DIOS RESPONDE NUESTRA ORACIÓN
Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes. Jeremías 33:3
Nunca Alberguemos en nuestro corazón el mal pensamiento que Dios no contestará nuestra oración. Él se ha revelado en el evangelio como un Dios de Amor, lleno de gracia y de verdad. ¿Cómo habría de negarse a ayudar a sus hijos cuando estos buscan humildemente su rostro y su bendición? “El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Rom. 8:32, si el Señor no se negó a escucharnos cuando fuimos a Él con un corazón contrito y humillado, clamando por perdón y Salvación, cuando éramos Sus enemigos, pecadores y culpables ¿Cómo habría de no prestarnos atención ahora que hemos sido salvados y justificados a través de Cristo?
“Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreos 11:6 si tenemos la más mínima incertidumbre de que nuestras oraciones serán escuchadas, somos como aquel que duda “Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra. No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.” Santiago 1:6,7. Como ya hemos visto en los devocionales anteriores, debemos recordar que la oración debe ofrecerse SIEMPRE en total sumisión a la voluntad de Dios. Cuando decimos que Dios responde la oración, no estamos diciendo que nos va a dar literalmente todo aquello que pedimos. Lo que si podemos asegurar es que nos dará lo mejor para nosotros; nunca dejemos de insertar en nuestras oraciones estas palabras “Pero no se haga mi Voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42.
Finalmente, el versículo de Jeremías nos dice que Dios no solo nos responderá, “Y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces” debemos esperar en Dios la respuesta a nuestra Oración, y Él promete que hará cosas más grandes de lo que podemos imaginar, no es posible anticipar cuan amplia será la bendición de Dios. Solo podemos ir a hasta Sus plantas y esperar con fe lo que Él tiene reservado para nosotros. Cuando estamos sufriendo pruebas, Dios nos ofrece una liberación mucho mayor de la que esperamos, “Te Acercaste el día que te invoqué: dijiste: No temas. Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida “Lam. 3:57, 58; David tuvo la misma experiencia, “Habiendo empero clamado á Jehová en su angustia, Librólos de sus aflicciones: Y dirigiólos por camino derecho” Salmos 107:6,7, y Sus discípulos también lo experimentaron, cuando Jesucristo vino caminando por las aguas tormentosas y los discípulos lo recibieron en el barco, no solo se calmaron las olas, sino que el barco llegó enseguida a tierra, “Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó a la tierra donde iban” Juan 6:21, sin dudar esta fue una misericordia mayor que la que ellos habían esperado. Siempre Dios acompaña a sus hijos por ese valle de sombras o de muerte por el que están pasando, pero además les conduce hasta un lugar seguro al final de su viaje. Dios no solo ayuda a los suyos en el momento de la batalla, sino que les lleva de victoria tras victoria. Solo podemos esperar grandes cosas de un Dios que hace promesas como estas.
Hermanos, vivamos día a día el versículo “Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes” creamos la palabra de Dios, tengamos intimidad con Dios, Dios es veraz, si vamos por medio de Jesucristo a implorar misericordia siempre recibiremos respuesta a nuestro clamor.
¡Porque Él vive!
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