Devocional

Devocional Diario

Devocional

LA MENTIRA ABORREZCO

LA MENTIRA ABORREZCO

La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo. Salmo 119:163

Que gran tema aborda en este verso el Salmista. El hijo de Dios que dice amar La Palabra de Dios aborrecerá naturalmente las mentiras. La Biblia deja claro que la mentira es un pecado y que desagrada a Dios. Ejemplos encontramos abundantemente en Las Escrituras. El primer pecado en este mundo fue la mentira que se le dijo a Eva. Los Diez Mandamientos que se le dieron a Moisés incluyeron: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16). En la iglesia primitiva, Ananías y Safira mintieron sobre una donación para parecer más generosos de lo que realmente eran. La reprimenda de Pedro fue severa: “Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?”. (Hechos 5:3). El juicio de Dios fue más severo: la pareja murió a consecuencia del pecado de mentir (Hechos 5:1-11). Colosenses 3:9 dice: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. La mentira se menciona en 1 Timoteo 1:9-11 como algo que practican los impíos. Además, los mentirosos estarán entre los que serán juzgados en el fin (Apocalipsis 21:8). A diferencia, Dios nunca miente (Tito 1:2). Él es la fuente de la verdad. Es imposible que Dios mienta (Números 23:19) (Gotquestions).

Muchos cristianos normalizan las mentiras e incluso algunas las llaman “mentiritas blancas”. En ninguna parte la Biblia se presenta un ejemplo donde se considere que el mentir es algo correcto de hacer, muy por el contrario, una y otra vez vemos que la mentira conduce a la miseria, la pérdida y al juicio.

Hablando a un grupo de judíos, Jesús dice: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44). Él fue el primer mentiroso en Edén. La mentira es el arma principal de Satanás contra los hijos de Dios. Utiliza la táctica del engaño para separar a las personas de su Padre celestial. Algunas de sus mentiras más comunes son: “no hay Dios”, “no le importas a Dios”, “no se puede confiar en la Biblia” y “tus buenas obras te llevarán al cielo”. El apóstol Pablo nos dice que Satanás “se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14), de modo que lo que dice y hace suene bien y parezca razonable. Sin embargo, esto no es sino una falsa apariencia.

El tema no es si una mentira es pequeña o grande. Las mentiras son del diablo y debemos aborrecerlas y huir de ellas. Spurgeon dijo “Si nos mantenemos alejados de toda mentira, nuestro canto será más aceptable porque sale de labios puros. Si nunca adulamos a los hombres, estaremos en mejores condiciones para honrar al Señor”. Jesús se llamó a sí mismo el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6), y espera que los que le siguen sean personas de verdad. La verdad debe expresarse en el amor (Efesios 4:15), ofreciendo esperanza a quienes buscan la redención de las mentiras de que les ofrece este mundo.

¡Porque Él Vive!

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

PERSECUSIÓN Y GOZO

PERSECUSIÓN Y GOZO

Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras. Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos. Salmo 119:161-162

Comenzamos la penúltima sección. La número 21 de este hermoso Salmo, la que ha sido denominada con la letra hebrea SIN. El teólogo norteamericano Boice dice de esta sección “La estrofa es casi en su totalidad una oración. En estas estrofas las peticiones tienden a desaparecer – la estrofa veintiuno (la estrofa sin/shin) no tiene oraciones explícitas en absoluto – y en su lugar viene una espera silenciosa y obediente por Dios”.

El salmista comienza reconociendo que es perseguido incluso por príncipes o gobernantes de la época sin causa aparente. Aun cuando no hay evidencia que sustente que este salmo fue escrito por David, algunos consideran que es posible asociar es tipo de persecución que indica el escritor, precisamente a la persecución que realizó Saul y sus súbditos contra David (1 Samuel 18).

Lo anterior no es ninguna novedad, pues no hay duda de que la persecución es una cruda realidad de la vida cristiana. El apóstol Pablo advirtió que “todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12). Jesús dijo que, si a Él lo persiguieron, también perseguirían a Sus seguidores (Juan 15:20). Jesús dejó claro que aquellos que son del mundo odiarían a los cristianos porque el mundo odia a Cristo. Si los cristianos fueran como el mundo, vanidosos, terrenales y dados al placer, a las riquezas y a la ambición, el mundo NO estaría en contra nuestra. Pero los cristianos NO pertenecen al mundo, razón por la cual el mundo participa en la persecución cristiana (Juan 15:18-19). Los cristianos somos guiados por principios Bíblicos, radicalmente diferentes a los del mundo. El mundo está impulsado por el amor al pecado. Estamos en el mundo, pero NO SOMOS DEL MUNDO y sin duda esto despierta el rencor hacia nosotros (1 Pedro 4:3-4).

Las pruebas difíciles, incluso la persecución, no harían que el salmista perdiera su amor y temor a La Palabra de Dios. En las buenas y en las malas, él continuaba confiando y amando La Palabra de Dios. El Salmista reconocía que, aunque estuviese pasando problemas, angustias o pruebas, el gozo eterno de estar en un camino seguro guiado por Dios y Su Palabra era su mayor regocijo; era el mas rico de todos si Dios guardaba sus pasos. Nuestro regocijo por La Palabra de Dios no se medirá por las buenas obras que hagamos o las muchas actividades que realicemos, nuestro gozo se mide únicamente por nuestra obediencia, reverencia y sumisión a lo que Dios nos exige en Su Palabra.

El gozo está destinado a ser un sello distintivo de los hijos de Dios. Es un fruto del Espíritu Santo y un don de Dios. Recibimos este regalo cuando nos enfocamos en la verdad (Juan 17:17), es decir, cuando vamos ante Dios con un corazón contrito y humillado y disponemos toda nuestra vida para obedecer sin cuestionamiento alguno, Aquél que nos salvó y rescató del pecado.

¡Porque Él Vive!

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

UN CAMINO SEGURO

UN CAMINO SEGURO

ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro

En más de alguna vez, nos hemos visto en un problema donde necesitamos ayuda y lo hemos tenido que enfrentar solos. Aunque en estos tiempos, gracias al avance tecnológico, sólo nos basta hacer una llamada por celular, o enviar un mensaje por WhatsApp y recibiremos la ayuda que necesitamos. Pero, si estamos en un lugar donde no tenemos cobertura, la situación se tornará un poco más complicada. Esta ilustración, es una analogía entre la vida de un hijo de Dios y un incrédulo. En tiempos de dificultad y problemas, siempre tendremos cobertura y socorro oportuno, nuestro Dios nunca nos dejará solos.

Desde el Salmo 120 al 134, tienen como título “Cántico gradual”. Según algunos eruditos, estos Salmos eran interpretados por los peregrinos que subían hacia Jerusalem, durante las tres grandes festividades anuales. Este es el segundo de los “Salmos graduales” o también conocidos como los “Salmos de las subidas” o “de ascenso”. “Este es un de los más populares salmos del Salterio, perfecta expresión de la confianza en Dios, y ha estado constantemente en labios de innumerables hombres y mujeres a lo largo de las generaciones, cuando han sentido la necesidad de un socorro que los mortales no les podían ofrecer” (Cohen, citado en comentario de Mathew Henry).

“Alzaré mis ojos a los montes” cuando los peregrinos se acercaban a Jerusalem veían los montes desde lejos. En esos montes estaba asentada Jerusalem y la expresión de la presencia de Dios con ellos. Dios mismo lo expresa en varias partes del Antiguo Testamento: “En esta casa y en Jerusalem, la cual yo elegí sobre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre” (2 Crónicas 33:7). Entonces, “alzar los ojos a los montes” es una expresión que significa mirar hacia la presencia de Dios. Esta es una invitación consoladora para los atribulados peregrinos. Estamos a punto de llegar a nuestra verdadera ciudad, porque nuestra ciudadanía está en los cielos. Somos peregrinos y vamos en ascenso hacia nuestra hermosa ciudad, “Porque sabemos que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitación celestial” (2 Corintios 5:1-2).

“De donde vendrá mi socorro” que maravillosa confianza, mientras ascendemos, mientras caminamos hacia nuestro verdadero hogar, podemos estar confiados y seguros que tendremos ayuda, auxilio y protección. La peregrinación puede tornarse difícil, pero tenemos seguro socorro. Querido hermano, mientras peregrinemos en esta vida, mantengamos la mirada puesta en Nuestro Señor Jesucristo, y tengamos la certeza que en los tiempos de angustia, pruebas y dificultades Él será nuestro pronto auxilio y socorro.

¡A Dios la Gloria!

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

VIVIFICADO POR LA VERDAD ETERNA DE DIOS

VIVIFICADO POR LA VERDAD ETERNA DE DIOS

Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme a tu misericordia. El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia. Salmo 119:159 – 160.

Cuando estamos frente a otras personas podemos decir muchas cosas que la otra persona no tiene como comprobar. No podemos conocer a totalidad, los pensamientos e intenciones del corazón humano. No tenemos la capacidad de escudriñar los corazones, frente a lo cual, podemos ser fácilmente engañados. Sin embargo, no es lo mismo cuando nos enfrentamos a Dios, Él NO puede ser engañado por ningún ser humano, conoce las intenciones del corazón y escudriña hasta lo más profundo de nuestros pensamientos. “Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquél a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13). Cuando estamos en oración ante Su presencia, sólo Dios y nosotros; ¿Podemos esbozar una oración como la del salmista? “Mírame oh Dios, que amo Tu Palabra”. ¿Podemos mirar al cielo y repetir estas palabras sin ningún temor? Un autoexamen sincero, nos hará caer en tierra y rogar a Dios por Su misericordia porque estamos faltos en este punto.

La sección de este salmo, que corresponde a la letra hebrea Resh, comienza diciendo: “Mira mi aflicción” y ahora finaliza diciendo: “Mira mi amor por Tu Palabra”. Sin duda, el salmista amaba los mandamientos de Dios; sólo quien conoce a Dios, puede repetir una y otra vez que “ama Sus mandamientos”. Todos los mandamientos de Dios son para nuestro beneficio y ninguno de Sus mandamientos son penosos o gravosos: “Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos”. (1 Juan 5:3). Cuando amamos realmente a Dios, nos esforzamos por obedecer Su Palabra, porque queremos serle agradables. Si queremos que Dios se deleite en nosotros, obedezcamos, en amor, Las Escrituras: “Complácese Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia” (Salmo 147:11).

“Vivifícame conforme a tu misericordia” aunque a veces nos sintamos agobiados, cansados o debilitados por las presiones de la vida, podemos levantar nuestra voz rogando a Dios que nos vivifique por Su misericordia. Por la gracia de Dios, seremos vivificados y habrá un avivamiento en nuestros corazones; pero este avivamiento se produce por la obediencia y amor a Su Palabra. No puede haber un avivamiento genuino, si No obedecemos La Palabra de Dios.

“El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia”; lo único verdadero y absoluto en lo que podemos estar confiados y seguros es en la Eterna Palabra de Dios. “Las Escrituras son tan verdaderas en Génesis como en Apocalipsis, y los cinco libros de Moisés son tan inspirados como los cuatro Evangelios… No hay un solo error ni en la palabra de Dios ni en los tratos providenciales de Dios. Ni en el libro de la revelación ni en la providencia habrá necesidad de poner una sola nota de errata. El Señor no tiene nada de qué arrepentirse o retractarse, nada que enmendar o revertir”. (Spurgeon).

¡A Dios la Gloria!

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

AUNQUE ME PERSIGAN NO ME APARTO DE TU PALABRA

AUNQUE ME PERSIGAN NO ME APARTO DE TU PALABRA

Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado. Veía a los prevaricadores, y carcomíame; porque no guardaban tus palabras. Salmo 119: 157-158.

La verdadera Iglesia de Cristo, está siendo cada vez más perseguida. La Biblia enseña que estos son tiempos peligrosos y los enemigos de Cristo, están persiguiendo a los hijos de Dios. Por todas partes del mundo, se han aumentado el número de los perseguidores y de los enemigos de la Iglesia de Cristo.

La persecución de la Iglesia produce dos efectos diametralmente opuestos: uno que es santificante para los verdaderos creyentes y otro que es ocasión para apostatar de la fe. La persecución es un método de limpieza para la verdadera Iglesia del SEÑOR y permanecerán sólo aquellos que son realmente salvos. Sólo permanecerán aquellos que han determinado obedecer fielmente a La Palabra de Dios. Los poderes mundanos, quieren imponer sus ideologías que atentan contra la Palabra de Dios y los valores absolutos de La Biblia; en algún momento nos veremos enfrentados a tomar una decisión: si nos apartamos de los preceptos divinos o seguimos fielmente arraigados obedeciendo Las Escrituras.

Para el verdadero creyente, la persecución es una prueba de su fe; pues ésta es probada para identificar lo que hay dentro del corazón.
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones (pruebas); sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia” (Santiago 1:2-3). Aunque seamos probados, ya sea por la persecución de los enemigos de Cristo o por las dificultades de la vida, debemos tener la misma convicción que el salmista: “Yo de tus testimonios no me he apartado”. “La presencia de tantos perseguidores y enemigos no desesperaba al salmista ni lo hacía dudar del amor de Dios por él. No tenía la expectativa de que una vida piadosa fuera libre de problemas. En cambio, estaba decidido a mantenerse enfocado en la Palabra de Dios”

“Veía a los prevaricadores, y carcomíame”, para un verdadero hijo de Dios, es un disgusto ver a los que alguna vez participaron en la iglesia a que se vuelvan atrás y apostaten de la fe. No es agradable ver a aquellos que han caído en la apostasía y que no guardan la Palabra de Dios, ellos sólo nos pueden producir disgusto y una santa indignación. Tal como lo comentó Charles Spurgeon: “Lamenté ver a tales pecadores. Estaba harto de ellos, disgustado con ellos, no podía soportarlos. No encontré ningún placer en ellos, eran un espectáculo triste para mí, por muy elegantes que fueran sus ropas o su charla ingeniosa. Incluso, cuando estaban más alegres, verlos me dolía el corazón. No podía tolerarlos ni a ellos ni a sus actos”.

¡A Dios la Gloria!

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

LEJOS ESTÁ LA SALVACIÓN PARA LOS IMPÍOS

LEJOS ESTÁ LA SALVACIÓN PARA LOS IMPÍOS

Lejos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos. Muchas son tus misericordias, oh Jehová: vivifícame conforme a tus juicios. Salmo 119:155-156

Esta es la más terrible declaración que podemos escuchar: “No hay esperanza para aquél que no quiere recibir la salvación”. Existen personas que no quieren nada con el evangelio, sus vidas son una demostración de rebeldía continua contra Dios. Se burlan de Su Palabra y no buscan a Dios. Viven sus vidas como si Dios no existiera, satisfaciendo sus propios deseos pecaminosos, totalmente alejados de Dios. Producto de su mal camino, “a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia; Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene” (Romanos 1:28). Ellos decidieron no buscar a Dios y alejarse voluntariamente de Él.

“Lejos está de los impíos la salud”; “La salvación está lejos de los impíos”, cada vez que alguien rechaza el llamado del evangelio, se está alejando cada vez más de la salvación. La Biblia señala que los impíos son aquellos que están separados de Dios, producto de la contaminación del pecado. La consecuencia natural de la impiedad es actuar de manera contraria a la naturaleza de Dios, oponerse activamente a La Palabra de Dios y despreciar la autoridad divina. Sin embargo, esta era la realidad de cada uno de nosotros, en su tiempo éramos impíos, desobedientes a la voz de Dios, despreciábamos Su Palabra; pero Dios que es rico en misericordia nos salvó por medio de Jesucristo. “Porque Cristo, cuando aún éramos flacos, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno. Más Dios encarece su amor para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8).

Es cierto que hay una condena para los impíos, hay un castigo para aquellos que no buscan obedecer los estatutos y mandamientos de Dios. A ellos les espera un castigo eterno. Pero pueden escapar de esta sentencia, viniendo a Cristo y pidiendo perdón por sus pecados y Dios les perdona y les da vida eterna. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Porque “muchas son tus misericordias, oh Jehová”, es gracias a la misericordia de Dios que podemos ser salvos. Aunque los impíos se alejan de Dios, sin embargo, Dios no está lejos producto de Sus misericordias. Cuando un impío se acerca a Dios y le busca, de seguro que le hallará y alcanzará los beneficios de la misericordia del SEÑOR: será perdonado y podrá gozar de la vida eterna.

A Dios la Gloria

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

SUPERAR LA AFLICCIÓN CON LA PALABRA DE DIOS

SUPERAR LA AFLICCIÓN CON LA PALABRA DE DIOS

Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado. Aboga mi causa, y redímeme: vivifícame con tu dicho. Salmo 119: 153-154

El sueño de todo ser humano es vivir la vida sin preocupaciones ni sobresaltos. Tener suficiente dinero para asegurar su bienestar en este mundo. Llegar a un punto a decir: “Lo tengo todo, tengo resguardo suficiente para vivir toda esta vida”; eso sería ideal. Pero la vida real no es así, aunque algunos tienen suficientes riquezas para vivir tranquilos, en la vida real siempre habrá motivos por estar afligidos. En la vida real interactuamos con personas, las cuales, a veces, nos traicionan, tienen malas intenciones o se vuelven nuestros enemigos; debemos interactuar con las enfermedades, podemos sufrir de alguna enfermedad incurable y con eso se termina todo. Vivir la vida no siempre es placentero: “En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

La súplica del salmista, nos recuerda que para él la vida no era fácil. Tenía aflicción y sus problemas lo agobiaban. Pero él no se sumió en la impaciencia y desesperanza, su mente estaba fija en La Palabra de Dios. Cuando estemos en camino de aflicción, tenemos dos alternativas: aferrarnos más a Dios y saturarnos con Su Palabra; o simplemente abandonar sus caminos porque no estamos dispuestos a sufrir por Cristo. Hemos escuchado a personas que dicen: “Desde que comencé caminar en el evangelio, he tenido puros problemas”, estos problemas los amedrentan, los agobian y ellos se alejan de la verdad.

“Mira mi aflicción y líbrame” aunque pareciera que este es un grito desesperado, más bien, es una súplica que demuestra dependencia del SEÑOR. El verdadero creyente, sabe que Dios es Soberano y que ninguno de nosotros podemos exigirle a Dios alguna cosa; quienes aceptan la realidad de la Soberanía de Dios, sólo esperan en Su misericordia y ruegan humillados, que Él les haga pasar por la aflicción y que cuando Él quiera los libre de ella. Dios no es como un “genio de la lámpara” que está a nuestras órdenes para cumplir lo que le pidamos. Debemos recordar la frase que el SEÑOR le dijo a Pablo cuando éste oraba por el aguijón en su carne: “Bástate mi gracia, porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona” (2 Corintios 12:9). Con la salvación eterna, dada por Su gracia, nos basta, eso es todo.

“Aboga mi causa” ahora el salmista pide a Dios que lo defienda como lo hace un abogado. Que notable súplica que apunta a Cristo, delante de Dios no podemos presentarnos solos. Cristo aboga nuestra causa, es Él quien nos defiende, es Él quien nos representa en el trono de la gracia, es Él que aboga por nosotros basado en el mérito de Su propia sangre. Él es nuestro Abogado, nuestro Sumo Sacerdote, Él es todo para nosotros. Hermano (a), cuando la aflicción llegue a tu vida, acude a la Palabra de Dios y allí encontrarás el ánimo y las fuerzas que requieres para ser vivificado. La Palabra de Dios es una fuente de avivamiento.

¡A Dios la Gloria!

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

CERCANO ESTAS TÚ, OH JEHOVÁ

CERCANO ESTAS TÚ, OH JEHOVÁ

Cercano estás tú, oh Jehová; Y todos tus mandamientos son verdad. Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, Que para siempre los fundaste. Salmo 119:151-152

Aunque el salmista en los versos anteriores reconocía que sus enemigos y/o perseguidores estaban acechándole y que esto le preocupaba y le hacía sentir temor (Salmo 119:150), ahora el escritor reflexiona y afirma que Dios está más cerca que ellos. Mientras sus angustiadores se acercaban más a la maldad para amenazarle, Dios estaba más cerca de él, entregándole aliento y fortaleza por medio de Su Palabra.

Jesús reconoce en Mateo 6, que Su Padre está en lo cielos. Quizás cualquier lector podría decir, “bueno entonces ¿Cómo el salmista dice que Dios está cercano?”. Sin duda que Dios está en los cielos, el no mora en templos hecho de manos de hombres (Hechos 17:24). La Biblia nos demuestra que, Dios está en control de toda Su creación, Él es soberano y cada molécula del universo y todo lo que ocurre es causado o permitido por Él para Sus propios propósitos perfectos. Dios no está influenciado por nadie, Él es absolutamente independiente, Dios hace lo que quiere y en los tiempos que a Él le plazca. Dicho esto, podemos concluir que Dios sustenta toda Su Creación, por tanto, a cada uno de nosotros, Él es tan cercano que nuestros nombres están esculpidos en las palmas de Sus manos (Isaías 49:16) y Jesús nos declara que incluso nuestros cabellos están todos contados (Mateo 10:30). Sin duda, esto es incomprensible para nuestra mente tan pequeña, pero es tremendo pensar que EL CREADOR se ocupe particularmente de cada uno de nosotros.

Tal como el salmista descansaba en la cercanía que Dios le demostraba en Su Palabra, nosotros también podemos disfrutar de Su refugio, somos ovejas de Su prado y tal como un padre terrenal, nuestro Dios está ocupado de cada detalle de nuestra vida, no solo de lo que podría parecer importante para nosotros, como la muerte, las enfermedades, sino también de nuestras necesidades, comer, vestir, trabajo, estudios, etc. Quienes hemos creído en Cristo somos llamados hijos de Dios y esto nos debe llenar de gozo y paz “MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él. (1 Juan 3:1).

Tal como dice Juan en el versículo anterior el mundo “NO LE CONOCE A ÉL”, por eso no saben que Dios está ocupado de cada uno de nosotros y de toda Su creación. La única manera de confiar en el control soberano de Dios y descansar en Él, es conociendo a Dios. No podemos confiar en alguien que no conocemos, y sólo hay una manera de conocer a Dios, y es a través de Su palabra. No hay una fórmula mágica para hacernos gigantes espirituales de la noche a la mañana, no hay una oración mística que hagamos tres veces al día para madurar, para que nuestra fe crezca en gracia y conocimiento de Cristo. Solo la Biblia es la única fuente de poder que va a cambiar nuestras vidas desde dentro hacia fuera.

¡Porque Él Vive!

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

LOS QUE ME PERSIGUEN, SE ALEJAN DE TU PALABRA

LOS QUE ME PERSIGUEN, SE ALEJAN DE TU PALABRA

Acercáronse á la maldad los que me persiguen; Alejáronse de tu ley. Salmo 119:150

El salmista podía sentir que los malvados que se le oponían se acercaban y se volvían más una amenaza para él. “Antes de que estos hombres pudieran convertirse en perseguidores [del salmista], se vieron obligados a alejarse de las restricciones de la ley de Dios. No podían odiar a un santo y, sin embargo, amar la ley”. (Spurgeon). Sin duda una vida llena de maldad no puede ser una vida obediente, es como el agua y el aceite, como la luz y la oscuridad, NO pueden convivir en un mismo lugar.

Jesús dijo “El que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida” (Juan 8:12) Aquellos que transitan por un camino iluminado podrán caminar con seguridad y confianza. Quien sigue a Cristo, no andará por la vida buscando de algún “iluminado” que le diga qué hacer. Los que aman a Dios, aman Su Palabra y saben que Ella es la única regla de fe y práctica para la vida terrenal y el único camino seguro a la vida eterna. Seguir a Cristo, es seguir la luz, es confiar en Él y obedecerle. Es la Luz que ilumina el camino, por lo tanto, allí NO hay lugar para la oscuridad, NO podemos seguir por donde nosotros decidamos, y sin duda que esto implicará también comprender que aquellos que se alejan y burlan de la Palabra de Dios, son enemigos de la Cruz de Cristo, como dijo Pablo a los corintios “las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33 NVI).

Hemos sido separados del mundo para seguir la justicia y la paz, y debemos caminar por este camino. Esta separación natural con el mundo nos hace diferentes a ellos y como no podemos ser amigos del mundo nos constituimos en enemigo de él. Sabemos muy bien que el mundo no practica la justicia, ni nada que tenga que ver con los valores bíblicos. Hoy, vemos con mucha tristeza como avanza la maldad y, cada vez más, estamos siendo oprimidos por practicar los valores bíblicos.

Los hijos de Dios siempre tendremos algún tipo de persecución. Los malvados están al acecho, es probable, que nos toque soportar algún tipo de persecución. El mundo está siendo cada vez más hostil contra los escogidos de Dios. El mundo y todo su sistema pecaminoso, siempre ha apuntado sus saetas contra los hijos de Dios. Persecución tras persecución, muerte tras muerte, han provocado dolor y angustia a los cristianos. Pero, la iglesia de Cristo ha permanecido por dos mil años, porque la promesa del Señor ha sido que “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).

Nuestro Dios puede derribar y hacer caer a cualquier enemigo que nos enfrente. Él peleará por nosotros y vencerá. Nunca seremos derrotados, porque estamos seguros en las manos de nuestro Poderoso Dios. Todo lo que nos toque vivir en este mundo es temporal y pasajero, y puede suceder que algún enemigo nos cause angustia y dolor, pero mantengamos firme la profesión de nuestra fe, porque la victoria está en perseverar confiados en Cristo.

¡Porque Él Vive!

(Feed generated with FetchRSS)

Devocional

OYE MI VOZ Y VIVIFÍCAME

OYE MI VOZ Y VIVIFÍCAME

Oye mi voz conforme á tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme á tu juicio. Salmo 119:149

El salmista le pide a Dios que lo oiga conforme a Su bondad y misericordia. Spurgeon dijo sobre la palabra misericordia (hesed): “La misericordia es una de las palabras más dulces de nuestro idioma. La bondad tiene mucho en sí que es muy preciado, pero la misericordia es doblemente estimada; es la nata de la bondad”. Podemos ir confiadamente al trono de gracia de Dios en busca de misericordia, aun cuando no tengamos las palabras de una oración modelo para clamar; aquí no es importante lo turbia o confusas que podamos sentir que han sido nuestras palabras, Dios no juzga nuestros precarios ruegos, Dios considera la disposición de nuestro corazón.

Nuestro Señor Jesucristo se ocupa de corregir y enmendar cada una de nuestras oraciones, Él hace perfecta cada plegaria con Su propia perfección y la hace valedera por Sus propios méritos, por esto podemos ir confiadamente ante Él, pues hasta el más vil pecador, encuentra el perdón y la paz que necesita; “En mi angustia invoqué á Jehová, Y clamé á mi Dios: El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos” Salmo 18:6.

En el Salmo 27:7, David también eleva una plegaría solicitando ser escuchado conforme a la misericordia de Dios “Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme”. David manifiesta un deseo genuino y sincero por ser escuchado. El deseo de ser escuchado por Dios lo es todo para él. No como los hipócritas fariseos, que no tenían ningún interés en que Dios les escuche, ellos deseaban ser escuchado de los hombres; con sus oraciones adornadas, para satisfacer su propio orgullo y recibir halagos humanos. En cambio, el verdadero hijo de Dios, clama desde lo más profundo de su ser. Su oración está llena de devoción, reconocimiento y dependencia.

Del mismo modo, en tiempos de aflicción y angustia podemos derramar nuestra alma y corazón delante de Dios, rogando que nos escuche. Cuando estés pasando por tiempo de angustia y dolor, no dudes en acercarte al Señor, derramar tu alma y clamar que Él oiga tu voz. Anna, la madre de Samuel, “oró con amargura de alma a Jehová y lloró abundantemente” (1 Samuel 1:10), Dios escucha su oración y responde a sus gemidos. Lejos esté de nosotros acercarnos a Dios, con oraciones elaboradas y poco sinceras. Con oraciones aprendidas que salen de nuestra boca hacia afuera. Es importante recordar, que cuando estamos a solas con Dios, estamos frente a nuestro Creador, quien nos conoce perfectamente y NO podemos acercarnos a Él, pensando neciamente que podemos ocultarle algo.

Finalmente, recordemos que, solo por la Palabra de Dios podemos ser vivificados. Es ella la que nos imparte vida; porque “…es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Son incalculables los beneficios que la Palabra de Dios puede dar al alma afligida, abatida y que se sienta morir. Así como por la Palabra de Dios, todas las formas de vida que conocemos llegaron a existir, del mismo modo, Él puede impartir vida a todos aquellos que están muertos en sus delitos y pecados: “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos” (Efesios 2:5).

¡Porque Él Vive!

(Feed generated with FetchRSS)

Desplazamiento al inicio