el motor de propulsión para las actividades diarias, por ello Santiago dice “El hombre de doblado ánimo” apuntando a aquellas personas que son entusiastas y sueñan con grandes proyectos, pero luego cambian de estado y simplemente ya no quieren nada. Sin duda en la vida cristiana hemos visto pasar muchos de aquellas personas a través del tiempo.

Ahora, ¿Cuál es el riesgo de tener doblado ánimo? Simplemente como muestra el versículo, nada de lo que se comience tendrá un fin exitoso. Aquí, Santiago hace alusión a que la fe debe ser constante, sin fluctuar, a pesar de las circunstancias y no tener una condición variable e inestable respecto a lo que se cree, ya que Dios mira el corazón del ser humano y responde respecto a esta condición. Luego determina “Es inconstante en todos sus caminos” esto nos habla no solo de la fe, sino de todos sus otros proyectos y quehaceres de vida, que muchas veces, no son más que eso, solo “proyectos inconclusos” llenos de entusiasmo y buenas ideas, pero que fueron apagados por el desánimo posterior y nunca llegaron a concretarse.

Mateo 5:37 dice: “Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no” Dios ordena en Su palabra, que el hombre debe ser de una palabra, claros y precisos en lo que hacemos. Luego, el versículo continúa diciendo: ”Porque lo que es de más de esto, de mal procede”, aludiendo a aquellos que nunca se definen en los asuntos.

¿Ha oído Ud. del trastorno bipolar? Esta es una enfermedad mental que causa cambios extremos en el estado de ánimo y que comprende cambios emocionales desde la euforia a la depresión. Así también, pareciera que existen cristianos bipolares espiritualmente, que solo se quedan con muchas buenas ideas y proyectos de vida que nunca se concretaron por la falta de constancia. Dios hoy quiere que Ud. tome decisiones firmes, seguir a Dios es una buena decisión; no sea bipolar en esto.

¡ A Dios la Gloria!

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ADOREMOS A DIOS

ADOREMOS A DIOS

Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza. Salmo 69:30

David, nos entrega pautas y ejemplos que nos llevan a comprender la verdadera adoración a Dios, nos muestra dos instancias que están expresadas en el libro de los Salmos, la adoración pública a Dios, la cual tiene sentido cuando solo existe una adoración privada a Dios. Así fue como lo entendió el Salmista. Note su testimonio personal sobre su adoración privada. Salmo 69:30 dice: “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza” esta adoración privada es la que le da pie a David para su adoración pública y sincera, tal cual lo expresa el salmo 66 :16-17 Venid, oíd todos los que teméis a Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma. A él clamé con mi boca, Y ensalzado fue con mi lengua.

David, está adorando públicamente a Dios, previa adoración privada, lo hace mostrando un corazón sincero, humillado, con adoración que muestra convicción y frescura, que nos invita a nosotros a buscar dicha frescura y vitalidad para expresar a Dios nuestra adoración.

El ejemplo del rey David, nos invita a reflexionar como nosotros estamos llevando adelante nuestra adoración a Dios, como esta nuestro corazón, más aún cuando en estos días tan difíciles, nuestras mentes se encuentren perturbadas por la contingencia que vemos en nuestro entorno, no tenemos la compañía de nuestros hermanos, no estamos en el templo, no tenemos acompañamiento musical, aun así, debemos, la Palabra de Dios nos dice en Juan 4:24 “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”. Para adorar en espíritu, debemos conocer primeramente quién es Dios, debemos estar conscientes con las realidades espirituales, no tiene nada que ver con adornos, liturgias o algún lugar especial; es estar conscientes que cuando adoramos estamos en la presencia del Señor; humillados, porque estamos frente a Su refulgente gloria y santidad. Adorar en verdad, tiene que ver con dos cosas; primero: debemos adorar como Dios lo ha revelado en Su Palabra y segundo: debemos acercarnos a Él con un corazón sincero, sin una pretensión de espiritualidad, para ser visto de los demás. Dios escudriña los corazones y sabe cuándo adoramos en espíritu y en verdad.

La adoración debe siempre ser en nombre de Cristo, porque solo por su intermedio, por su sangre derramada en la cruz podemos llegar a Dios Padre, no existe otro camino, otro medio La verdadera adoración exalta al Trino Dios. Aunque nuestra mente no puede comprender completamente a Dios, lo que Él ha querido revelarnos de Sí Mismo en Las Escrituras, nos basta para mantenernos adorándole por toda la eternidad. Como aquellos serafines que adoran sin descanso en el trono de Dios.

Hebreos 13:15 nos dice: “Así que, ofrezcamos por medio de el á Dios siempre sacrificio de alabanza, es á saber, fruto de labios que confiesen á su nombre”

¡A Dios la Gloria!

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EL TIEMPO: UN ENEMIGO DE LA ANSIEDAD

EL TIEMPO: UN ENEMIGO DE LA ANSIEDAD

“Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros:” Gn. 45:5

Leí un artículo que hablaba de la ansiedad, éste decía: “La preocupación y el temor son siameses, la ansiedad es un delgado torrente de temor, que corre por la mente; si se la estimula, abre un canal por el cual drena todos los demás pensamientos”. ¿Y quién no ha sentido ansiedad? si desde niños sufrimos ansiedad, cuando nos decían que iríamos a casa de los abuelos; o de jóvenes, cuando llega un examen importante o una entrevista de trabajo; o ya de adultos, cuando es el día de nuestro matrimonio y así podríamos recordar miles de ocasiones que nos han puesto ansiosos. La cita anterior decía que la ansiedad era un pequeño torrente de temor que, sin control, podría llevar a una completa preocupación en nuestra cabeza, probablemente has pasado alguna situación así… quizás, ahora mismo estés por un estado de ansiedad. Cuando esperamos con ansiedad, ¡los minutos parecen volverse horas y las horas días! es terrible esa situación, realmente el tiempo es nuestro enemigo en esos instantes, y más aún, si nos sumimos en la ansiedad, somos presa del descontrol y el temor.

José, hijo de Jacob, fue uno de los personajes Bíblicos con tantos hechos desafortunados que cualquiera pensaría que se llenaría de ansiedad y temor; él fue traicionado y vendido por sus hermanos, fue esclavizado en una nación extranjera, fue extorsionado por la esposa de su jefe, fue olvidado en la cárcel… tras estos incidentes que transcurren en más de 20 años, luego de los cuales José entiende el propósito de Dios en todo y les expresa a sus hermanos de lo profundo de su corazón: “Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros:” 45:5Gn.

Tantos años para que Dios mostrara Su propósito y que José comprendiera a cabalidad que, por encima de él, están los designios de nuestro Dios Soberano. Cuánto nos cuesta esperar cuando estamos ansiosos, cuán difícil es esperar cuando hay preocupación, cuando así ocurra recordemos el hermoso texto que nos alienta diciendo: “Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.” Deuteronomio 31:8. Lo importante es que Dios va delante nuestro, Él ya sabe y está en control de todo.

¿No es maravilloso saber que el tiempo ya no es nuestro enemigo? Pues Dios está delante de nosotros, Él ha orquestado nuestras bendiciones y pruebas, y al igual que José debemos ser fieles al Señor en abundancia y escases, es difícil decir esto cuando estamos pasando necesidad… puede decir alguien, pero tal como decía la cita del principio el temor lleva a la ansiedad. Entonces, si ponemos nuestra confianza en El Señor Todopoderoso, quien ha prometido no dejarnos ni descuidarnos, poco a poco nuestra ansiedad será ahogada por el sentimiento de seguridad. Sin duda, esto no sucede de la noche a la mañana, a José le costó más de veinte años entender el propósito de Dios, esto nos requerirá tiempo y constancia, pero el tiempo ya no es nuestro enemigo.

¡A Dios la Gloria!

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