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EVALUACION DE LA VIDA ESPIRITUAL

EVALUACION DE LA VIDA ESPIRITUAL

“Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oír, oiga” Lucas 8:8

Esta parábola es muy personal para usted porque solamente Dios y usted conocen su corazón. Por eso, pidamos a Dios que nos entregue un verdadero conocimiento del valor de las cosas. Que podamos decir como Josué, “escogeos vosotros… que yo y mi casa serviremos a Jehová”, o como Pablo, “Señor ¿qué quieres que yo haga?”

Clases de terreno

Terreno junto al camino

Luc 8:5 “Uno que sembraba, salió á sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fué hollada; y las aves del cielo la comieron”

Una vida donde ha caído la Palabra de Dios, pero donde Satanás al endurecer el corazón o quitarle todo interés, se ha llevado la semilla.

Terreno de pedregales

Luc 8:6 “Y otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad”

Son aquellos que, cuando han escuchado la Palabra, la reciben gozosos al momento y siguen a Cristo por un tiempo, pero cuando las dificultades o persecuciones se presenta, sus vidas no tienen raíces para sostenerse.

Terreno espinoso

Luc 8:7 “Y otra parte cayó entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron”

Mar 4:19 “Mas los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa” Los cuidados o afanes son cualquier problema, carga, o decisión que es llevado por uno mismo en vez de ser depositados sobre el Señor. Los bienes cuando permitimos que estos nos den seguridad y felicidad.

Terreno bueno

Mar 4:20 “Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, y otro á ciento”

Es el que permite el desarrollo adecuado de la semilla, con un crecimiento hasta alcanzar los frutos esperados, y teniendo profundas raíces para dar el crecimiento.

Maneras de hacer que la tierra produzca

Hebreos 3:15 “Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, Romanos 10:17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.”

La semilla es la Palabra de Dios y debemos sembrarla generosamente. En este mundo tendremos siempre persecución, tribulaciones y padecimientos, pero Dios ha dicho que no llevaremos más carga pesada de la que podamos llevar. Vivir la vida cristiana es vivir en “buen terreno”, y PERMANECER en Cristo.

Permanecer en Cristo es, por un lado, no tener ningún pecado conocido que no haya sido confesado ni juzgado, ningún interés en que Él no tenga parte, ninguna cosa en la vida en que Él no pueda participar. Por otro lado, el que permanece en Cristo lleva todas sus cargas a Él y obtiene de Él toda sabiduría y vida, y todo poder.

Resultados de morar en buena tierra

Gál 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley”

¡A Dios la Gloria!

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LA ILUSIÓN DE LOS MALOS

LA ILUSIÓN DE LOS MALOS

No así los malos: Sino como el tamo que arrebata el viento. Salmo 1:4

Todo lo que se ha dicho acerca de los justos, en los versículos precedentes, no será así para los malos. El justo es bienaventurado, el justo es bendecido por la Palabra de Dios y disfruta de ella, el justo ocupa su mente en contemplar la hermosura de Dios, por medio de Su Palabra, el justo es como un árbol fructífero que es plantado junto a corrientes de aguas vivas, y el justo es prosperado en todo lo que hace. Esa prosperidad no tiene nada que ver, con riquezas, bienestar económico o una vida sin sobresaltos ni sufrimientos; la prosperidad del justo está caracterizada por una vida llena de paz, porque está completamente abandonado en los brazos del Señor.

“No así los malos”, este Salmo define a los malos como todo lo contrario al justo. El malo sigue el consejo de otros malos, el malo anda en camino de perversidades y pecados, el malo cultiva la amistad con blasfemos y con aquellos que se burlan de las cosas de Dios, el malo no se deleita en la Palabra de Dios, más bien, desprecia Las Escrituras y no le da ningún valor. El malo no tiene ningún buen fruto, su vida es pasajera, vacía y decadente. Aunque los malos pueden tener dinero, salud y trabajo, no son prósperos ante Dios. Más bien, todo lo que tienen es para su propia perdición, porque aman más esas cosas que a Dios.

“Sino como el tamo que arrebata el viento”; el tamo es el envoltorio de las semillas, que al ser trilladas se desprenden y son como polvo o paja menuda que, para limpiar la semilla, es tirada al aire y el viento se lleva el tamo porque no sirve para nada. El tamo es desechado porque no tiene ningún valor, no es un alimento sustancioso, representa algo muerto llevado por el viento, que se pierde. Ese es el fin de los malos.

Es realmente aterrador el fin de los malos; sin embargo, hay una esperanza. La Biblia enseña, que todos son pecadores, es decir, todos son malos a los ojos de Dios. Pero, Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). “El destino del impío está fijado, pero cada vez que el pecador se sensibiliza en cuanto a su culpa y miseria, puede ser admitido por Cristo, el camino vivo, en la compañía de los justos y llegar a ser nueva criatura en Cristo.

Ahora tiene nuevos deseos, nuevos placeres, esperanzas, temores, penas, compañías y ocupaciones. Sus pensamientos, palabras y acciones son cambiados. Entra en un nuevo estado y tiene un carácter nuevo” (Mathew Henry). Te rogamos que dejes el camino de los malos y vengas a Cristo, te arrepientas de tus pecados y Él es fiel y justo para perdonarte; y hará de ti una nueva criatura.

¡A Dios la Gloria!.

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JEHOVÁ NUESTRO GUARDADOR

JEHOVÁ NUESTRO GUARDADOR

Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma. Salmo 121:7

¡Oh que hermoso verso y que hermosa afirmación! El salmista manifiesta absoluta confianza en el poder protector de Jehová. Aun cuando sus enemigos querían dañarle, él tenía confianza y convicción que Jehová estaba delante guiando su camino y guardando su alma. El peregrinaje hacia Jerusalén no era fácil, atravesar campos y montañas podía ser realmente peligroso, por esto el viajero debía poner toda su confianza y seguridad en Dios, para no resbalar, ni fatigarse, ni menos caer en medio del camino donde probablemente podía ser presa de los ladrones.

Spurgeon dijo “Nuestra alma es protegida del dominio del pecado, la infección del error, el aplastamiento del desaliento, el soplo del orgullo; guardados de este mundo, de la carne y del diablo; guardados para cosas más grandes y santas; guardados en el amor de Dios; guardados en su eterno dominio y gloria”.

Podemos estar seguros en el control soberano de Dios y descansar totalmente en Él. Si deseamos que esto ocurra, debemos desear conocer a nuestro guardador por medio de Su Palabra. Debemos pedir al Espíritu Santo que nos entregue sabiduría y nos guíe a toda verdad. Para que podamos regocijarnos y alabar la soberanía de nuestro Dios, porque ella siempre busca nuestro bien. Él es puro amor, compasión, fidelidad y santidad.

El rey Salomón nos dice “Porque Jehová será tu confianza, Y él preservará tu pie de ser preso” (Proverbios 3:26). Todo el mal es apartado de aquellos que tienen a Dios por Señor de sus vidas, por lo tanto, quienes estamos bajo la gracia de Dios no recibimos males, en realidad todo es un bien para nosotros, quizás no lo vemos de inmediato, pero si Dios nos ha prometido que nos guarda y nos preserva, no hay nada que temer. Él está en control del presente y el futuro, y nuestra alma está asegurada en Cristo, por tanto, debemos vivir en alimentándonos de Su Palabra para vivir en la sabiduría divina, que es la única base para disfrutar de esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que elimina el temor.

Hermanos(as) por más que leamos muchos versos y promesas de Dios para nosotros, no podremos confiar en alguien a quien no conocemos. Jamás pondremos nuestra vida o la de nuestra familia en un completo desconocido. Por lo tanto, no existen fórmulas mágicas, ni oraciones repetitivas que no hagan tener mayor fortaleza y confianza en Dios. Solo La Biblia es la única fuente de poder que puede cambiar nuestra vida desde dentro hacia afuera. Solo La Palabra de Dios eliminará el temor y la angustia que sentimos por nuestra falta de fe. Si bebemos abundantemente de Su Palabra y dejamos que Ella llene nuestra mente y nuestro corazón podremos gozarnos en nuestro fiel guardador.

¡Porque Él vive!

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EL SEÑOR ES TU GUARDADOR

EL SEÑOR ES TU GUARDADOR

Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra a tu mano derecha. Salmo 121:5

Hemos dicho que este Salmo es un bálsamo, para el atribulado viajero que va rumbo a las alturas de Jerusalem a adorar. El trayecto no es fácil, el camino puede tornarse peligroso y traicionero. La ruta del peregrino es como la vida misma. No siempre es un camino de rosas, también hemos pasado por tiempos de dificultades reales. Así como el viajero querría llegar lo más pronto posible al templo de Jerusalem para adorar, nosotros también, deseamos estar, lo más pronto posible, en la presencia del SEÑOR para disfrutar de la adoración perfecta a Su Nombre. Nada en este mundo nos motiva a quedarnos aquí, somos empujados constantemente a salir de este mundo, nuestro máximo deseo es estar pronto en la misma presencia del SEÑOR, amamos el día en que Cristo venga por nosotros; y mientras esperamos, clamamos ansiosamente: “¡Ven, Señor Jesús!”. No somos de este mundo y aquí tendremos aflicción, pero Cristo nos dijo: “Confiad, Yo he vencido al mundo”.

“Jehová es tu guardador”, si el SEÑOR es nuestro guardián ¿habrá algo qué temer? El mismo que dijo: “Confiad, Yo he vencido al mundo” ahora nos dice: “Yo Soy tu guardador”. ¡Qué gran motivación para seguir caminando! Es como que el SEÑOR nos dijera: “Yo conozco que el camino no es fácil, Sé que en este mundo tendrás aflicción, Sé que tendrás enfermedades, angustias y aflicciones, pero mantén la calma, porque Yo Soy tu Guardador”. Estas son palabras muy alentadoras para todo peregrino. Nuestra vida sería tan distinta si confiáramos completamente en las promesas de Dios. Si depositamos nuestra confianza en Cristo, la paz que sobrepuja todo entendimiento, gobernaría nuestro caminar y enfrentaríamos las circunstancias de la vida con una mirada distinta. Si en nuestro peregrinar, nos vemos enfrentados constantemente a dificultades y pruebas, debemos recordar que el mundo no es nuestro hogar, uno de los tantos objetivos de las pruebas es despojarnos cada vez más de este mundo, para perderle el amor a esta vida y amar profundamente la vida venidera. El SEÑOR, nuestro guardador se encargará de darnos las fuerzas, el sustento y la motivación para continuar nuestro camino con seguridad y paso firme. Su promesa es fiel y verdadera: “No temas, que yo soy contigo, no desmayes que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

“Jehová es tu sombra a tu mano derecha” lo que estas palabras dan a entender es que Jehová estará siempre al lado nuestro. Así como la sombra que se proyecta en el suelo, donde vayamos, ella nos acompañará. Así el SEÑOR, no nos dejará. “Tu sombra a tu mano derecha”, en el contexto histórico, la mano derecha representaba el poder. Entonces, la promesa aquí es que Jehová estará siempre con nosotros, dándonos la fuerza y el poder para seguir adelante. “Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.” (Deuteronomio 31:8).

¡A Dios la Gloria!

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EL CUIDADO DE DIOS EN TODO TIEMPO

EL CUIDADO DE DIOS EN TODO TIEMPO

El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Salmo 121:6

Caminar a pleno sol en zona desértica y pedregosa no es fácil; no es una experiencia grata. Si no se tiene las precauciones uno quedará extenuado. Algo similar pasa en la noche, la temperatura desciende abruptamente y el frío ataca rápidamente. Estas son las experiencias que debían sortear los peregrinos. La sed y fatiga de la caminata diaria y el frío de la noche. Esto grafica muy bien nuestra propia experiencia como peregrinos en este mundo.

Es muy probable, que el salmista esté aludiendo a la experiencia del pueblo de Israel mientras peregrinó, por cuarenta años, en el desierto. La experiencia de ellos fue sobrenatural: “Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles; a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se partió de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego” (Éxodo 13:21-22). Ellos podían decir con toda propiedad “el sol no nos fatigó de día, ni la luna de noche”, porque la misma presencia de Dios estaba con ellos. El SEÑOR iba delante de ellos.

Esta misma promesa está extendida para los hijos de Dios. En muchas ocasiones nos tocará caminar por el “desierto” de la vida, es probable que nos toque pasar por pruebas difíciles, seremos fatigados por las preocupaciones y ansiedades. Ya sea porque hemos tomado malas decisiones, o por nuestro pecado o simplemente, porque el SEÑOR quiere probar nuestra confianza en Él; seremos pasados por el crisol. Recordemos la promesa de Nuestro amado Cristo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). La presencia sobrenatural de Dios irá delante de nosotros, para guiarnos por el camino. La promesa no es que el sol no alumbre, o que el frío y la oscuridad de la noche desaparezcan; la promesa es que “No nos fatigarán” es decir, el sol no nos hará daño, no nos hará desfallecer, no hará que perdamos nuestra fuerza, a tal punto de quedar caídos a medio camino. La promesa es que Dios nos sustentará para seguir adelante. “Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en Él esperó mi corazón, y fui ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré” (Salmo 28:7).

Hagamos nuestras las Palabras de Dios: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará, ni te desamparará” (Deuteronomio 31:6). La promesa del SEÑOR es fiel y verdadera, confiemos en ellas; aunque el sol quemante de la vida nos agobie, a tal punto que estemos por desfallecer, afirmémonos de estas palabras de ánimo y confianza que Dios mismo nos da. Su promesa es que, en medio de las pruebas y dificultades, tenemos asegurada Su presencia con nosotros. “¡Esfuérzate y cobra ánimo en Dios!”

¡A Dios la Gloria!

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DIOS ESTÁ SIEMPRE ATENTO A SUS HIJOS

DIOS ESTÁ SIEMPRE ATENTO A SUS HIJOS

He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Salmo 121:4

Cuando uno es niño cree que sus padres nunca duermen, especialmente, las madres. Cuando te acuestas, ella está allí al pie de la cama. Al despertar en la mañana, ella ya está en pie. Era muy tranquilizador sentir que tus padres estaban siempre despiertos y que contabas con ellos a la hora que sea.

¿Quién podría confiar en un guardia que se duerme? Para un ejército en tiempo de guerra, la figura del guardia es muy importante; él vela por los sueños del otro. Sus camaradas pueden sentir cierta seguridad al dormir, porque hay alguien velando sus sueños. “He aquí”, en el verso 3 de este Salmo, ya se nos dijo que “no se dormirá el que te guarda”, ahora vuelve a repetir esta dulce promesa. Nuestro Señor, “no se adormecerá ni dormirá”, podemos tener total certeza que Él nunca dejará de guardarnos. Dios jamás estará fatigado por cansancio, o distraído porque tiene mucho trabajo o simplemente se quedó dormido, porque necesita recuperar fuerzas; la Biblia dice todo lo contrario “¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance” (Isaías 40:28). Durante cuarenta años, Dios guardó a Su pueblo, en el desierto, día y noche. En la noche era una columna de fuego y en el día la nube.

¡Qué mejor promesa para un peregrino! mientras camina hacia Jerusalem, en su marcha diaria es cuidado por el SEÑOR; cuando es alcanzado por la noche, su campamento nocturno está puesto en las manos de Dios. El cuidado misericordioso de Dios para con Sus hijos: guarda su pie de día, mientras camina por los senderos pedregosos y peligrosos, así como lo guarda de noche, mientras duerme y es muy vulnerable. “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová, me harás estar confiado” (Salmo 4:8). Sin duda alguna, quien conoce al SEÑOR puede tener confianza porque Él nunca duerme. Su mirada está siempre atenta, mirando con amor y misericordia a Sus hijos.

Tenemos un enemigo que no duerme y está siempre acechando para atacar y destruirnos. Pero, tenemos a Uno, infinitamente mayor en poder y fuerza, que nos guarda y protege. Su promesa es fiel y verdadera: “No se adormecerá ni se dormirá el que te guarda”. Nuestro Dios se revela a Sí mismo como un guardia, que nos protege en todo tiempo, aun en los momentos oscuros de nuestro peregrinaje terrenal, Él nunca se dormirá y estará siempre atento al clamor de Sus hijos. “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombre del Omnipotente” (Salmo 91:1).

¡A Dios la Gloria!

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LA MENTIRA ABORREZCO

LA MENTIRA ABORREZCO

La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo. Salmo 119:163

Que gran tema aborda en este verso el Salmista. El hijo de Dios que dice amar La Palabra de Dios aborrecerá naturalmente las mentiras. La Biblia deja claro que la mentira es un pecado y que desagrada a Dios. Ejemplos encontramos abundantemente en Las Escrituras. El primer pecado en este mundo fue la mentira que se le dijo a Eva. Los Diez Mandamientos que se le dieron a Moisés incluyeron: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16). En la iglesia primitiva, Ananías y Safira mintieron sobre una donación para parecer más generosos de lo que realmente eran. La reprimenda de Pedro fue severa: “Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?”. (Hechos 5:3). El juicio de Dios fue más severo: la pareja murió a consecuencia del pecado de mentir (Hechos 5:1-11). Colosenses 3:9 dice: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. La mentira se menciona en 1 Timoteo 1:9-11 como algo que practican los impíos. Además, los mentirosos estarán entre los que serán juzgados en el fin (Apocalipsis 21:8). A diferencia, Dios nunca miente (Tito 1:2). Él es la fuente de la verdad. Es imposible que Dios mienta (Números 23:19) (Gotquestions).

Muchos cristianos normalizan las mentiras e incluso algunas las llaman “mentiritas blancas”. En ninguna parte la Biblia se presenta un ejemplo donde se considere que el mentir es algo correcto de hacer, muy por el contrario, una y otra vez vemos que la mentira conduce a la miseria, la pérdida y al juicio.

Hablando a un grupo de judíos, Jesús dice: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44). Él fue el primer mentiroso en Edén. La mentira es el arma principal de Satanás contra los hijos de Dios. Utiliza la táctica del engaño para separar a las personas de su Padre celestial. Algunas de sus mentiras más comunes son: “no hay Dios”, “no le importas a Dios”, “no se puede confiar en la Biblia” y “tus buenas obras te llevarán al cielo”. El apóstol Pablo nos dice que Satanás “se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14), de modo que lo que dice y hace suene bien y parezca razonable. Sin embargo, esto no es sino una falsa apariencia.

El tema no es si una mentira es pequeña o grande. Las mentiras son del diablo y debemos aborrecerlas y huir de ellas. Spurgeon dijo “Si nos mantenemos alejados de toda mentira, nuestro canto será más aceptable porque sale de labios puros. Si nunca adulamos a los hombres, estaremos en mejores condiciones para honrar al Señor”. Jesús se llamó a sí mismo el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6), y espera que los que le siguen sean personas de verdad. La verdad debe expresarse en el amor (Efesios 4:15), ofreciendo esperanza a quienes buscan la redención de las mentiras de que les ofrece este mundo.

¡Porque Él Vive!

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PERSECUSIÓN Y GOZO

PERSECUSIÓN Y GOZO

Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras. Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos. Salmo 119:161-162

Comenzamos la penúltima sección. La número 21 de este hermoso Salmo, la que ha sido denominada con la letra hebrea SIN. El teólogo norteamericano Boice dice de esta sección “La estrofa es casi en su totalidad una oración. En estas estrofas las peticiones tienden a desaparecer – la estrofa veintiuno (la estrofa sin/shin) no tiene oraciones explícitas en absoluto – y en su lugar viene una espera silenciosa y obediente por Dios”.

El salmista comienza reconociendo que es perseguido incluso por príncipes o gobernantes de la época sin causa aparente. Aun cuando no hay evidencia que sustente que este salmo fue escrito por David, algunos consideran que es posible asociar es tipo de persecución que indica el escritor, precisamente a la persecución que realizó Saul y sus súbditos contra David (1 Samuel 18).

Lo anterior no es ninguna novedad, pues no hay duda de que la persecución es una cruda realidad de la vida cristiana. El apóstol Pablo advirtió que “todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12). Jesús dijo que, si a Él lo persiguieron, también perseguirían a Sus seguidores (Juan 15:20). Jesús dejó claro que aquellos que son del mundo odiarían a los cristianos porque el mundo odia a Cristo. Si los cristianos fueran como el mundo, vanidosos, terrenales y dados al placer, a las riquezas y a la ambición, el mundo NO estaría en contra nuestra. Pero los cristianos NO pertenecen al mundo, razón por la cual el mundo participa en la persecución cristiana (Juan 15:18-19). Los cristianos somos guiados por principios Bíblicos, radicalmente diferentes a los del mundo. El mundo está impulsado por el amor al pecado. Estamos en el mundo, pero NO SOMOS DEL MUNDO y sin duda esto despierta el rencor hacia nosotros (1 Pedro 4:3-4).

Las pruebas difíciles, incluso la persecución, no harían que el salmista perdiera su amor y temor a La Palabra de Dios. En las buenas y en las malas, él continuaba confiando y amando La Palabra de Dios. El Salmista reconocía que, aunque estuviese pasando problemas, angustias o pruebas, el gozo eterno de estar en un camino seguro guiado por Dios y Su Palabra era su mayor regocijo; era el mas rico de todos si Dios guardaba sus pasos. Nuestro regocijo por La Palabra de Dios no se medirá por las buenas obras que hagamos o las muchas actividades que realicemos, nuestro gozo se mide únicamente por nuestra obediencia, reverencia y sumisión a lo que Dios nos exige en Su Palabra.

El gozo está destinado a ser un sello distintivo de los hijos de Dios. Es un fruto del Espíritu Santo y un don de Dios. Recibimos este regalo cuando nos enfocamos en la verdad (Juan 17:17), es decir, cuando vamos ante Dios con un corazón contrito y humillado y disponemos toda nuestra vida para obedecer sin cuestionamiento alguno, Aquél que nos salvó y rescató del pecado.

¡Porque Él Vive!

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UN CAMINO SEGURO

UN CAMINO SEGURO

ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro

En más de alguna vez, nos hemos visto en un problema donde necesitamos ayuda y lo hemos tenido que enfrentar solos. Aunque en estos tiempos, gracias al avance tecnológico, sólo nos basta hacer una llamada por celular, o enviar un mensaje por WhatsApp y recibiremos la ayuda que necesitamos. Pero, si estamos en un lugar donde no tenemos cobertura, la situación se tornará un poco más complicada. Esta ilustración, es una analogía entre la vida de un hijo de Dios y un incrédulo. En tiempos de dificultad y problemas, siempre tendremos cobertura y socorro oportuno, nuestro Dios nunca nos dejará solos.

Desde el Salmo 120 al 134, tienen como título “Cántico gradual”. Según algunos eruditos, estos Salmos eran interpretados por los peregrinos que subían hacia Jerusalem, durante las tres grandes festividades anuales. Este es el segundo de los “Salmos graduales” o también conocidos como los “Salmos de las subidas” o “de ascenso”. “Este es un de los más populares salmos del Salterio, perfecta expresión de la confianza en Dios, y ha estado constantemente en labios de innumerables hombres y mujeres a lo largo de las generaciones, cuando han sentido la necesidad de un socorro que los mortales no les podían ofrecer” (Cohen, citado en comentario de Mathew Henry).

“Alzaré mis ojos a los montes” cuando los peregrinos se acercaban a Jerusalem veían los montes desde lejos. En esos montes estaba asentada Jerusalem y la expresión de la presencia de Dios con ellos. Dios mismo lo expresa en varias partes del Antiguo Testamento: “En esta casa y en Jerusalem, la cual yo elegí sobre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre” (2 Crónicas 33:7). Entonces, “alzar los ojos a los montes” es una expresión que significa mirar hacia la presencia de Dios. Esta es una invitación consoladora para los atribulados peregrinos. Estamos a punto de llegar a nuestra verdadera ciudad, porque nuestra ciudadanía está en los cielos. Somos peregrinos y vamos en ascenso hacia nuestra hermosa ciudad, “Porque sabemos que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitación celestial” (2 Corintios 5:1-2).

“De donde vendrá mi socorro” que maravillosa confianza, mientras ascendemos, mientras caminamos hacia nuestro verdadero hogar, podemos estar confiados y seguros que tendremos ayuda, auxilio y protección. La peregrinación puede tornarse difícil, pero tenemos seguro socorro. Querido hermano, mientras peregrinemos en esta vida, mantengamos la mirada puesta en Nuestro Señor Jesucristo, y tengamos la certeza que en los tiempos de angustia, pruebas y dificultades Él será nuestro pronto auxilio y socorro.

¡A Dios la Gloria!

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VIVIFICADO POR LA VERDAD ETERNA DE DIOS

VIVIFICADO POR LA VERDAD ETERNA DE DIOS

Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme a tu misericordia. El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia. Salmo 119:159 – 160.

Cuando estamos frente a otras personas podemos decir muchas cosas que la otra persona no tiene como comprobar. No podemos conocer a totalidad, los pensamientos e intenciones del corazón humano. No tenemos la capacidad de escudriñar los corazones, frente a lo cual, podemos ser fácilmente engañados. Sin embargo, no es lo mismo cuando nos enfrentamos a Dios, Él NO puede ser engañado por ningún ser humano, conoce las intenciones del corazón y escudriña hasta lo más profundo de nuestros pensamientos. “Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquél a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13). Cuando estamos en oración ante Su presencia, sólo Dios y nosotros; ¿Podemos esbozar una oración como la del salmista? “Mírame oh Dios, que amo Tu Palabra”. ¿Podemos mirar al cielo y repetir estas palabras sin ningún temor? Un autoexamen sincero, nos hará caer en tierra y rogar a Dios por Su misericordia porque estamos faltos en este punto.

La sección de este salmo, que corresponde a la letra hebrea Resh, comienza diciendo: “Mira mi aflicción” y ahora finaliza diciendo: “Mira mi amor por Tu Palabra”. Sin duda, el salmista amaba los mandamientos de Dios; sólo quien conoce a Dios, puede repetir una y otra vez que “ama Sus mandamientos”. Todos los mandamientos de Dios son para nuestro beneficio y ninguno de Sus mandamientos son penosos o gravosos: “Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos”. (1 Juan 5:3). Cuando amamos realmente a Dios, nos esforzamos por obedecer Su Palabra, porque queremos serle agradables. Si queremos que Dios se deleite en nosotros, obedezcamos, en amor, Las Escrituras: “Complácese Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia” (Salmo 147:11).

“Vivifícame conforme a tu misericordia” aunque a veces nos sintamos agobiados, cansados o debilitados por las presiones de la vida, podemos levantar nuestra voz rogando a Dios que nos vivifique por Su misericordia. Por la gracia de Dios, seremos vivificados y habrá un avivamiento en nuestros corazones; pero este avivamiento se produce por la obediencia y amor a Su Palabra. No puede haber un avivamiento genuino, si No obedecemos La Palabra de Dios.

“El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia”; lo único verdadero y absoluto en lo que podemos estar confiados y seguros es en la Eterna Palabra de Dios. “Las Escrituras son tan verdaderas en Génesis como en Apocalipsis, y los cinco libros de Moisés son tan inspirados como los cuatro Evangelios… No hay un solo error ni en la palabra de Dios ni en los tratos providenciales de Dios. Ni en el libro de la revelación ni en la providencia habrá necesidad de poner una sola nota de errata. El Señor no tiene nada de qué arrepentirse o retractarse, nada que enmendar o revertir”. (Spurgeon).

¡A Dios la Gloria!

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