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¿PARA QUE ESPERAR TANTO?

¿PARA QUE ESPERAR TANTO?

​”Aguarda á Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón: Sí, espera á Jehová.” Salmo 27:14

¿Cuántas veces en la vida has quedado esperando? Creo que todos tenemos experiencias al respecto, más de alguien debe recordarse de alguna y quiero contar una propia al respecto. “Un día esperaba un bus que me llevaría a mi trabajo fuera de la ciudad en esos años, estaba en el lugar adecuado, a la hora adecuada, atento y esperando, sin embargo, el bus nunca llegó. Así, tuve que dejar pasar otra larga media hora hasta que el bus siguiente llegara. Entre mi molestia y poco entendimiento de que había pasado con el bus anterior, me monté y dormí plácidamente hasta que me despertaron los cometarios de la gente hablando. El bus anterior había chocado más allá de donde yo lo había esperado”

A veces en la vida nos molesta esperar, es más, nos enojamos cuando las cosas no suceden en el tiempo que nosotros queremos y nos cuestionamos ¿para qué esperar más? La vida está llena de metas (autoimpuestas a veces), y “esperar el tiempo de Dios” es una consideración que todo cristiano debe tomar en su vida. Dios debe ser participante de nuestros planes y eso quiere decir que a veces debemos esperar “hasta cuando Dios nos quiera enviar el bus”. Así, cuando Dios es considerado en nuestros planes mediante la oración, también tenemos que estar dispuestos a esperar tanto como Él lo determine.

​“Aguarda a Jehová” dice el versículo citado del libro de Salmos. Cuando hablamos de AGUARDAR se define como “Esperar a que llegue un determinado momento u ocurra un hecho determinado”. Tal como se lee entonces debiéramos entender de este versículo lo siguiente: “Espera que llegue el momento determinado por Jehová” y el texto sigue… “Esfuérzate y aliéntese tu corazón” Eso quiere decir, que no debemos desfallecer en esta espera, sigue con tu vida y no te paralices o amargues esperando solamente, al contrario, anímate toma fuerzas… y vuelve a recalcar “Sí, espera a Jehová” insistiendo en que Jehová será que el determinará el tiempo adecuado, aunque esta espera sea larga.

Al mirar este mismo versículo definido en otras traducciones aparece como “Espera al SEÑOR” y “Espera con paciencia al SEÑOR”, no hay una doble lectura en esto, simplemente el consejo es esperar tanto como sea necesario mientras que el SEÑOR lo muestre. Aunque a veces pensamos que el “bus” que se fue era nuestra mejor alternativa, a la vuelta del camino Dios te mostrará que te libró de algo que sin duda podría haber dañado tu vida gravemente. por ello- ¡Sí, espera al Señor!

¿Por dónde pasó ese bus que no ví? sólo Dios lo sabe.

¡A Dios la Gloria!

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ESPERAR EN CONFIANZA

ESPERAR EN CONFIANZA

​“Porque en esperanza somos salvos; más la esperanza que se ve no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos” Romanos 8:24-25

Uno de los mayores problemas del esperar algo es la incertidumbre que se genera en el transcurso de este tiempo, “¿Cómo terminará?, ¿Cuándo sucederá?, ¿Será lo que yo deseo?. Todas estas preguntas nos hacen sentirnos ansiosos pues se convierten en una constante muestra de preocupación que termina en la pérdida de tranquilidad en la vida del hombre.

La palabra citada arriba y escrita por Pablo a la iglesia de Roma dice: “La esperanza que SE VE no es esperanza”, vaya que cierta esta palabra, ya que la esperanza está asociada a lo que esperamos y no a lo que ya tenemos. Nadie espera algo que ya posee como propio, al contrario, se espera lo que no se tiene. El esperar no es tema fácil, sin embargo, Dios nos llama a tener esperanza, es decir esperar en la confianza de Sus promesas.

¿Como esperar entonces? El versículo 25 dice: “…por paciencia esperamos”. El consejo de la Palabra de Dios aquí apunta a esperar con tranquilidad, vaya que difícil es esto, más aún cuando nuestra naturaleza es ansiosa e inmediata, sin embargo, aquí también se prueba la fe de cada uno de nosotros. Como dijimos anteriormente, tener esperanza es esperar confiados, pacientes y tranquilos de que lo que ocurra en nuestros planes, pues NO están determinados por el azar, sino que al contrario, CONFIAMOS en un Dios que nos conoce, es personal y sabe cada uno de nuestros propósitos.

Esperar en Dios significa dejar nuestras cargas en Él. Depositar nuestros deseos, afanes y peticiones bajo Su voluntad es lo que todo cristiano debe hacer, ya que en nuestra incapacidad de conocer el futuro solamente debemos esperar y tener la confianza de que Dios hace lo mejor. 1° Tesalonicenses 2:19 dice: “Porque ¿cuál es nuestra esperanza, ó gozo, ó corona de que me gloríe?” La Palabra de Dios nos enseña que más allá de cualquier esperanza terrenal que Ud. tenga, la mayor esperanza que debe existir en su vida es la confianza en Dios, eso da paz y alegría al corazón, ya que, aun si su esperanza terrenal no fue cumplida, nadie podrá arrebatar la esperanza de vida eterna que Dios nos ha dado.

“Y la esperanza no avergüenza” dice Romanos 5:5. Por ello, solamente presente sus planes a Dios y espere, sin duda Él hará lo mejor para su vida. No sufra ni se angustie esperando lo que no sabemos si sucederá o no, solo gócese en lo que SÍ es seguro, es decir, gócese en las promesas eternas de Dios para cada uno de Sus hijos.

¡A Dios la Gloria!

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¿CUANTO ESPERAR?

¿CUANTO ESPERAR?

Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra…. Y habló Dios á Noé diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Génesis 8: 14 -16

Una de las dificultades del hombre actual es no saber esperar. En medio de un mundo donde la velocidad es lo que florece como exitoso, pareciera ser que esperar por algo fuera demasiado. Hoy nos vemos sometidos a una exigencia tal, que todo se basa en plazos y cumplimientos que muchas veces no podemos disfrutar, porque tan pronto como cumplimos una meta, luego la otra nos absorbe completamente. Así, la vida de hoy es de cosas inmediatas, un mundo de instantáneos, donde hasta para poder hacer pan solo basta apretar un botón en una máquina y pronto lo obtendrás. Que distinta es esta realidad respecto a cómo Dios muchas veces quiere trabajar en la vida de Sus hijos.

En la lectura presentada vemos a Noé dentro de un arca esperando salir. Recordando un poco la historia podríamos decir que para Noé no fue nada fácil la vida, con un proyecto gigantesco a 120 años plazo como era el construir el arca, tuvo que ser paciente y constante, y así avanzar cada día, tabla tras tabla sin desmayar, sin tomar atajos para evitar tanto esfuerzo o para “ayudar a Dios” y terminar el proyecto con antelación.

Paciencia y constancia son las claves más determinantes para que un proyecto se lleve a cabo eficazmente (Santiago 1:8 dice “El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos). Así, seguir las instrucciones pacientemente acatando las órdenes y trabajar sin abandonar la tarea, son la clave para obtener resultados confiables. Ahora la pregunta que podemos formularnos es:

¿Estás tú siguiendo las instrucciones de Dios para el plan de tu vida o simplemente quieres tomar atajos para que estos proyectos se lleven a cabo más prontamente sin considerar el modelo original??? Muchas veces nuestro actuar se ajusta a los tiempos modernos, y como tal, no nos gusta esperar. Cada decisión de nuestra vida se determina solamente por nuestro querer y por la sesgada visión del solo tiempo presente. Dios en cambio quiere que nos demos el tiempo para consultarle y descender del arca cuando Él lo indique.

Imagina ahora a Noé arriba del arca, la lluvia culminó, pero aun así él tuvo que esperar muchos días más hasta que Dios le dijera, “Desciende, proyecto terminado”. El más confiable proyecto para el cristiano es, sin duda, seguir los planes de Dios, aunque estos no sean tan sencillos ni rápidos como quisiéramos. El libro de Salmos 37:7 dice: “Calla á Jehová, y espera en él”, esta es la clave para un buen término de tu vida. Cuando Dios te pide esperar, sin duda, es porque aún hay aguas profundas debajo de tu barca, que tú no puedes ver y que pueden dificultar tu camino o aun ahogarte completamente, sin que tú ni siquiera lo hubieras considerado. ¿Cuánto esperar?, lo que sea necesario hasta que Dios lo confirme!!!

¡A Dios la Gloria!

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NO MATARÁS

NO MATARÁS

Éxodo 20:13

Jesús cuidadosamente explicó el corazón de este mandamiento. Él mostró que también nos prohíbe que odiemos a alguien más (Mateo 5:21-26), porque podríamos desear la muerte de alguien en nuestros corazones, pero nunca tener el valor de cometer el hecho. Es posible que alguien no mate por falta de coraje o iniciativa, pero que su corazón esté lleno de odio.

En hebreo, como en español, hay una distinción entre asesinar y matar. Opuesto a matar, asesinar es quitar la vida sin justificación legal (ejecución después del debido proceso) ni justificación moral (matar en defensa propia).

1)“Solo se usan dos palabras en hebreo, tan contundente como sería la orden “no mates” en español (Cole).

2)Kaiser sobre rasah: “El hebreo posee siete palabras para matar … Si alguna de las siete palabras pudiera significar “asesinato”, donde los factores de premeditación e intencionalidad están presentes, este es el verbo”. (Kaiser)

3)Esta importante distinción explica cómo alguien puede defender con bastante coherencia el principio de la pena capital y la prohibición del asesinato. Cuando se lleva a cabo correctamente, la pena capital es matar con justificación legal.

Mucha gente comete el error de creer que la Biblia dice, “No matarás”, y busca aplicar este mandamiento a la guerra. Sin embargo, la palabra hebrea literalmente significa “la muerte intencional y premeditada de otra persona con malicia”. Con frecuencia Dios ordenaba a los israelitas ir a la guerra contra otras naciones (1 Samuel 15:3; Josué 4:13). Dios ordenó la pena de muerte para numerosos crímenes (Éxodo 21:12; 21:15; 22:19; Levítico 20:11). Así que, Dios no está contra el matar en todas las circunstancias, sino sólo en contra del asesinato. La guerra nunca es algo bueno, pero algunas veces es algo necesario. En un mundo lleno de gente pecadora (Romanos 3:10-18), la guerra es inevitable. Algunas veces la única manera de evitar que la gente pecadora haga un gran daño a los inocentes es yendo a la guerra contra ellos.

Eclesiastés 3:8 declara que hay, “tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz”. En un mundo dominado por el pecado, el odio y la maldad (Romanos 3:10-18), la guerra es inevitable. Algunas guerras son más “justas” que otras, pero todas las guerras son a última instancia el resultado del pecado. Los cristianos no deben desear la guerra, pero tampoco deben oponerse al gobierno que Dios colocó en autoridad sobre ellos (Romanos 13:1-4; 1 Pedro 2:17). Lo más importante que podemos hacer en un tiempo de guerra es orar por la buena sabiduría de nuestros líderes, orar por la seguridad de nuestros ejércitos, orar por una rápida solución al conflicto y orar por un mínimo de muertes – de ambos lados del conflicto (Filipenses 4:6-7).

¡A Dios la Gloria!

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NUESTRAS AFLICCIONES A LOS PIES DE CRISTO

NUESTRAS AFLICCIONES A LOS PIES DE CRISTO

Y quitó Jehová la aflicción de Job…Job 42:10a

¡Cuán grandes promesas hay en la primera frase de este versículo! Hasta nuestros sufrimientos más prolongados llegarán a su fin, como dicen algunos dichos populares “Hay un fondo hasta para los abismos más profundos”, “después de la tormenta, viene la calma”, lo cierto es que nuestros sufrimientos terminarán cuando Dios haya completado Sus propósitos divinos por medio de ellos. Uno de los propósitos en el caso de Job, era que satanás fuera derrotado y dejado sin esperanza cuando parecía que todo le estaba saliendo bien. En respuesta al desafío de satanás, Dios había extendido su mano y tocado a Job en sus huesos y su carne, pero satanás no pudo vencer a Job y fue rechazado por estas palabras victoriosas “He aquí, aunque me matare, en él esperaré” Job 13:15; en Segundo lugar Dios quería probar la fe de Job (Job 1:8), aun cuando las cargas y sufrimientos fueron muchos, él siguió creciendo erguido; Otro propósito que tenía el Señor, era Su propia gloria, Job glorificó a Dios mientras sufría “Jehová dio, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito” Job 1:21 y finalmente Dios quería santificar a Job por medio de las aflicciones (Job 42:5; Jer. 18:6). Dios no aflige, ni hace sufrir a los hombres sin motivo y esto queda demostrado en el hecho de que nunca los aflige más de lo necesario que para servir al propósito de su sabiduría y amor (1ª Co. 10:13).

En un minuto de su discurso, Job apela y envía un mensaje directo de desafió a Dios ¡Quién me diera quien me oyese! (Job 31:35), es cierto, en algún momento, pareciera que nuestras plegarias no llegasen al trono de la gracia y creemos que no somos escuchados, cuando el alma está abrumada, con dolor que parece ilógico y sin explicación alguna, podemos pensar que Dios no está procediendo correctamente con nosotros; ante la plegaria desafiante de Job, Dios le habla con prontitud y personalmente “Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y hazme saber tú” Job 38:3, le habla como una persona inteligente, pasando por alto todas las circunstancia que le habían afectado, el gran discurso de Dios, no hace referencia alguna a sus sufrimientos, ni le ofrece explicación, Dios le enfrenta con el universo en que vivía y su nula capacidad de entender la perfección y la soberanía de Dios, por consiguiente su imposibilidad de discutir con él.

“He aquí que yo soy vil” Job 39:37ª, Job hace un rápido análisis de sí mismo y se declara absolutamente insignificante, tal cual lo hace el rey David “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?” Sal. 8:3,4; Siempre nuestra mejor estrategia, es ponernos a los pies de Cristo, sujetarnos sin cuestionamiento alguno a Su voluntad, ya que nuestra falta de sumisión y humildad será un obstáculo permanente para obtener respuestas a nuestras plegarias.

Finalmente, “Y quitó Jehová la aflicción de Job” Hermano(a), usted que ha estado afligido por mucho tiempo, que ha derramado lagrima tras lagrima ¡No desespere! Aquel que acabó con la aflicción de Job, el Creador y Sustentador de todo el universo, Aquel que los vientos le obedecen, Aquel que venció la muerte y que nos dio vida juntamente con Cristo (Efesios 2:5) puede también quitar su aflicción, hará florecer nuevamente su jardín y su campo volverá a dar fruto, volverá a cantar con los que se gozan y sus labios entonarán cantos de alegría, ¡tenga confianza!, ¡fe en el creador! y podrá decir “Has tornado mi endecha (Lamento) en baile” Sal. 30:11.

¡Porque Él vive!

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DIOS RESPONDE NUESTRA ORACIÓN

DIOS RESPONDE NUESTRA ORACIÓN

Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes. Jeremías 33:3

Nunca Alberguemos en nuestro corazón el mal pensamiento que Dios no contestará nuestra oración. Él se ha revelado en el evangelio como un Dios de Amor, lleno de gracia y de verdad. ¿Cómo habría de negarse a ayudar a sus hijos cuando estos buscan humildemente su rostro y su bendición? “El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Rom. 8:32, si el Señor no se negó a escucharnos cuando fuimos a Él con un corazón contrito y humillado, clamando por perdón y Salvación, cuando éramos Sus enemigos, pecadores y culpables ¿Cómo habría de no prestarnos atención ahora que hemos sido salvados y justificados a través de Cristo?

“Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreos 11:6 si tenemos la más mínima incertidumbre de que nuestras oraciones serán escuchadas, somos como aquel que duda “Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra. No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.” Santiago 1:6,7. Como ya hemos visto en los devocionales anteriores, debemos recordar que la oración debe ofrecerse SIEMPRE en total sumisión a la voluntad de Dios. Cuando decimos que Dios responde la oración, no estamos diciendo que nos va a dar literalmente todo aquello que pedimos. Lo que si podemos asegurar es que nos dará lo mejor para nosotros; nunca dejemos de insertar en nuestras oraciones estas palabras “Pero no se haga mi Voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42.

Finalmente, el versículo de Jeremías nos dice que Dios no solo nos responderá, “Y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces” debemos esperar en Dios la respuesta a nuestra Oración, y Él promete que hará cosas más grandes de lo que podemos imaginar, no es posible anticipar cuan amplia será la bendición de Dios. Solo podemos ir a hasta Sus plantas y esperar con fe lo que Él tiene reservado para nosotros. Cuando estamos sufriendo pruebas, Dios nos ofrece una liberación mucho mayor de la que esperamos, “Te Acercaste el día que te invoqué: dijiste: No temas. Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida “Lam. 3:57, 58; David tuvo la misma experiencia, “Habiendo empero clamado á Jehová en su angustia, Librólos de sus aflicciones: Y dirigiólos por camino derecho” Salmos 107:6,7, y Sus discípulos también lo experimentaron, cuando Jesucristo vino caminando por las aguas tormentosas y los discípulos lo recibieron en el barco, no solo se calmaron las olas, sino que el barco llegó enseguida a tierra, “Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó a la tierra donde iban” Juan 6:21, sin dudar esta fue una misericordia mayor que la que ellos habían esperado. Siempre Dios acompaña a sus hijos por ese valle de sombras o de muerte por el que están pasando, pero además les conduce hasta un lugar seguro al final de su viaje. Dios no solo ayuda a los suyos en el momento de la batalla, sino que les lleva de victoria tras victoria. Solo podemos esperar grandes cosas de un Dios que hace promesas como estas.

Hermanos, vivamos día a día el versículo “Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes” creamos la palabra de Dios, tengamos intimidad con Dios, Dios es veraz, si vamos por medio de Jesucristo a implorar misericordia siempre recibiremos respuesta a nuestro clamor.

¡Porque Él vive!

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EL PODER DE LA ORACIÓN

EL PODER DE LA ORACIÓN

..Pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho… Juan 15:7b

En el devocional anterior, reflexionamos en la primera parte de este versículo y concluimos que los cristianos debemos permanecer en Cristo, ya que separados de Él nuestra vida no tiene sentido alguno; Jesús fue mucho más categórico “…porque sin mí nada podéis hacer” Juan 15:5, en contrario, por lo tanto, concluimos que estando unidos a Él disfrutamos Su gracia, bendición y poder a nuestro favor.

Como si Su gracia no fuera suficiente, nuestro amoroso Padre nos ha dado el privilegio de comunicarnos con Él y nos dice “Pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho…” El creyente acudirá a Dios en oración con frecuencia, porque antes que pida, Dios le estará respondiendo, y mientras aún esté hablando, el Señor habrá escuchado su clamor, “…Mas a los justos les será dado lo que desean” Prov. 10:24b. La misma promesa se expresa en otro versículo. “Pon asimismo tu delicia en Jehová, Y él te dará las peticiones de tu corazón” Salmos 37:4; recordemos que esta promesa de “Pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho.” no es para TODOS los seres humanos, Él se los dijo a Sus discípulos, a aquellos que ya han recibido abundante gracia de Sus manos, fue a Sus discípulos a quienes confía el maravilloso poder de la oración.

Quizás podríamos preguntarnos, ¿porque una persona que permanece en Cristo está autorizada a pedir todo lo que desee y tener certeza que lo recibirá?, la respuesta es muy simple, un Cristiano que permanece en Cristo y la Palabra de Cristo está en Él, renovará permanentemente su voluntad en la gracia soberana y su voluntad estará de acuerdo con la voluntad de Dios; por lo tanto, la Palabra de Dios debe sobreabundar en nuestro corazón; debemos estudiar lo que Jesús ha dicho, lo que el Espíritu Santo ha dejado registrado en la Biblia, instruyámonos correctamente en las doctrinas de la gracia y dejemos que la Palabra de Cristo more en nosotros en abundancia (Col 3:16) cuando esto ocurre, la oración tiene poder, tal como la mano derecha e izquierda de Moisés levantadas en oración; Amalec fue derrotado, Israel fue liberado y Dios fue Glorificado (Exodo 17:11)

Aunque Dios nos insta a pedir todo lo que deseemos, un siervo de Dios, debe recordar que no es otra cosa que un niño en la presencia de su omnisciente Padre, entonces someterá su voluntad y pedirá que se le conceda la gracia de pedir como debe hacerlo “Señor mío, he aquí una petición sobre la que no estoy seguro. Hasta donde yo puedo juzgar es algo deseable. Pero Señor, no estoy capacitado para juzgar por mí mismo, y por lo tanto te pido que no se haga mi voluntad, si no la tuya” cuando tenemos esta actitud, en lo profundo de nuestro corazón sólo queremos lo que el Señor quiere; entonces ¿Acaso no habremos de pedir y recibir lo que pedimos?, La gracia que está en este fiel cristiano doblegará toda ambición carnal y todo deseo imprudente y su voluntad estará bajo la sombra de la voluntad de Dios.

Cuando Dios nos transformó, nos hizo nuevas criaturas y nos moldea a diario a la imagen de Cristo y podemos hacer propias las Palabras de Jesús “Que yo sabía que siempre me oyes “Juan 11:42 y tener la seguridad de Miqueas “…el Dios mío me oirá” (Miqueas 7:7) ¿Acaso no desea nuestro corazón este privilegio? Mantengámonos en el camino de la santificación, unidos a Cristo, aferrándonos en obediencia a su palabra, solo así estaremos en el camino seguro

¡Porque Él vive!

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PERMANEZCAN EN MI

PERMANEZCAN EN MI

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros…Juan 15:7ª

Conocemos a Jesucristo cuando genuinamente nos unimos a Él, pero realmente en la medida que permanecemos unidos a Él, es que recibimos fe, pureza, gozo y todas esas bendiciones guardadas en Cristo para quienes somos Sus hijos; sin ir más lejos, así se lo manifestó a los judíos que creían en Él “…si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” Juan 8:31-32; es preciso que los creyentes permanezcamos en Cristo y vivamos para Cristo, pues, cuanto más vivimos unidos a Él, tanto más podremos admirarlo y adorarlo, disfrutando y recibiendo gracia sobre gracia; mientras más incrementamos el conocimiento sobre Él por medio de Su Palabra, podremos realmente apreciar Su incomparable excelencia.

El resultado de permanecer unidos a Cristo, es que oraremos sin cesar. La oración es la expresión natural de un alma en comunión con Su Salvador, aquellos que permanecen en Jesús, inician el día con oración, la oración les rodea a lo largo del día, y de noche se duermen orando y con gozo pueden decir “¡Despierto, y aun estoy contigo!” Salmo 139:18. Cuando permanecemos en Cristo, sentimos más que nunca que necesitamos pedir más y más gracia. El que conoce más a Cristo, conoce mejor sus propias necesidades y debilidades, cuanto más conoce lo que es vivir en Cristo, tendrá tanto más claro que separado de Él está muerto. El que conoce más y más el carácter perfecto de Cristo, debe sentirse impulsado a orar pidiendo gracia para crecer día tras día en semejanza a Él.

¿Le ha ocurrido alguna vez que estando de rodillas, se ha sentido incapaz de orar? ¿Ha sentido que no ha podido suplicar como lo deseaba?, usted quería orar, pero nada fluía, era como si el agua estuviese congelada; su deseo estaba allí, pero no había libertad para presentarse en oración; ¿anhela usted tener libertad para hablar con Dios como quien habla con un amigo? Aquí está la clave, permanezca en Cristo y que Su palabra habite en usted, esto no quiere decir que tendrá fluidez de palabras, porque eso es superficial si no se acompaña con reflexión y profundidad de sentimiento. Algunos cristianos oran largamente, pero la verdadera oración no se mide por tiempo sino por peso. Una sola palabra en la presencia de Dios, puede ser una plegaria de más peso que una larga oración de un “adornado” vocabulario.

Concluyamos, permanecer en el Señor Jesús no solo significa confiar en Él, sino que incluye entregarle nuestro ser para recibir vida y dejar que esa vida produzca Su obra en nosotros. Permanecemos en Él cuando confiamos continuamente en Él, con la misma fe sencilla que nos llevó por primera vez a Sus plantas, cuando permanecemos en Él, vivimos en Él, por Él y para Él, ya no tenemos vida independiente “Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” Colosenses 3:3, si nos alejamos de Cristo nos transformamos en ramas secas, aptas solo para ser arrojadas al fuego. No tenemos otra razón para existir que Cristo; nuestra bendita responsabilidad y obligación es producir fruto para que Cristo sea glorificado en nuestras vidas. Neguémonos a ser esclavos de este mundo y permanezcamos sujetos a Cristo, dejemos que Él sea la fuente de nuestra existencia y con certeza descubriremos el gozo, la dicha y el deleite de permanecer aferrados a nuestro bendito y buen Señor en oración.

¡Porque Él vive!

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EN DIOS ESTÁ QUIETA MI ALMA

EN DIOS ESTÁ QUIETA MI ALMA

En Dios solamente está acallada mi Alma; de él viene mi salud. El solamente es mi fuerte, y mi salud; es mi refugio, no resbalaré mucho.
Salmos 62:1-2

Este es un Salmo bastante sencillo. Es un Salmo de una fe simple, sencilla que muestra al Rey David con una fe y una confianza en Dios que es igual a la que demuestran los niños en cuanto a sus padres.

La palabra “solamente” aparece 6 veces en este Salmo y esta indica que no se incluye ninguna otra cosa además de la que se expresa o dice. Por lo tanto, cada vez que David la menciona, quiso decir que no existe nada más que pueda sustituir, igualar o parecerse a las características que él le atribuye a Dios.

Dios es llamado su Salvación. Él es llamado su roca. Él también es llamado su defensa y también le llama su refugio y esperanza; y esto se repite nuevamente, que Él es su gloria, la roca, y el refugio; todo esto lo encontramos aquí, asociado a la palabra “Solamente”. Es decir que no existe nadie más en el mundo, ni en el universo que se pueda comparar a la Salvación, al refugio, a la confianza, a la victoria y a la esperanza que Dios nos entrega a nosotros Sus hijos. Por eso el Salmista dice con convicción “En Dios solamente está Quieta, Tranquila, descansada mi alma”.

Ahora, si Dios es mi refugio, ¿qué enemigo puede perseguirme? Si Dios, es mi defensa, ¿qué tentación puede moverme? Si Dios es mi roca, ¿cuáles serán las tormentas, los problemas que pueden atemorizarme? Si Dios es mi Salvación, ¿Que tristeza puede desanimarme? Si Dios, es mi gloria, mi honra, ¿Quién podría calumniarme o difamarme?; si somos perseguidos por una tentación en particular, busquemos a Dios como nuestro refugio; Si nos sentimos atribulados por satanás, golpeados por nuestro propio pecado, recibamos a Dios como nuestra defensa, si somos sacudidos por las dudas, por la incertidumbre, apoyémonos en Dios, “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud: Dios de verdad, y ninguna iniquidad en él: Es justo y recto”
Deuteronomio 32:4

Finalmente, este Salmo declara una maravillosa relación con Dios, y podemos notar cómo David derrama su corazón ante Dios.

David simplemente habla con Él. Tú eres mi Salvación; Tú eres mi roca; este es un privilegio que también podemos gozar nosotros, busquemos un lugar de nuestro hogar para estar a solas con Dios, algún lugar donde podamos estar en calma ante Dios y así poder hablarle honestamente a nuestro Padre, sin necesidad de palabras rebuscadas o pensamientos bien complicados o adornados, simplemente hablar con Dios. Simplemente dirigirnos a él, decir lo que sentimos, derramar nuestro corazón ante Él. Seguros en su muerte y resurrección, la Salvación y la vida eterna, con todo nuestro corazón digamos “En Dios solamente está quieta mi Alma;”
¡Porque Él vive!

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LA RESURRECCION DE NUESTRO SEÑOR JESÚS

LA RESURRECCION DE NUESTRO SEÑOR JESÚS

Acuérdate que Jesucristo, el cual fué de la simiente de David, resucitó de los muertos conforme á mi evangelio; 2 Timoteo 2:8

Pablo está aconsejando a Timoteo, su hijo espiritual, y también nos sirve a nosotros hoy. Desde ese tiempo hasta ahora hay una tendencia de apartarse del mensaje del evangelio, para ocuparse de cosas más filosóficas y difíciles de entender.

El evangelio que es nuestra salvación debe enfatizarse en la base de las mismas palabras que desde el principio de la iglesia fueron dichas. 1 Corintios 15:1-4 “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme á las Escrituras; Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras;”

La resurrección de nuestro Señor es una prueba de que hay otra vida, de que hay otro estado para la vida humana. Es también garantía de que el cuerpo vivirá en verdad otra vez en una condición superior. Podemos estar seguros de la existencia de otro mundo, y que es real la vida eterna.

La resurrección es el sello de la obra de Jesucristo, cuando ha abandonado el sepulcro exclamamos Tú eres en verdad el elegido y el precioso Ser, pues vives para siempre.

La resurrección es grandiosa pues es la aceptación de Su sacrificio. Para limpiar la culpa humana tenía que cumplir la sentencia “el alma que pecare, esa morirá”, y tomando el lugar del pecador, muere para poder librarnos de la maldición de la ley. Usted y yo estamos libres del reclamo de la ley porque Jesús estuvo en nuestro lugar. Su nueva vida, ahora que ha resucitado de los muertos, es una vida libre de cualquier reclamo legal, es la señal para nosotros de que somos también libres. Romanos 8:33-34 “¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”

Como cristianos es nuestro deber de predicar a Cristo crucificado y Su Evangelio que da a los hombres la salvación a través de la fe. Hay una multitud de predicadores que pueden hacer discursos maravillosamente finos, pero no tienen ninguna trascendencia para nadie, necesitamos ver las repercusiones de todas las enseñanzas en nuestros destinos eternos, y en el evangelio que derrama luz en cuanto a nuestro futuro. La resurrección de Cristo es vital, porque nos dice que es el Evangelio de un Salvador vivo.

Juan 10:17-18 “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar. Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”

Renovémonos con las palabras de Jesús. Juan 14:19 “Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis.”

¡A Dios la Gloria!

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