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DIOS ES JUSTO EN TODO LO QUE HACE

DIOS ES JUSTO EN TODO LO QUE HACE

“Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Génesis 18:25

En este capítulo encontramos un hermoso ejemplo de los resultados de una vida de santificación y obediencia. Vemos a Abraham que recibe a tres varones, entre ellos, a Cristo pre-encarnado. “Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma: y Abraham iba con ellos acompañándolos” (Génesis 18:16). Notemos que Abraham iba con ellos acompañándolos, una hermosa declaración que muestra el deseo de este hombre de estar en comunión con el Señor. Dios le hace partícipe de Sus pensamientos y propósitos acerca de Sodoma. Cuánto más cerca de Dios nos mantengamos, tanto más sumisos seremos a Su Palabra, y producto de esto, conoceremos los pensamientos de Dios, que están expresados en ella.

Este hombre comienza a hacer un buen uso de los privilegios otorgados por Dios. Abraham se acerca al SEÑOR, para comenzar a interceder. Esta escena está llena de interés e instrucción, pues demuestra de una manera inequívoca la eficacia de la oración e intercesión. “¿Destruirás también al justo con el impío?” (Gén. 18:23); sin duda Abraham conocía a Dios y él sabía perfectamente la respuesta a esta pregunta: Dios jamás hará algo injusto, Dios no puede comprometer su Santidad y Justicia por hacer algo incorrecto. “Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío” Abraham razonó correctamente acerca de Dios. Dios es Justo y a cada cual dará su justa paga. Romanos 3:10 dice: “No hay justo, ni aun uno”; por lo tanto, lo justo sería que todos fuéramos tratados como los impíos. Pero por la misericordia y gracia de Dios, todos aquellos que creen en Cristo, reciben el perdón de sus pecados; Dios los declara justos por la obra de Cristo en la cruz. “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). Por la obra de Cristo, recibimos su justicia y nuestros pecados son perdonados:

“Bienaventurado aquel cuyas iniquidades son perdonadas y borrados sus pecados” (Salmo 31:1). Es intensamente dichoso y feliz, aquel que tiene a Cristo en su corazón.

Algunos falsos maestros enseñan que los justos no pueden ser encontrados entre los enfermos, no pueden ser hallados en la fila de los desempleados, no pueden vivir con sufrimientos, etc. ¡Eso es falso! El gozo del justo es Cristo, y con Él lo tenemos todo. Existe intenso gozo y felicidad para aquellos que andan con Cristo. Reciben consuelo y aliento en tiempos de pruebas; porque la senda del justo puede tener pruebas, dificultades y aflicción, sin embargo, todo esto es temporal. El justo se deleita en las promesas del SEÑOR que encuentra en La Biblia. Los hijos de Dios saben perfectamente que no somos ni seremos tratados como los impíos, porque “Limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas” (Apoc. 21:4). Obviamente, el fin de aquellos que creen en Cristo será la vida eterna y el fin de los impíos será la eterna separación de Dios en eterno sufrimiento. “Dios no tratará al justo como al impío”.

¡Ven a Cristo; arrepiéntete de tus pecados y recibirás perdón y vida eterna!

¡A Dios la Gloria!

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VOLVAMOS A LA ESCRITURAS

VOLVAMOS A LA ESCRITURAS

“Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” Romanos 15:4.

El Espíritu Santo, a través del apóstol Pablo, nos transmite en este versículo la importancia que tiene La Palabra de Dios. Sólo aquellos que tienen al Espíritu Santo morando en ellos, pueden reconocer la importancia vital que tiene Las Santas Escrituras de Dios. Debiera ser nuestra costumbre resolver nuestros problemas por el examen de La Palabra de Dios. Allí siempre encontraremos un principio divino que nos ayude en tiempos de dificultad. Es por Su Palabra que tenemos esperanza y fe: “Luego la fe es por el oír; y el oír por la Palabra de Dios” (Rom. 10:17).

Dios nos ha dado dones y talentos, y Él quiere que usted y yo usemos esos talentos para ponerlos al servicio de Él. Dios nos ha llamado a ser “luz del mundo y sal de la tierra” y NO debemos ser menos que eso. Nuestra luz debe alumbrar a los hombres y nuestra palabra debe ser sazonada con sal, ambas cosas se resumen en Cristo: Cristo es La Luz de los hombres y es Él quién le da sentido a la vida. Es cierto, pudiera ser que no seamos grandes genios intelectuales, grandes deportistas, grandes personajes públicos o bien grandes predicadores, pero se nos ha encomendado una gran misión y el peligro es que nosotros NO cumplamos lo que se nos ha encomendado. Es por esto que, debemos volver a Las Escrituras, TODO en La Biblia está escrito para nuestra enseñanza y bienestar y, sin duda que, solo en Las Escrituras sabremos como conducirnos para agradar a Dios.

Hoy, que el mundo se siente tocado por una pandemia, es más sensible a ser receptivo al mensaje del Evangelio, pidamos a Dios para que nos ayude a ser verdaderos portadores de Su Palabra, que podamos amar y leer Las Escrituras; para que cuando tengamos la oportunidad la compartamos con quienes no la conocen.

A veces sentimos que podemos importunar a las personas hablándoles de Cristo y de Su Palabra, y nos cuidamos para evitar que otros nos tachen de “fanáticos” o “mente cerrada”, tratamos de cuidar nuestra imagen frente a los demás. Cuantos han perdidos oportunidades preciosas porque estaban más preocupados por lo que la gente pensaba que por lo que Dios nos ordena en Su Palabra.

Las Escrituras nos enseñan que “cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con Él mediante la muerte de Su Hijo” (Rom. 5:10). Quien ama a Cristo, amará Las Escrituras y acatará el consejo de ellas y no la dejará de lado, para no ser olvidadizos de la Palabra de Dios. “Más manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, declarado á todas las gentes para que obedezcan á la fe”

Romanos 16:26

¡A Dios la Gloria!

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ORGANIZANDO NUESTRO TIEMPO

ORGANIZANDO NUESTRO TIEMPO

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría”

Salmo 90:12

El salmo 90 es una hermosa oración de Moisés que comienza haciendo un reconocimiento extraordinario al Dios creador y sustentador de todo, Aquel que diseñó desde el principio un plan perfecto y que por todas las edades ha sido de completa bendición para Su pueblo “…tú nos has sido refugio en generación y en generación” Salmo 90:1 Moisés, medita y eleva esta oración posiblemente desde el desierto, estando muy cercano a cumplir ochenta años, él comienza a mirar hacia atrás y reconoce que sus fuerzas, sueños, anhelos y esperanzas, ya van en franca retirada, “Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos” Salmo 90:10

La Palabra de Dios nos exhorta a que seamos sabios en la administración de nuestro tiempo, “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?” Marcos. 8:36, no debemos engañarnos, el cuerpo, el dinero, los bienes, el honor y el placer, desaparecen y quedan en nada, lo único que permanece para siempre es Dios y Su Palabra (1 Pedro 1:25) y la unión espiritual que por gracia recibimos por medio de Cristo, los que hemos creído en él. (Efesios 1:13)

El Señor nos dice “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33, durante el tiempo que estemos en esta tierra, debemos ocuparnos y preocuparnos por las cosas espirituales, cuando estamos realmente unidos a Cristo, nuestro único anhelo debe ser que la verdad del evangelio llegue al corazón de aquellos que no le conocen; y sin ninguna duda Él se ocupará de nuestra necesidades materiales, incluso sin que nosotros se lo pidamos, “…porque él tiene cuidado de vosotros” 1 Pedro 5:7 ; aún dentro del pueblo cristiano, muchas veces se deja de lado el tiempo de Oración, el tiempo de conversar con Dios, ese momento intimo donde debemos reconocer Su grandeza y poder y donde podemos depositar todas nuestras cargas y anhelos; Jesús nos demostró, cuándo y cómo hacerlo “Y levantándose muy de mañana, aún muy de noche, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” Marcos 1:35; Siempre hay tiempo para comer e hidratarnos, sin esto nuestro cuerpo moriría, tenemos tiempo para dormir, sin esto pronto acabaríamos cansados y trastornados, tenemos tiempo para trabajar y para distraernos, para todo hay tiempo, TODO TIENE SU TIEMPO (Eclesiastés 3.1) ¿Qué lugar tiene Dios en tus tiempos? ¿Qué prioridad tiene Dios en tu día?

Estimados hermanos en la Fe de Cristo, el cristiano que verdaderamente desee tener la paz de Dios en su corazón y caminar en Su voluntad, debe priorizar en todo tiempo, de día y de noche la meditación Bíblica y la oración, solo así podremos traer a nuestro corazón sabiduría. (Salmo 90:12)

¡A Dios la Gloria!

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ALCEMOS NUESTRA VOZ “HOSANNA”

ALCEMOS NUESTRA VOZ “HOSANNA”

Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: ¿De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? Mateo 21:15-16

El significado bíblico de “Hosanna” es “sálvame”, sin embargo, en la actualidad se ha perdido este significado y se usa como una expresión de alabanza. Antiguamente esta palabra se usaba como un ruego en las batallas. Actualmente nos podemos encontrar con esta palabra en términos diferentes a la antigüedad, en las iglesias este término es más utilizado como un acto de adoración y alabanza, en donde todos cantan y el ambiente es feliz. En los tiempos Bíblicos, cuando alguien estaba cerca de la muerte o sentía que podía llegar ese momento, se usaba este término.

Después que Jesús sacó del templo a las personas que vendían animales, los ciegos y cojos comenzaron a ir a Él para ser sanados. Ese día también había allí niños pequeños que probablemente iban a adorar a Dios con sus padres. Los pequeños comenzaron a gritar alabanzas a Jesús: “¡Hosanna al Hijo de David!” Esto molestó a los líderes religiosos. “¿Oyes lo que están diciendo?”, le preguntaron a Jesús. Aparentemente querían que detuviera a los niños. Pero Jesús, citando el libro de los Salmos, les preguntó: “¿Acaso ustedes nunca leyeron: ‘De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?”

La palabra “perfeccionaste” que Jesús menciona se refiere a Dios mismo, quien ha llamado incluso a los bebés y los niños a que le alaben. Parece extraño que Dios quiera recibir elogios de los niños, las personas más débiles y humildes. Pero lo hace y lo atesora. A los ojos de Dios: Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros” (Mateo 20:16). Esa es una buena noticia también para nosotros, porque si admitimos la verdad, somos tan débiles y humildes como los niños pequeños. Tal vez aún más, porque somos más experimentados en la maldad. Es posible que tengamos más años que ellos, pero sin duda, no hemos usado esos años sabiamente. Necesitamos desesperadamente un Salvador.

Así, con los niños pequeños gritamos “¡Hosanna!”. La palabra “hosanna” se ha convertido en una expresión de alabanza, pero en hebreo significa literalmente: “Por favor, sálvanos”. Jesús escucha nuestro llanto y a través de Su sufrimiento, muerte y resurrección Él se ha convertido en nuestro Salvador, por lo que ahora clamamos con alegría, alabándolo junto con los niños y con toda la creación.

¡A Dios la Gloria!

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APRENDER A MIRAR

APRENDER A MIRAR

Pasadas estas cosas, fuese Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.

Y seguíale grande multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos.

Y subió Jesús á un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos.

Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.

Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿más qué es esto entre tantos? Juan 6 : 1 al 9

La multitud buscaba satisfacción inmediata a sus necesidades concretas: salud, apoyo, guía, contención. Los miles de seguidores habían caminado muchos kilómetros; los padres trajeron con ellos a sus hijos, abandonando temporalmente sus hogares y sus trabajos, y no previendo demasiado cuánto tiempo estarían fuera.

La actitud de Jesús es reconfortante: “Alzó la vista”, Este detalle está cargado de significado, Jesús siempre alzó la vista para alabar a Su Padre, y para buscar Su orientación en la oración, pero aquí levanta la vista para ver más allá de lo inmediato, Jesús levanta la vista para ver a miles que están buscando algo, aunque ese algo no fuese exactamente lo que Él vino a darles. Los miles no vinieron a pedirle el perdón de sus pecados, sino porque “veían las señales que hacía con los enfermos”.

Jesús se hace responsable: “¿Dónde compraremos pan, para que éstos coman?” Lo curioso de la pregunta es que Jesús ya sabe la respuesta. Los discípulos son como la multitud: sólo ven lo inmediato. Uno de ellos dijo: “Ni doscientos denarios de pan bastarían…” Otro, encontró un niño con cinco panes y dos pescados, y comentó: “¿Qué es esto para tanta gente? Ni la multitud ni los discípulos alzaron la vista. Ninguno de los dos consideró a Jesús, y lo que Él realmente es y puede hacer. Muchas veces nosotros actuamos de esta forma, mirando solo lo inmediato, por ello hasta nos desilusionamos y pensamos que Dios no escucha nuestras oraciones, pero debemos tener muy claro lo que el profeta nos indica en Isaías 55:8 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová”

¿Dónde ponemos nosotros nuestros ojos? ¿En lo inmediato? La actitud de Jesús nos anima a que no perdamos la perspectiva. Dios ya sabe lo que va a hacer con nosotros, por eso nos mueve para que con los ojos de la fe veamos a Jesús que puede y quiere darnos mucho más de lo que nuestros mezquinos y miedosos pensamientos pueden sugerir. ¡Dios nos da el cielo entero! Dios nos ha dado a Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo…Amén

¡A Dios la Gloria!

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EL SILENCIO DE JESÚS

EL SILENCIO DE JESÚS

Y saliendo Jesús de allí, se fue a las partes de Tiro y de Sidón.

Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.

Más él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros.

Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas pérdidas de la casa de Israel.

Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor socórreme.

Mateo 15: 21 al 25

Hay un comercial de televisión que dice: “Lo que sucede en Las Vegas, permanece en Las Vegas.” Esta frase no hace otra cosa que incitar a hacer lo que está prohibido, con la promesa de que nada saldrá a la luz. Pero Dios no piensa igual, ni actuó igual. Lo que sucedió en Jerusalén, no permaneció en Jerusalén, sino que se conoció rápidamente en todas partes.

Jesús salió de Galilea para ir a un lugar fuera de los límites geográficos, religiosos, y culturales de Su pueblo. Quiso pasar desapercibido, pero no pudo. Detrás de él se apareció una mujer que, sin vergüenza ni timidez, comenzó a gritar su necesidad. ¿Quién era? Era una mujer en desesperación y gran agonía, pero también una mujer que sabía perfectamente quién era Jesús y lo que Él era capaz de hacer. No era una hebrea, no era una hija de Abrahán, no se enoja con el silencio de Jesús ni con su respuesta tan ruda. No se ofende ni se resiente.

Esa mujer siro-fenicia acepta quién es y el lugar que Jesús le da. En realidad, nada de eso le importa porque está enfocada en una cosa: quiere ayuda para alguien que ama mucho: su hija endemoniada. Esto nos lleva a pensar que no siempre aceptamos en forma tan humilde el lugar que Jesús nos da y no nos gusta cuando Dios guarda silencio ante nuestras súplicas. Sin embargo, esta historia nos debe animar a ser persistentes, enfocados en nuestras necesidades espirituales y físicas y en quién es Jesús. Sus respuestas son siempre de amor, y recompensan nuestra persistencia en forma sorprendente.

Dios siempre nos sorprende, él tiene Señorío sobre toda nuestra vida y en todo cuanto nos rodea, por ello estimado hermano, ¿Cuál es tu actitud ante los silencios de Jesús? ¿Eres perseverante? Te invito a que reafirmes la confianza que tienes en él. Jesús nunca te va a defraudar.

Su promesa es que estará con nosotros hasta el fin del mundo, que donde haya dos o tres congregados en su nombre él estará em medio nuestro, tal como dice el cantico:

“Las misericordias de Dios nunca cesan, nuevas son cada mañana”

Gracias Señor, por tu poder, por tu amor derramado en la cruz, en favor nuestro.

¡A Dios la Gloria!

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APRENDER A PEDIR

APRENDER A PEDIR

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.

Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.

Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

Y ellos dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que soy bautizado, seréis bautizados.

Marcos 10 : 35 al 39

Jacobo y Juan habían estado con Jesús por tres años escuchando Sus enseñanzas, aprendiendo de Su estilo de vida, y sorprendiéndose con Sus milagros. Sin embargo, con esta petición revelan que todavía no habían entendido la profundidad de la misión de Jesús. Evidentemente se tomaron esto muy en serio, pues “traicionaron” a sus compañeros y se propusieron pasar por la misma copa de amargura por la que Jesús estaba pasando. Con toda certeza no sabían lo que estaban pidiendo.

A pesar de haber estado personalmente con Jesús todo ese tiempo, todavía no habían sido transformados en su mente y en su corazón. Pero Jesús no se exaspera. Él sabía que, cuando el Espíritu Santo tocara sus corazones en Pentecostés, verían con mayor claridad el ministerio al que habían sido llamados. Al final, todos los apóstoles murieron, siendo Jacobo el primero como mártir, y Juan el último desterrado en una isla. De alguna forma, ellos fueron el principio y el fin del ministerio de los apóstoles originales. Ése fue el bautismo de amargura en el que participaron.

De todo esto que nos revela la Palabra de Dios, aprendemos que debemos ser más simple en nuestras oraciones, expresando nuestros temores, nuestras necesidades, y nuestros anhelos al Señor, y dejando que Él nos conceda en Su voluntad aquello que ya nos tiene preparado.

No importa cuánto tiempo hemos caminado ya con el Señor, cuántos milagros hemos visto, y cuántas veces nos ha sorprendido él con su ternura y cuidados, no siempre entendemos la profundidad de la vida a la que nos ha llamado. Las puertas de los cielos están abiertas para que entren nuestras oraciones. ¿Qué pediremos? Que el Señor nos abrace con su gracia y nos anime a confiar siempre en Él para todas las cosas de la vida, incluso en estos días, en que la situación del mundo nos presenta un cuadro de mucha intranquilidad, solo en JESUS tendremos la paz y tranquilidad que necesitamos para afrontar las cosas aún más duras, en tiempos de Covid-19, más que nunca, debemos pedir que Dios nos guíe a pedir que Su voluntad sea la que gobierne siempre nuestras vidas.

Gracias, Amado Dios, porque mediante Jesús nos oyes siempre. Amén

¡A Dios la Gloria!

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EL TEMOR A ESPERAR

EL TEMOR A ESPERAR

​“ Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía á Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y sacrificios pacíficos. Y ofreció el holocausto. Y como él acababa de hacer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl le salió a recibir para saludarle. Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me iba, y que tú no venías al plazo de los días….” 1° Samuel 13: 8-11

La historia Bíblica leída nos muestra al rey Saúl bajo circunstancias especiales, se enfrentaba a una situación desesperada ya casi perdiendo el control por la presión que estaba ejerciendo su propio pueblo, esto ante el temor reinante por el posible ataque Filisteo. Así Saúl temiendo que el profeta Samuel no llegara para ayudarle como profeta de Dios, decide actuar realizando un holocausto por sí mismo, cosa no permitida en su condición de rey. Saúl no supo esperar, antes que el plazo fuera vencido decide actuar demostrando el temor y la perdida de la esperanza respecto al compromiso contraído con Samuel… ¿Que has hecho? pregunta el profeta, justo cuando Saúl terminaba de hacer el sacrificio. Siete días nos dice la Biblia que se habían pactado para que Samuel volviera, pero Saúl ante el temor, no respetó el plazo y actuó justo en el límite de ese periodo.

Al parecer Saúl temió mucho en las circunstancias descritas anteriormente; Pero, ahora veamos nuestra vida, ¿Cuántas veces hemos actuado como este rey (con temor) al no respetar los plazos pactados con Dios en la soledad e intimidad de nuestras propias oraciones? Otro problema que también mostró Saúl fue que no confío en las palabras del profeta Samuel al pensar que éste ya no llegaría. Dios nos manda a ser valientes y confiar, Josué 1:9 dice:” Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo…”. Satanás sin duda usa el temor para desbaratar los acuerdos que has creado con Dios, no te dejes vencer, Dios cumple Su Palabra.

¿Sabe usted que es la MACROFOBIA?… Si bien es un concepto nuevo, éste se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a esperar durante un tiempo prolongado (temor a las largas esperas). Esta fobia aún no ha sido estudiada en profundidad. Sin embargo, se piensa que las personas que padecen de este trastorno tienen tendencia a ser ansiosas e inseguras.

¿Es Ud. una persona Macrofóbica? No lo sea, confíe en Dios, ¡Él siempre cumple!

¡A Dios la Gloria!

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UN DIOS INMUTABLE

UN DIOS INMUTABLE

“Mas tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.” Salmo 102:27

Los versos 25-27 de este Salmo, se citan en Hebreos 1:10-12 como las Palabras de Dios el Padre a Dios el Hijo, el Mesías. En el texto hebreo el salmista le dice esto a Yahveh, pero la idea de que Dios mismo habla estas palabras es más clara en la traducción griega del hebreo (la Septuaginta), la cual citó el autor de Hebreos. Sin embargo, el autor de Hebreos tiene razón cuando considera que estas palabras fueron dichas por el Padre a Jesucristo.

Aclarado lo anterior, podemos indicar que la inmutabilidad de Dios, es decir, su cualidad de no cambiar es claramente enseñada en las Escrituras. Por ejemplo, en Malaquías 3:6 Dios afirma: “Porque yo Jehová no cambio”. (Véase también Números 23:19; 1 Samuel 15:29; Isaías 46:9-11; Ezequiel 24:14).

El contraste era claro para el salmista. El Dios poderoso es eterno (Por generación de generaciones) y puede hacer todas las cosas (tú fundaste la tierra). Las cosas que Dios crea pueden perecer, pero Él mismo permanecerá. El Dios que adoramos no cambia, Es el mimo ayer, hoy y siempre. La inmutabilidad de Dios es la perfecta inalterabilidad en su esencia, carácter, propósito y promesas.

Santiago 1:17 también enseña la inmutabilidad de Dios: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. La “sombra de variación” se refiere a nuestra perspectiva sobre el sol: es eclipsada, se desplaza y proyecta su sombra. El sol sale y se oculta, aparece y desaparece cada día; sale de un trópico y entra en otro en ciertas épocas del año. Pero con Dios, quien espiritualmente hablando, es la luz misma, no hay tinieblas en absoluto; no hay ningún cambio ni nada parecido con Él. Dios es inmutable en Su naturaleza, Sus perfecciones, Sus propósitos, Sus promesas y Sus dones. Él, siendo santo, no puede desviarse a lo que es malo; ni Él quien es la fuente de luz puede ser la causa de la oscuridad. Dado que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de Él, el mal no puede proceder de Él, ni Él puede tentar a nadie (Santiago 1:13). La Biblia es clara en que Dios NO cambia Su forma de pensar, Su voluntad, o Su naturaleza. (gotquestions)

En medio de los cambios y oportunidades de esta vida terrenal, un tema de consuelo permanecerá para siempre, esto es, la eternidad y la inmutabilidad de Dios nuestro Salvador, de Aquel que fue, es y ha de venir (Horne)

¡Porque Él Vive!

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DAVID, UN EJEMPLO DE ESPERA

DAVID, UN EJEMPLO DE ESPERA

​”Y como llegó á una majada de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella á cubrir sus pies: y David y los suyos estaban á los lados de la cueva. Entonces los de David le dijeron: He aquí el día que te ha dicho Jehová: He aquí que entregó tu enemigo en tus manos, y harás con él como te pareciere. Y levantóse David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. Después de lo cual el corazón de David le golpeaba, porque había cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo á los suyos: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.” 1° Samuel 24: 3-6

La historia relatada arriba nos muestra a David en una condición muy especial, teniendo en sus propias manos la oportunidad de hacer realidad lo que Dios le había prometido tiempo atrás, SER REY… Las circunstancias que se presentaban frente a él eran lo que cualquiera de nosotros tal vez hubiera interpretado como: “La respuesta de Dios a su espera”. Sin embargo, David sabía esperar y aún espero más, él no se apresuró a tomar en sus manos la vida del rey Saúl, tomar posesión del reino, sus bienes y sentarse en el trono tan rápido como fuese posible.

Que lección más grande nos muestra David aquí. Cualquiera de nosotros estaría deseando a cada segundo que ese día llegara, imagínese, ser rey, el sueño de cualquier persona podría llegar a cumplirse, el anhelado fin a la espera. Ser rey para David era dejar la vida de dolores, huidas y pobrezas que estaba experimentando en esos días bajo las mismas persecuciones del rey Saúl al cual ahora tenía en sus propias manos, pero Aquí David SABE PENSAR y NUEVAMENTE ESPERAR. Más allá de los propios deseos y consejos de quienes estaban a su lado y que le decían “He aquí el día que te ha dicho Jehová”, esa parte del versículo nos muestra una sola palabra “”HAZLO YA”, pero David se tomó el tiempo para meditar lo que iba a hacer, no se trataba solamente de cumplir sus propios propósitos o deseos, sino que entendió en su corazón que no podía pasar por sobre un principio Divino para lograr sus propios objetivos “Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él“

La pregunta hoy es: 1.- ¿Te das tú el tiempo para poder pensar dos veces lo que vas a hacer o simplemente cuando vemos la oportunidad actuamos? 2.- ¿Sabemos esperar aun cuando todos a nuestro alrededor nos presionen para hacer lo que Dios no quiere?

Para concluir, solo déjeme decirle que a pesar de todo David igual llegó a ser rey, un gran rey. El secreto de David estuvo en que supo esperar que Dios cumpliera su promesa en el tiempo adecuado.

¡A Dios la Gloria!

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