NUESTRAS AFLICCIONES A LOS PIES DE CRISTO
Y quitó Jehová la aflicción de Job…Job 42:10a
¡Cuán grandes promesas hay en la primera frase de este versículo! Hasta nuestros sufrimientos más prolongados llegarán a su fin, como dicen algunos dichos populares “Hay un fondo hasta para los abismos más profundos”, “después de la tormenta, viene la calma”, lo cierto es que nuestros sufrimientos terminarán cuando Dios haya completado Sus propósitos divinos por medio de ellos. Uno de los propósitos en el caso de Job, era que satanás fuera derrotado y dejado sin esperanza cuando parecía que todo le estaba saliendo bien. En respuesta al desafío de satanás, Dios había extendido su mano y tocado a Job en sus huesos y su carne, pero satanás no pudo vencer a Job y fue rechazado por estas palabras victoriosas “He aquí, aunque me matare, en él esperaré” Job 13:15; en Segundo lugar Dios quería probar la fe de Job (Job 1:8), aun cuando las cargas y sufrimientos fueron muchos, él siguió creciendo erguido; Otro propósito que tenía el Señor, era Su propia gloria, Job glorificó a Dios mientras sufría “Jehová dio, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito” Job 1:21 y finalmente Dios quería santificar a Job por medio de las aflicciones (Job 42:5; Jer. 18:6). Dios no aflige, ni hace sufrir a los hombres sin motivo y esto queda demostrado en el hecho de que nunca los aflige más de lo necesario que para servir al propósito de su sabiduría y amor (1ª Co. 10:13).
En un minuto de su discurso, Job apela y envía un mensaje directo de desafió a Dios ¡Quién me diera quien me oyese! (Job 31:35), es cierto, en algún momento, pareciera que nuestras plegarias no llegasen al trono de la gracia y creemos que no somos escuchados, cuando el alma está abrumada, con dolor que parece ilógico y sin explicación alguna, podemos pensar que Dios no está procediendo correctamente con nosotros; ante la plegaria desafiante de Job, Dios le habla con prontitud y personalmente “Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y hazme saber tú” Job 38:3, le habla como una persona inteligente, pasando por alto todas las circunstancia que le habían afectado, el gran discurso de Dios, no hace referencia alguna a sus sufrimientos, ni le ofrece explicación, Dios le enfrenta con el universo en que vivía y su nula capacidad de entender la perfección y la soberanía de Dios, por consiguiente su imposibilidad de discutir con él.
“He aquí que yo soy vil” Job 39:37ª, Job hace un rápido análisis de sí mismo y se declara absolutamente insignificante, tal cual lo hace el rey David “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?” Sal. 8:3,4; Siempre nuestra mejor estrategia, es ponernos a los pies de Cristo, sujetarnos sin cuestionamiento alguno a Su voluntad, ya que nuestra falta de sumisión y humildad será un obstáculo permanente para obtener respuestas a nuestras plegarias.
Finalmente, “Y quitó Jehová la aflicción de Job” Hermano(a), usted que ha estado afligido por mucho tiempo, que ha derramado lagrima tras lagrima ¡No desespere! Aquel que acabó con la aflicción de Job, el Creador y Sustentador de todo el universo, Aquel que los vientos le obedecen, Aquel que venció la muerte y que nos dio vida juntamente con Cristo (Efesios 2:5) puede también quitar su aflicción, hará florecer nuevamente su jardín y su campo volverá a dar fruto, volverá a cantar con los que se gozan y sus labios entonarán cantos de alegría, ¡tenga confianza!, ¡fe en el creador! y podrá decir “Has tornado mi endecha (Lamento) en baile” Sal. 30:11.
¡Porque Él vive!
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