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Estamos emocionados de invitarte a nuestra Cantata de Navidad titulada “El vino a mí”, preparada con cariño por el Coro Unido de las Iglesias Aliancistas de Santiago.

Esta cantata nos recuerda que Jesús vino a nuestras vidas para traer esperanza y renovar nuestro corazón, y queremos compartir ese mensaje a través de música que nos acerca al verdadero sentido de la Navidad.

Nuestras presentaciones serán:

07 de diciembre – 19:00 hrs.
Centro Cultural de San Ramón
Av. Santa Rosa 9441, San Ramón

15 de diciembre –
Lugar y hora por confirmar

21 de diciembre – 19:30 hrs.
Centro Cívico Cultural El Bosque
Eleuterio Ramírez 10264, El Bosque

Te invitamos a venir con tu familia, amigos y vecinos para celebrar juntos la esperanza y la paz que nos trae la Navidad.

“Llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.” Isaías 9:6

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ENSÉÑAME TUS ESTATUTOS

ENSÉÑAME TUS ESTATUTOS

Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos. Hazme entender el camino de tus mandamientos, y hablaré de tus maravillas. Salmo 119:26-27

Si hay algo de lo cual todos los hijos de Dios estamos seguros es que nuestro Dios es omnisciente, esto es, Él conoce todo. Nada hay que podamos ocultar de Sus ojos. David expresa respecto de la Omnisciencia de Dios en el Salmo 139 lo siguiente: “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos. Mi senda y mi acostarme has rodeado, y estás impuesto en todos mis caminos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.” (Salmo 139:1-4). Pero esto no significa que, cuando oramos, no expresemos a Dios todo lo que nos pasa.

¿Cuántas veces has derramado tu corazón ante el SEÑOR? Cuando oras, ¿Le cuentas todo a Dios? El salmista dice: “mis caminos te conté” en otras palabras, “Te he manifestado mis caminos”, el motivo de la oración no es para informarle a Dios lo que nos sucede, Él ya lo sabe todo, sin embargo, hay un beneficio cuando expresamos a Dios lo que hemos hecho, lo que sentimos, cuando confesamos nuestros pecados, etc., hay descanso para nuestra alma cuando hablamos con Nuestro Padre y conversamos con Él como nuestro Amigo Todopoderoso. “Mis caminos te conté”, contarle a Dios todos nuestros caminos es algo que deberíamos hacer todos los días, continuamente, a través de toda nuestra vida. La cruz de Cristo abrió el camino para presentarnos delante de Él y contarle todo acerca de nuestra vida, de nuestros anhelos, sentimientos, pecados; podemos confesarnos completamente ante Él y con toda libertad. Cuando nos acercamos a Dios, sin ocultar nada, experimentaremos Sus respuestas a nuestras oraciones y podremos decir: “Te he declarado todo lo que hay en mi corazón, he confesado todos mis pecados, no he ocultado nada delante de Ti, y me gozo porque puedo experimentar la paz de tener un Amigo que me escucha y responde a mis súplicas”.

“Enséñame tus estatutos. Hazme entender el camino de tus mandamientos” Spurgeon comentó lo siguiente: “Pienso que el salmista quiere decir esto: Señor mío, te lo he contado todo; ahora, ¿me contarás todo? Te he declarado mis caminos; ahora, ¿me contarás tus caminos? Te he confesado como he roto tus mandamientos; ¿no me darás tus estatutos de nuevo?” Estos versos expresan muy claramente la importancia de una buena comunicación. Yo hablo a través de la oración y Dios me responde a través de Su Palabra. Un verdadero creyente será enseñado por la Palabra de Dios mientras esté de rodillas frente a ella. Esta será una comunicación muy efectiva. El SEÑOR nos enseña sus estatutos y mandamientos, sólo a través de Su Palabra. Por Su Palabra aprendemos la Autoridad que Él tiene para enseñar y el derecho de dar órdenes. Por Las Escrituras conoceremos mejor a nuestro Dios y podremos proclamar sus maravillas a quienes no le conocen.

¡A Dios la Gloria!

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LA IGLESIA QUE GUARDA SU PALABRA

LA IGLESIA QUE GUARDA SU PALABRA

Yo conozco tus obras: he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. Apocalipsis 3:8

Estas palabras de Cristo fueron dadas a la iglesia en Filadelfia. Originalmente, la ciudad de Filadelfia fue fundada por los griegos como un centro de expansión de la cultura griega y del lenguaje hacia toda la región. El SEÑOR usa esta figura para decirle a esta iglesia que ellos serán quienes prediquen el evangelio a toda esa región y lleven Su Palabra. La iglesia en Filadelfia representa a la iglesia evangelística, que predica el evangelio y no desperdicia ninguna oportunidad para hablar de Cristo a otros.

“He aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar” la autoridad de Cristo es innegable, Él dice que “ha abierto una puerta y que nadie la puede cerrar”, de esta forma Él les está diciendo que vayan y prediquen el evangelio, vayan con toda confianza porque Él les ha abierto las puertas para hacerlo. La iglesia de Cristo debe estar atenta y cumplir con esta misión; cuando se nos dé una oportunidad para evangelizar, no debemos perderla. Estamos bajo la autoridad del SEÑOR y Él nos dice que cuando “abre una puerta, nadie la podrá cerrar”, porque “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:18-19).

“Porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” “tienes un poco de potencia o fuerza”, no significa que era una iglesia débil, derrotada o sin deseos de cumplir con el propósito para la que fue llamada; significa que era una iglesia que reconocía su total dependencia del SEÑOR, era una iglesia que confiaba en Dios. Así como Jesús le responde a Pablo, cuando él rogaba para que le sea quitado ese aguijón en la carne: “Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona” (2 Corintios 12:9), en otras palabras: Con su gracia lo tenemos todo; porque Su poder y fortaleza se evidencia en aquellos que dependen todo el tiempo del Señor, porque saben que sin Su fuerza son débiles.

“Y has guardado mi Palabra y no has negado mi nombre”; una iglesia que guarda y obedece Las Escrituras, será una iglesia próspera espiritualmente, será una iglesia poderosa y firme. No podemos dejar de mencionar, lo que pasó un 31 de octubre de 1517, cuando un monje alemán clava sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenberg, este hecho da inicio a uno de los eventos más importantes del mundo moderno. Dios usó a Martín Lutero para llevar La Biblia al pueblo y volver a la práctica del evangelio bíblico. Su lucha fue dura y tenaz, pero él fue obediente a Las Escrituras y no negó el nombre de Cristo. Hoy somos herederos de estos grandes desafíos, en un mundo que está cada vez más sumido en el pecado, la incredulidad y la maldad. ¡Dios nos ayude, para seguir predicando en fidelidad a Dios y a Su Palabra!

¡A Dios la Gloria!

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RECONSTRUYENDO SOBRE LAS ESCRITURAS

RECONSTRUYENDO SOBRE LAS ESCRITURAS

Abrió pues Esdras el libro á ojos de todo el pueblo, (porque estaba más alto que todo el pueblo); y como lo abrió, todo el pueblo estuvo atento. Bendijo entonces Esdras á Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió, ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y humilláronse, y adoraron á Jehová inclinados á tierra. Nehemías 8:5 y 6.

Esdras y Nehemías fueron contemporáneos, y ambos escribieron acerca de la reconstrucción de Jerusalén, que ocurrió unos 70 años después que fue destruida por los babilonios bajo el mandato de Nabucodonosor. Esdras escribió acerca de la reconstrucción del templo bajo Zorobabel, mientras que Nehemías escribió acerca de la reconstrucción de los muros de Jerusalén. (gotquestion)

Los israelitas se encontraban en ese momento de su historia de regreso en su tierra. Bajo la dirección de Nehemías se había realizado una gigantesca obra. Dios había provisto todo lo necesario para la reconstrucción de los muros de la ciudad, para que Su pueblo estuviese tranquilo y seguro. Mas Nehemías, que era un hombre fiel y de oración consideró estrictamente necesario asegurarse que el pueblo había entendido la ley de Moisés. Por eso Esdras, un sacerdote escriba dedicó muchas horas a la lectura de la ley delante de la congregación, asegurándose de que entendieran lo que Dios deseaba. No solo eso, Nehemías 8:18 registra qué la lectura diaria de la Palabra de Dios, debería ser parte de la vida de cada creyente: “Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el postrero; é hicieron la solemnidad por siete días, y al octavo día congregación, según el rito”. La reconstrucción de Jerusalén no serviría de NADA, si no se realizaba sobre bases espirituales sólidas, es decir sobre La Palabra de Dios. El salmista lo afirma con claridad “SI Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda” Salmo 127:1.

No existe un fundamento más confiable que La Palabra de Dios para reedificar nuestra vida, nuestra familia y nuestros anhelos. El estudio profundo y sistemático de la Ley de Dios trajo un avivamiento al pueblo de Israel, a tal punto que los lideres de cada familia comprendieron su responsabilidad y deseaban continuar el estudio bíblico “Y el día siguiente se juntaron los príncipes de las familias de todo el pueblo, sacerdotes, y Levitas, á Esdras escriba, para entender las palabras de la ley” Nehemías 8:13.

El pueblo recibió La Palabra con gozo y celebraron la fiesta de los tabernáculos. Ellos pudieron ver la bendición y la provisión de Dios para ellos en ese momento. Frente a la imagen pasada de la destrucción de Jerusalén, vemos los efectos de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios tiene poder para destruir el pecado para que éstos no destruyan al ser humano y después, tiene el poder de reconstruir, edificar y restaurar lo que se ha destruido, pues limpia, purifica y trae alegría. No se trata de una alegría superficial, frívola, sino de una satisfacción auténtica, que va en aumento en la medida que somos dóciles y obedientes a la obra del Espíritu Santo.

¡Porque Él Vive!

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ANHELANDO SU PALABRA EN TODO TIEMPO

ANHELANDO SU PALABRA EN TODO TIEMPO

Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de mí tus mandamientos. Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo. Salmo 119: 19 al 20

El salmista continua su ruego, esta vez orando por conocer y guardar la Palabra de Dios. Es importante notar que las oraciones del salmista NO son una constante repetición o frases aprendidas, aunque en varios de los versos transmite el mismo mensaje, se esfuerza por realizar una constante exaltación de Las Escrituras, utilizando diferentes formas verbales y gramaticales para expresar su propósito.

Es muy significativa la primera afirmación “Advenedizo o forastero soy en la tierra”, pues pareciera que muchas veces vivimos como si nuestra eterna morada se encontrara en la tierra. Nos esforzamos, desgastamos, sufrimos y nos desvelamos por vanidades, problemas laborales, los estudios o los bienes materiales que anhelamos olvidando que, “donde está nuestro tesoro está nuestro corazón” (Mateo 6:21), todo lo que logremos en esta tierra se quedará aquí cuando llegue la hora de nuestra partida o venga nuestro Señor por Sus hijos. Los ciudadanos del Reino de los Cielos procuran hacer tesoros en los cielos, “donde ni polilla ni orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (Mateo 6:20). “Si estas intentando seguir a Dios, el mundo te tratará como un extranjero, pues eso es lo que serás. No puedes esperar que sea tu hogar, y si te sientes como en el hogar, bien, esto es un indicio de que en realidad no le perteneces a Cristo, o al menos estás viviendo lejos de él.” (Boice)

El salmista demuestra que su único anhelo es La Palabra de Dios, a tal punto que demuestra que su alma se quebranta, quiebra y sufre si no está conectado siempre con ella. ¡Que maravilloso sería que nuestra hambre y sed justicia estuviera en la Biblia! Todo sería muy distinto si nuestra mente y corazón estuvieran ansiosos de profundizar y escudriñar las Escrituras. Pues, la Palabra de Dios tiene Poder para transformar y cambiar nuestro carácter, confrontar nuestro pecado y llevarnos a los pies de Cristo. Desde el principio, en la primera hoja de la Biblia, Dios demuestra el poder de Su Palabra “Dijo Dios…. y fue así”. Generalmente pasamos por alto este detalle, pero sin ninguna duda Dios todo lo hizo y lo hace con el poder de Su Palabra.

J. Morison Dijo “¡Oh, si nuestros corazones fríos y obstinados fueran enfervorizados y atraídos por la gracia divina hasta que estuviéramos a punto de desmayar a causa de nuestro anhelo, en todo tiempo, de los juicios de nuestro Dios! ¡Qué volubles son nuestros mejores sentimientos! Si hoy ascendemos el monte de la comunión con Dios, mañana estamos en peligro de enzarzarnos de nuevo en las cosas de la vida. ¡Qué felices son aquellos corazones que en todo tiempo están llenos de anhelo de estar en comunión con el objeto más grande y glorioso de su amor!” Amados, anhelemos con todo nuestro ser La Palabra de Dios.

¡Porque Él Vive!

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LAS MARAVILLAS DE TU LEY

LAS MARAVILLAS DE TU LEY

Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley. Salmo 119:18

Este verso se encuentra inserto en la tercera sección del salmo y clasificada con la tercera letra del alfabeto hebrero GIMEL.

En la Biblia encontramos un gran número de referencias respecto de los ojos, como por ejemplo “La lámpara del cuerpo es el ojo…” Mateo 6:22; “Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti…” Mateo 5:29; “…y unge tus ojos con colirio, para que veas” Apocalipsis 3:18; “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven” Job 42:5, así podríamos agregar muchas otras más. Por lo tanto, lo anterior, solo confirma que para Dios los ojos simbolizan un órgano fundamental de nuestro cuerpo que puede ser de mucha bendición, así como también de perdición y transgresión de la ley de Dios. El rey David conoció muy de cerca lo que significaba el pecado de los ojos. Su gran pecado comenzó con una mirada, tal cual le ocurrió a Eva en el huerto del edén (Genesis 3:6). Una mirada mal dirigida, puede llevarnos a perdición, contaminando con esto no solo nuestro cuerpo, sino también a quienes más amamos.

Probablemente por todo lo anterior, es que el salmista suplicaba a Dios que Él abriera sus ojos. Pues tenía claridad que, sin la iluminación divina, él no podría mirar lo que correcto y menos degustar las maravillas de la Palabra de Dios. Abrir nuestros ojos, siguiendo nuestras inclinaciones o deseos nos asegura una fuerte caída. El teólogo James Boice nos dice “El verbo “abrir” en el verso 18 es utilizado en la historia de Balaam en donde el Señor abrió los ojos de Balaam para que pudiera ver al ángel de Jehová parado junto al camino con su espada desenvainada. Tiene que ver con remover un velo, o cubierta”. Precisamente es así, nosotros somos los que tenemos un velo que cubre y nubla nuestros ojos, cuando estamos sin Cristo, nuestros ojos están tapados, ciegos para ver y entender las verdades del evangelio. Necesitamos del Espíritu Santo para que abra nuestros ojos de las tinieblas a la luz admirable, tal como le ocurrió a Pablo camino a Damasco (Hechos 9:18).

Si nuestros ojos no son abiertos por Dios, es decir si Dios no habita en nuestro corazón, nunca podremos ver las maravillas descritas en Su Palabra. De la misma manera, cuando nos enfrentamos a leer las Escrituras, debemos pedir la dirección de Dios en nuestro devocional o estudio bíblico, la oración es una parte fundamental para que Dios abra nuestros ojos y podamos mirar y comprender lo que Él desea mostrarnos. La Biblia está repleta de promesas y maravillas para quienes deseen acercarse con un corazón dócil, dispuesto a obedecer y conocer al Creador.

Si no logras ver lo que Dios tiene para ti en Su Palabra es porque necesitas acercarte más a Él, búscalo en espíritu y en verdad y tus ojos serán abiertos para disfrutar las maravillas que Él tiene preparadas personalmente para ti.

¡Porque Él Vive!

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ENSÉÑAME PARA ENSEÑAR

ENSÉÑAME PARA ENSEÑAR

Bendito tú, oh Jehová: Enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. Salmo 119: 13-14.

Nadie puede decir que ya ha adquirido todo el conocimiento y que no necesita seguir aprendiendo. Quien tiene este pensamiento, no ha comprendido la infinitud del conocimiento a lo largo de la historia humana. Más aún, cuando comprendemos que tenemos en nuestras manos La Biblia, la cual es un reflejo fiel de la infinitud del conocimiento. Podríamos ocupar toda una vida en el estudio de ella y nunca llegaremos a agotar Su enseñanza. Aunque ocupemos días tras día, horas tras horas, en el estudio de ella, estamos seguros que La Palabra de Dios es una fuente inagotable de conocimientos, principios morales e infinitas aplicaciones para la vida del creyente. La multiforme sabiduría de Dios es ampliamente tangible y palpable en La Biblia.

“Bendito Tú, oh Jehová”, es totalmente entendible esta expresión de alabanza a nuestro Dios, después que el salmista comprende la grandeza y belleza de Las Escrituras, ¿qué más podría decir? ¿no le pasa lo mismo a usted cuando contempla y medita en la hermosa Palabra de Dios? Somos movidos a expresar la misma alabanza: “Bendito Tú, oh Jehová”. Es comprendible, que el capítulo más largo de la Biblia, sólo hable de la Eterna Palabra de Dios. El salmo 119 contiene 176 versos, todos ellos hablan exclusivamente de Las Escrituras, la belleza y hermosura de este salmo excede por mucho a cualquier poema o alabanza que algún ser humano pueda expresar de La Palabra de Dios. Sin duda alguna, fue el Espíritu Santo, Dios mismo, quien movió al salmista para escribir el más hermoso canto de alabanza a La Palabra de Dios.

“Enséñame tus estatutos” siempre debemos ser discípulos o aprendices, sobre todo cuando se trata de la Palabra de Dios. “Pero qué honor el tener a Dios mismo por maestro; qué audaz es el salmista para rogar al Dios Bendito para enseñarle” (Spurgeon). Sólo un corazón humilde puede hacer una petición de tal magnitud: “Enséñame tus estatutos”, porque un verdadero creyente sabe que aprender, no significa sólo obtener conocimiento intelectual, no significa mantener sólo en nuestra mente la enseñanza; aprender también implica aplicar y practicar lo aprendido. Un corazón humilde que ama al SEÑOR, doblegará su orgullo y obedecerá a Las Escrituras, porque eso es lo que la Biblia manda.

Una vez que hemos aprendido, aplicado y practicado, podremos decir con toda propiedad: “Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca”; ahora declaramos y enseñamos La Palabra de Dios. Podemos ser de bendición a otros al declarar todo el consejo de Dios para edificar a otros. Declarar a otros la Palabra de Dios es una muestra de amor a Dios y de comunión con Él. “Cuando hacemos de Las Escrituras el tema de nuestra conversación, glorificamos a Dios, edificamos a nuestros prójimos y nos mejoramos a nosotros mismos” (Horne).

¡A Dios la Gloria!

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CON TODO MI CORAZÓN TE HE BUSCADO

CON TODO MI CORAZÓN TE HE BUSCADO

Con todo mi corazón te he buscado: no me dejes divagar de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Salmo 119:10-11

¿Cuántas veces has repetido estas palabras? “con todo mi corazón te he buscado”. Este es el ruego de un corazón que ama verdaderamente a Dios. ¡Oh, que el deseo de nuestro corazón sea siempre buscar el rostro del SEÑOR! El creyente que ama a Dios, desea en su corazón dedicarse completamente a estar en la presencia del SEÑOR, pero al mismo tiempo reconoce su debilidad para ser constante en esta búsqueda. Así es nuestra vida, una serie de altos y bajos, en ocasiones estamos en las mismas alturas con el SEÑOR, pero en otras ni siquiera deseamos orar ni leer Su Palabra.

Debemos comprender que nuestra naturaleza pecaminosa y caída jamás querrá buscar el rostro del SEÑOR, nuestra mente influenciada por el pecado, siempre nos estará repitiendo que “merecemos un poco de descanso y que es mejor descansar, dormir o ver una buena película, que estar en comunión con nuestro Padre”, nuestro deseo carnal hará todo lo posible para desviarnos de obedecer la Palabra de Dios. Esta es una lucha constante y diaria, nuestra mayor victoria será vencernos a nosotros mismos para hacer aquello que no deseamos y para no hacer aquello que deseamos: “porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, ése hago” (Romanos 7:19).

Los creyentes tenemos al Espíritu Santo, que mora en nosotros y nos da la fuerza para vencer los deseos pecaminosos de nuestra naturaleza caída. Debemos dar cabida al Espíritu Santo para que nos controle y de esta forma nos deleitemos en los mandamientos de Dios. “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios” (Romanos 7:22). Cuando nos dejemos controlar por el Espíritu Santo, podremos repetir las mismas palabras del salmista “con todo mi corazón te he buscado” el salmista expresa que “su corazón se había ido tras Dios mismo: él no solamente deseaba el obedecer Sus mandamientos, sino el unirse con Su Persona” (Spurgeon). “No me dejes divagar de tus mandamientos” quien ora así está pidiendo vivir una vida de pureza y santidad. Quien quiere vivir una vida que agrade a Dios, estará constantemente orando y ocupado en estudiar Su Palabra, para no desviarse de ella ni a diestra ni a siniestra. Sólo aquellos que conozcan La Palabra de Dios, sabrán cuáles son los mandamientos del SEÑOR y se esforzarán en obedecer para mantenerse en pureza.

“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra Ti” He aquí otra razón poderosa de leer La Palabra de Dios, “guardarla en el corazón para no pecar”. La idea de esta frase es primero que La Palabra sea recibida en nuestra mente y luego se arraigue en nuestro corazón; ¿cómo se logra esto? El salmista escuchó y leyó la Palabra de Dios, pensaba en ello continuamente, hasta que se arraigó en su corazón. La Palabra de Dios no solo debe estar en nuestras Biblias, sino también en nuestra mente y corazón.

¡A Dios la Gloria!

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¿CÓMO NOS LLEGÓ LA BIBLIA?

¿CÓMO NOS LLEGÓ LA BIBLIA?

Porque la profecía no fué en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo. 2Pedro 1:21

No hay ninguna duda que La Biblia no es un libro cualquiera. La Biblia no se destinó nunca para ser un libro para eruditos o especialistas únicamente. Desde el principio La Biblia se dirigió para ser el libro de todos. El mensaje que contine está destinado a satisfacer la mayor necesidad humana, LA ESPIRITUAL. Su personaje central se le llama con mucha razón “el Salvador del mundo” y aunque se terminó de escribir hace miles de años, su mensaje no cambia, por tanto, jamás envejece o pasa de moda, los temas que trata son de tal naturaleza que conservan su relación práctica con la vida siglo tras siglo, y nos tocan tan de cerca como a la gente que primero la leyó.

La palabra Biblia, procede del griego <> (libros). El singular es <>;<> es una forma de biblíon, y significa simplemente cualquier clase de documento escrito, el cual originalmente se realizaba en papiro, una clase de papel fabricado de una planta egipcia. También a la Biblia se le llama “Escritura” o “Sagradas Escrituras” que son términos utilizados por los escritores del Nuevo Testamento para referenciar al Antiguo Testamento. En este sentido, vale la pena también mencionar que la palabra “testamento” en lenguaje corriente es la última voluntad de una persona que está a punto de fallecer respecto de la disposición de sus bienes, pero este no es el sentido Bíblico, el cual se refiere a Pacto, por lo tanto, sería más apropiado decir “antiguo o nuevo pacto”, pero la tradición (a partir de tertuliano 160 DC) estableció el uso de la palabra “testamento”.(Introducción a la Biblia D. Demaray)

El Antiguo Testamento se escribió originalmente en hebreo, pues era el idioma que todos utilizaban en Israel. Cabe mencionar que algunos escritos se encuentran escritos en arameo, idioma emparentado con el hebreo y las lenguas semíticas (árabe, asirio, cananeo, babilonio). El Nuevo Testamento se escribió en griego, aunque parte de este primeramente fue hablado en arameo, idioma cotidiano de Jesús y sus discípulos. El Antiguo Testamento comenzó a escribirse, aproximadamente 1.400 años AC, en cambio el Nuevo Testamento se escribió durante el primer siglo D.C.

Nuestra Biblia recoge aspectos sociales, económicos, políticos y religiosos. En Ella encontramos una enormidad de detalles como biografías, leyes, genealogías, desiertos, ciudades, montañas, valles, ríos y mares, todo parte del escenario Bíblico que ha llevado a la arqueología a confirmar la veracidad de las Escrituras.

Las Sagradas Escrituras traen un solo mensaje central “SALVACIÓN” Dios proveyó esta salvación, y en el mismo acto de proveerla expresó su significado. Se envió a sí mismo en un Hijo, Jesús, el cual enseñó y vivió la salvación del pecado. En la Cruz Dios proveyó el medio de salvación, y la vida y muerte de Jesús provocan en el hombre una respuesta en pro o contra Dios. La Biblia es la revelación del plan de Dios para la salvación del hombre, desde el principio Dios muestra su deseo de salvarnos (Genesis 3:15) y por eso inspiró (sopló hacia afuera) a hombres obedientes y humildes para dejarnos Su Palabra de manera escrita. ¿Cómo se realizó? Es un misterio, pero que se realizó es un hecho. La inspiración y la revelación van de la mano. Lo que tenemos en nuestras manos es en verdad la revelación escrita de Dios para cada uno de nosotros. ¡Alabemos a Dios por esto!

¡Porque Él Vive!

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LIMPIEZA PARA EL JOVEN

LIMPIEZA PARA EL JOVEN

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Salmo 119:9

Esta es la segunda sección de ocho versos de este Salmo acróstico. Cada primera palabra de los versos 9 al 16, comienzan con la segunda letra del alfabeto hebreo, Beth. Este verso comienza con una pregunta para los jóvenes, ¿Con qué limpiará el joven su camino? La cual es una pregunta muy adecuada para los tiempos que estamos viviendo. Tanto en la antigüedad como ahora, los jóvenes son presa de su ímpetu, energía y falta de sabiduría de vida.

La Palabra de Dios, ordena a los jóvenes a vivir una vida de pureza moral, este requerimiento divino, es un atentado a la “libertad” que la juventud desea vivir. En la actualidad, no muchos jóvenes desean vivir en pureza, el consejo que se les da suena algo así: “Pásala bien mientras eres joven, disfruta de la vida, haz todo lo que quieras, experimenta nuevas cosas, etc”. Hoy lo que menos quiere la juventud es que le pongan reglas. La Biblia dice lo siguiente en Eclesiastés 11:9 “Alégrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios a juicio”. Esta advertencia es clara, “vive como quieras, pero tendrás que enfrentarte con Dios”.

El consejo bíblico para los jóvenes es que comiencen a limpiar su camino. “De manera significativa, las palabras “su camino” proviene del hebreo “Orach” la que se traduce aquí como “camino”, el cual significa pista, una ruta, como las que son hechas por las ruedas de un carro o carruaje. Los jóvenes preparan las pistas para el resto de la vida” (es.enduringword.com). En otras palabras, lo que se nos dice aquí, es que los jóvenes deben preparar sus vidas para Dios, y si van a vivir para Él, deben preparar su camino lo antes posible. Los jóvenes creyentes, no pueden ser igual al mundo y deben ocuparse en vivir en pureza mental.

La influencia mundana en la juventud cristiana se ha infiltrado en la cristiandad, y estamos haciendo concesiones con la juventud que atentan contra la Palabra de Dios, tratamos de amoldar el consejo bíblico a la cultura reinante y permitimos que nuestros jóvenes practiquen lo que el mundo practica. Este es un llamado a los padres de familia, debemos enseñar a nuestros hijos, desde la más tierna edad, en La Palabra de Dios, para que cuando sean jóvenes, ellos vivan en obediencia a Las Escrituras.

Querido joven, puedes vivir en pureza mental, puedes vivir en santidad, aunque el mundo te diga lo contrario, “tú puedes vivir limpiando tu camino”. La Palabra de Dios es el fundamento para una vida de pureza moral, satura tu mente con Las Escrituras y tendrás victoria contra el pecado y tus deseos juveniles.

¡A Dios la Gloria!

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