EL PODER DE LA ORACIÓN
..Pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho… Juan 15:7b
En el devocional anterior, reflexionamos en la primera parte de este versículo y concluimos que los cristianos debemos permanecer en Cristo, ya que separados de Él nuestra vida no tiene sentido alguno; Jesús fue mucho más categórico “…porque sin mí nada podéis hacer” Juan 15:5, en contrario, por lo tanto, concluimos que estando unidos a Él disfrutamos Su gracia, bendición y poder a nuestro favor.
Como si Su gracia no fuera suficiente, nuestro amoroso Padre nos ha dado el privilegio de comunicarnos con Él y nos dice “Pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho…” El creyente acudirá a Dios en oración con frecuencia, porque antes que pida, Dios le estará respondiendo, y mientras aún esté hablando, el Señor habrá escuchado su clamor, “…Mas a los justos les será dado lo que desean” Prov. 10:24b. La misma promesa se expresa en otro versículo. “Pon asimismo tu delicia en Jehová, Y él te dará las peticiones de tu corazón” Salmos 37:4; recordemos que esta promesa de “Pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho.” no es para TODOS los seres humanos, Él se los dijo a Sus discípulos, a aquellos que ya han recibido abundante gracia de Sus manos, fue a Sus discípulos a quienes confía el maravilloso poder de la oración.
Quizás podríamos preguntarnos, ¿porque una persona que permanece en Cristo está autorizada a pedir todo lo que desee y tener certeza que lo recibirá?, la respuesta es muy simple, un Cristiano que permanece en Cristo y la Palabra de Cristo está en Él, renovará permanentemente su voluntad en la gracia soberana y su voluntad estará de acuerdo con la voluntad de Dios; por lo tanto, la Palabra de Dios debe sobreabundar en nuestro corazón; debemos estudiar lo que Jesús ha dicho, lo que el Espíritu Santo ha dejado registrado en la Biblia, instruyámonos correctamente en las doctrinas de la gracia y dejemos que la Palabra de Cristo more en nosotros en abundancia (Col 3:16) cuando esto ocurre, la oración tiene poder, tal como la mano derecha e izquierda de Moisés levantadas en oración; Amalec fue derrotado, Israel fue liberado y Dios fue Glorificado (Exodo 17:11)
Aunque Dios nos insta a pedir todo lo que deseemos, un siervo de Dios, debe recordar que no es otra cosa que un niño en la presencia de su omnisciente Padre, entonces someterá su voluntad y pedirá que se le conceda la gracia de pedir como debe hacerlo “Señor mío, he aquí una petición sobre la que no estoy seguro. Hasta donde yo puedo juzgar es algo deseable. Pero Señor, no estoy capacitado para juzgar por mí mismo, y por lo tanto te pido que no se haga mi voluntad, si no la tuya” cuando tenemos esta actitud, en lo profundo de nuestro corazón sólo queremos lo que el Señor quiere; entonces ¿Acaso no habremos de pedir y recibir lo que pedimos?, La gracia que está en este fiel cristiano doblegará toda ambición carnal y todo deseo imprudente y su voluntad estará bajo la sombra de la voluntad de Dios.
Cuando Dios nos transformó, nos hizo nuevas criaturas y nos moldea a diario a la imagen de Cristo y podemos hacer propias las Palabras de Jesús “Que yo sabía que siempre me oyes “Juan 11:42 y tener la seguridad de Miqueas “…el Dios mío me oirá” (Miqueas 7:7) ¿Acaso no desea nuestro corazón este privilegio? Mantengámonos en el camino de la santificación, unidos a Cristo, aferrándonos en obediencia a su palabra, solo así estaremos en el camino seguro
¡Porque Él vive!
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